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Blog Educativo fundado por Docentes 2.0 ® el 7 de Junio de 2013

EDUCACIÓN PARA LA PAZ

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Cuando se reflexiona sobre la educación para la paz, desde algún tiempo se ha expresado, que se debe educar para la disidencia, la indignación, la desobediencia responsable, la elección con conocimiento y la crítica, es decir, para poder salirse de las propuestas de alienación cultural y política. Desde esta perspectiva, la educación para la paz de acuerdo con el autor Rodríguez, "consiste en analizar este mundo en que vivimos, pasarlo por la crítica reflexiva emanada de los valores propios de una cosmovisión pacifista y lanzar a los individuos a un compromiso transformador, liberador de las personas en tanto en cuanto que, movidas por ese análisis crítico, quedan atrapadas por la fuerza de la verdad y obligados en conciencia a cooperar en la lucha por la emancipación de todos los seres humanos y de sí mismas, en primer lugar".

Educar, podríamos decir en otras palabras, que significa dotar al individuo de la autonomía suficiente para que puede razonar y decidir con toda libertad. Significa proveer los criterios que nos permiten defender nuestras diferencias y divergencias sin violencia, y de acuerdo con la UNESCO es "fomentar la capacidad de apreciar el valor de la libertad y las aptitudes que permitan responder a sus retos. Ello supone que se prepare a los ciudadanos para que sepan manejar situaciones difíciles e inciertas, prepararlos para la responsabilidad individual", porque el derecho y la necesidad de alcanzar una autorealización personal no ha de ser ni un obstáculo ni una incompatibilidad con la necesidad de formarnos como ciudadanos responsables y con conciencia pública. 

Esto admite siempre, una mirada hacia nuestro interior, en darnos la posibilidad de decidir y en ejercitar el derecho de pensar lo que queremos, en imaginarnos un futuro y en practicar la política en primera persona, sin más intermediarios iniciales que nuestra propia conciencia, para después coparticipar con nuestras semejantes, reconociéndonos autoridad y capacidad creativa, además, asumir que estos actos pueden transformar la realidad.

Pero la educación para la paz ha de ser también una educación para el encuentro de las individualidades, una educación para la conspiración, la cooperación, la cesión de confianza, un lugar donde aprender el manejo de nuestras potencialidades de transformación y en donde los proyectos culturales se conviertan en actividad política. 

La educación es, sin duda alguna, un instrumento crucial de la transformación social y política. Si estamos de acuerdo en que la paz es la transformación creativa de los conflictos, y que sus palabras claves son, el conocimiento, la imaginación, la compasión, el diálogo, la solidaridad, la integración, la participación y la empatía, hemos de convenir que su propósito no es otro que formar una cultura de paz, opuesta a la cultura de la violencia, que pueda desarrollar esos valores, necesidades y potencialidades. 

En síntesis, es a través de la educación "que podremos introducir de forma generalizada los valores, herramientas y conocimientos que forman las bases del respeto hacia la paz, los derechos humanos y la democracia, porque la educación es un importante medio para eliminar la sospecha, la ignorancia, los estereotipos, las imágenes de enemigo y, al mismo tiempo, promover los ideales de paz, tolerancia y no violencia, la apreciación mutua entre los individuos, grupos y naciones". 

La educación, es también el eje dinámico del triángulo formado por la paz, el desarrollo y la democracia, un triángulo interactivo cuyos vértices se refuerzan mutuamente, por lo que es igualmente "la herramienta que nos permite trascender la condición de individuos y llegar a ser personas, es decir, ciudadanos que aportan a la sociedad, capaces de buscar y expresar la verdad, de contribuir a que las comunidades y las naciones alcancen una vida mejor".

LA EDUCACIÓN EN EL HOGAR

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Algunas familias, habituadas a la escuela tradicional, manejan la educación en casa de la misma manera como la enseñanza que conocen desde la institución educativa, compran libros escolares según el grado que corresponde a sus hijos según su edad, les dictan clases y avanzan en los libros de manera sistemática y planificada.

Existen muchas razones a favor de la educación en el hogar. Aludiremos aquellas que nos parecen las más importantes, y las clasificamos por: razones pedagógicas, psicológicas e históricas.
Razones pedagógicas:
  1. Para brindar a los hijos atención individual y monitoreo personal.
  2. Para brindarles una educación de acuerdo a sus características, intereses y necesidades personales.
  3. Para que los hijos se conviertan en personas libres y responsables, teniendo libertad de elección en su propio aprendizaje.
  4. Para poder ser un buen ejemplo para ellos, y protegerlos de los malos ejemplos que encontrarán en la escuela.
  5. La convivencia de niños de diferentes edades les enseña a valorar la diversidad.

Razones psicológicas:

  1. Para educar a los niños con amor y comprensión, en vez de entregarlos a personas que los enseñan solamente para ganarse la vida.
  2. Para evitar los traumas que ocurren cuando los niños son separados de sus padres a una edad demasiado temprana.
  3. Para protegerlos del maltrato que pueden sufrir en la escuela.

Razones históricas:

  1. Porque la educación en casa era el modelo educativo normal, y el más exitoso, durante toda la historia hasta el siglo XIX.
  2. Porque en las culturas antiguas, la educación estatal de los niños era el comienzo del quebrantamiento de la cultura.
  3. Porque muchos personajes famosos del pasado y del presente recibieron los fundamentos de su educación y de su ingenio en casa.

