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Blog Educativo fundado por Docentes 2.0 ® el 7 de Junio de 2013

LA ACCIÓN DE LA EVALUACIÓN EDUCATIVA.

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Estamos a una tiempo que se caracteriza, entre otras circunstancias, por la rapidez con que crece la elaboración de conocimiento y por el acceso cada vez mayor a dicho conocimiento, lo que tiene sus referencias, por una parte en el creciente avance de las llamadas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y por otra, en la internacionalización o globalización, de los sistemas económicos, sociales, políticos y jurídicos. Todo ello a su vez, instancia de forma sostenida mayores requerimientos a los sistemas educacionales, generando desafíos crecientes, donde la disposición hacia la estandarización de principios mínimos de logro para los diversos sectores de enseñanza y aprendizaje, de acuerdo con los diversos niveles del sistema educativo, es cada vez más fuerte. Así mismo, la evaluación educacional desarrollada al interior del aula predestinada a validar demostrativamente la adquisición o no por parte de los estudiantes de determinados aprendizajes, en términos ya sea de competencias o capacidades, está siendo un elemento de primera importancia, no sólo en términos de los resultados específicos obtenidos por los determinados grupos de personas que son evaluados, sino también como resultados que están siendo tomados como indicadores de calidad a nivel de sistema.

También, resulta fundamental que los procedimientos, criterios e instrumentos que se utilizan para su ejecución, cumplan con aquellos requisitos básicos, que en el planteamiento de House, se traducen en la autenticidad, veracidad y justicia de la evaluación. Sin embargo, información derivada tanto desde la práctica como desde sistematizaciones hechas a partir de investigaciones educacionales, nos muestra una serie de equivocaciones en los procesos reales de evaluación en el aula. Estas equivocaciones, que esquematizamos a partir de evidencia empírica y de la vivencia como docentes, en conocimientos sintéticos se pueden agrupar en dos conjuntos de problemas: 

  1. Los que surgen como desacuerdos de quienes son los sujetos de evaluación y,
  2. Los que en directa relación con los anteriores, se presentan incluso como una espacio sistémico.

El primer grupo de problemas está conformado por los desacuerdos expresados por quiénes son los sujetos de evaluación (estudiantes) con los criterios y procedimientos que les son aplicados para generar el producto evaluativo (la calificación). Dichos desacuerdos o reclamos se concentran en los siguientes puntos:

  1. Desacuerdos con las calificaciones que les asignan sus docentes, donde se muestra, por lo general, que las notas no reflejan lo que realmente se ha aprendido.
  2. Desacuerdos con los instrumentos de evaluación que aplican los docentes, específicamente los reclamos guardan relación con los grados de dificultad, con el lenguaje que se usa para hacer las preguntas y con la amplitud de la responsabilidad de las capacidades que se evalúan.
  3. Desacuerdos con los criterios de evaluación, la poca información previa y posterior, y la nula participación en los protocolos para revisar y adjudicar puntajes.
  4. Desacuerdos profundos con el poder que la evaluación educacional concede a los docentes, el que en muchas ocasiones se utilizaría como herramienta de control y castigo hacia determinadas personas.


En el segundo grupo de problemas, es decir aquellos que pueden alcanzar dimensión sistémica, encontramos:

  1. Falta de comunicación entre el nivel promedio de calificaciones escolares obtenidas por los estudiantes en el centro escolar con los puntajes obtenidos por esos mismos estudiantes cuando son evaluados externamente, por lo general, son considerablemente más altas que las segundas.
  2. Falta de comunicación entre los puntajes alcanzados por los estudiantes a nivel nacional con puntajes alcanzados por esos mismos estudiantes en evaluaciones de nivel internacional, donde ocurre la misma situación anterior, en que los primeros son muchos más altos que los segundos.

Ante estas situaciones, ya recurrente en el sistemas educacionales, caben preguntas como: ¿Cuándo se puede expresar que las evaluaciones aplicadas por el docente son realmente instrumentos válidos de intereses en el aprendizajes?; ¿Es posible progresar cualitativamente en los procesos de evaluación en el aula?; ¿cómo se pueden añadir el constructivismo y la dialógica a este proceso?; ¿Se podrá conseguir a ser la evaluación educacional un programa metacognitivo?.

LA INSTITUCIÓN EDUCATIVA.

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Un profundo cambio pedagógico y social ocurrió entre el siglo XIX al XX en la expansión de la institución educativa como forma educativa hegemónica en todo el globo. En ese tiempo la mayoría de las naciones del mundo estableció su educación básica y la volvió obligatoria, lo que dio como resultado una notable explosión matricular. La condición de no escolarizado dejó de ser un atributo bastante común entre la población, al punto de que muchas veces ni siquiera se lo entregaba, para convertirse en una señal degradante. La modernidad occidental avanzaba, y a su paso iba dejando a las instituciones educativas.