La educación en el hogar, es lo mejor para su familia, si:

  1. Ama a sus hijos lo suficiente para pasar mucho tiempo con ellos.
  2. Tiene suficiente dedicación para crear actividades interesantes para sus hijos, buscar informaciones al respecto, y ser innovativo.
  3. Está dispuesto a convertirse nuevamente en un aprendedor, y a aprender, explorar y crecer junto con sus hijos.
  4. Valora el bienestar de sus hijos más que el "seguir la corriente".
  5. Está lo suficientemente convencido de este camino para hacer frente a las críticas que seguramente le llegarán de parte de familiares, vecinos, profesores, u otras personas.

Por otro lado, el nivel educativo de los padres no tiene mucho que ver con su capacidad de educar a sus hijos. Investigaciones encontraron que, sorprendentemente, aun padres sin educación secundaria completa hicieron una mejor labor educando a sus hijos en casa, que si hubieran enviado a sus hijos a una institución educativa. 

No es entonces el nivel educativo que hace la diferencia, pero si la dedicación de los padres, y su amor por sus hijos.


LA RECONCEPTUALIZACIÓN EN LA EDUCACIÓN.

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Tradicionalmente, se ha esbozado el proceso educativo como la relación que se funda entre el enseñar y el aprender, como si se presentase de una relación de causa-efecto el docente enseña contenidos que deben ser aprendidos por el estudiante. Este enfoque mecánico y reduccionista del proceso educativo ha sido desmentida, en la actualidad, por factores del nuevo contexto y, particularmente por los resultados, en general poco satisfactorios, que los estudiantes logran en los diversos programas de formación.

En los últimos tiempos, han manado diversas propuestas que bajo denominaciones como aprender a aprender o aprender a pensar, expresan nuevas intenciones del sistema y de las instituciones educativas con relación a lo que debe esperarse de los estudiantes al concluir su proceso educativo. Ciertamente, esos propósitos proyectan la necesidad de enseñar a pensar y enseñar a aprender, lo cual implica una transformación profunda de las funciones y tareas que ha desempeñado tradicionalmente el docente durante proceso de formación.

Esos términos proponen como objetivo educativo fundamental el de preparar a los estudiantes para que aprendan mejor los contenidos de los planes de estudio, pero, adicionalmente, que aprendan los procedimientos para que, dentro de la institución educativa y más allá de ella, puedan continuar aprendiendo. El término “aprender a aprender” no es nuevo. Se implantó al lenguaje pedagógico en la década de los setentas, cuando nacieron los sistemas abiertos de enseñanza y tiene su origen en tres situaciones distintas:

  1. Las teorías cognoscitivas que enfatizaban la construcción gradual del conocimiento y de sus estructuras; 
  2. La conciencia de que los cambios científico- tecnológicos y sociales obligaban a un aprendizaje continuo; 
  3. La convicción de que la educación debía ser conducida de manera autónoma por el propio sujeto. 

Tomando como base al autor Faure, se anexa la idea de que la educación es “un proceso permanente” y de que hay que propiciar el aprendizaje por cuenta propia, mediante el desarrollo de la capacidad y la actitud de seguir aprendiendo. El concepto de aprender a aprender está relacionado estrechamente con el concepto de potencial de aprendizaje. Aprender a aprender consiste en desarrollar las capacidades del individuo, específicamente del estudiante, a través del mejoramiento de técnicas, destrezas, estrategias y habilidades con las cuales busca acceder al conocimiento. 

El propósito de aprender a aprender debe ejecutarse a través de aprender a pensar, desarrollando capacidades y valores, es decir, desarrollando la cognición y la afectividad, potenciando el uso de estrategias cognitivas y metacognitivas que permitan que el sujeto logre aprendizajes significativos. El aprendizaje significativo se basa en los siguientes supuestos: 

  1. El aprendizaje se orienta hacia objetivos. 
  2. Aprender es relacionar nueva información con conocimientos previos. 
  3. Aprender es organizar la información. 
  4. Aprender es adquirir un repertorio de estrategias cognitivas y metacognitivas. 
  5. El aprendizaje, si bien se produce en etapas, no es lineal. 
  6. El aprendizaje está influido por el desarrollo del sujeto. 
  7. Aprender es transferir el conocimiento a nuevos problemas y contextos. 

El conflicto para lograr aprendizajes significativos permanece en la posibilidad de crear estructuras conceptuales organizadas y jerarquizadas para potenciar que se adquiera el conocimiento y que lo aprendido esté disponible cuando se requiere. En otros términos, lo más relevante ya no es el saber acumulativo sino el saber disponible para ser transferido y utilizado en diversos contextos; más importante que saber es saber qué hacer con lo que se sabe. 

El aprender a aprender y aprender a lo largo de toda la vida no significa exclusivamente el provecho de conocimientos actualizados, sino que implica la posibilidad de tomar la iniciativa del aprendizaje, la motivación continuada, la autoestima del sujeto, la capacidad para utilizar las diversas oportunidades de aprender que le ofrecen las instituciones formales y tradicionales de educación, incluidas las propias experiencias, la posibilidad de aprender con otros, a distancia, en escenarios distintos a los tradicionales.


Misión y Visión de Docentes 2.0



La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

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