La institución educativa se convirtió en un innegable símbolo de los tiempos, en una metáfora del progreso, en una de las mayores construcciones de la modernidad. A partir de entonces, todos los hechos sociales fueron explicados como sus triunfos o fracasos, los desarrollos nacionales, las guerras su declaración, triunfo o derrota, la aceptación de determinados sistemas o prácticas políticas se debían fundamentalmente a los efectos en la edad adulta de lo que la institución educativa había hecho con esas mismas poblaciones cuando le habían sido encargadas durante su infancia y juventud. Una buena cantidad de análisis se han preocupado por explicar este fenómeno, desde aquellos que consideran la institución educativa como un resultado lógico del desarrollo educativo evolutivo y lineal de la humanidad, hasta los que han buscado problematizar la cuestión. Si bien consideramos que muchos de estos últimos tienen un alto poder explicativo, ninguno de ellos logra dar cuenta del motivo del triunfo.

La institución educativa es un epifenómeno de la escritura como plantean algunas lecturas derivadas de Marshall McLuhan, pero también es “algo más”. La institución educativa es un dispositivo de generación de ciudadanos sostienen algunos liberales, o de proletarios según algunos marxistas, pero no sólo eso, La institución educativa es a la vez una conquista social y un aparato de inculcación ideológica de las clases dominantes que implicó tanto la dependencia como la alfabetización masiva, la expansión de los derechos y la entronización de la meritocracia, la construcción de las naciones, la imposición de la cultura occidental y la formación de movimientos de liberación, entre otros efectos. 

Con el fin de explicar por qué triunfó la institución educativa, podemos presentar dos cuestionamientos a estas explicaciones:

  1. En primer lugar, muchas de las definiciones sobre el proceso de escolarización lo funden con otros procesos sociales y culturales como la socialización, la educación en sentido amplio, la alfabetización y la institucionalización educativa. Sin lugar a dudas, estos otros desarrollos sociales se escribieron en sintonía, pero no en homología y queremos destacar esta diferencia con la historia de la escolarización. Si bien todos están muy aplicados, cada uno de ellos goza de una lógica propia generalmente no contemplada, y que nos parece digna de atención para comprender sus especificidades.
  2. En segundo lugar, la mayoría de estas lecturas ubican el sentido escolar fuera de la escolarización, en una aplicación de la lógica esencia/apariencia o texto/contexto. Así, la significación del texto escolar está dada por el contexto en que se inscribe. Son los fenómenos extra-escolares capitalismo, nación, república, alfabetización, Occidente, imperialismo, meritocracia, etc.

Los que explican la institución educativa, que se vuelve producto de esas causas externas. Pero históricamente es demostrable que si bien estos contextos cambiaron, el texto escolar resistió. Durante el período de hegemonía educativa escolar se alzaron nuevos modelos sociales, se establecieron nuevos sistemas políticos y económicos, se impusieron nuevas jerarquías culturales, y todas estas modificaciones terminaron optando por la institución educativa como forma educativa privilegiada. La eficacia escolar parece residir entonces al menos en buena parte en su interior y no en su exterior, ya que este último se modificó fuertemente durante su reinado educativo sin lograr destronar a la institución educativa. 

En conclusión, resumiendo ambas críticas, pareciera ser que, como en el epígrafe de Borges que encabeza este trabajo, a los educadores modernos les (nos) es muy difícil ver la institución educativa como un ente no fundido en el “paisaje” educativo, lo que probablemente sea la mejor prueba de su construcción social como producto de la modernidad.

A fines del siglo XX vivimos una crisis según algunos, terminal de la forma educativa escolar. Probablemente, arribar a una solución no será fácil. Este aporte ha sido para pensar en la institución educativa no como un fenómeno natural y evolutivo, sino histórico y contradictorio, como una de las tantas, y no la única, opción posible. Sin duda, en el contexto actual tiene sentido continuar con algunas de estas viejas prácticas y conceptualizaciones, pero no porque las entendemos como las únicas posibles lectura derivada de la naturalización de la institución educativa, sino porque las seguimos considerando las más eficaces para lograr los fines propuestos. O, en otras palabras, seguimos optando por el camello porque hasta ahora es el mejor animal, y no el único, que nos permite atravesar el desierto.

LA NUEVA ERA EDUCATIVA.

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El tema de la aptitud en la Educación frente a los retos que nos presenta el nuevo siglo ha sido discutido por muchos años. En la actualidad los estudiantes, se enfrentan a una oferta educativa, tanto académica como técnica, que no les ofrece con mayorazgo los instrumentos para desarrollar al máximo sus talentos individuales, su capacidad para enfrentar con criticidad y creatividad la velocidad del cambio tecnológico, científico, social, económico, cultural, político, etc., las características dominantes en la nueva era. Tampoco les ofrece las herramientas para aprender a aprender, aprender a pensar, aprender a comprender, aprender a vivir juntos y aprender a navegar en la información.

La nueva era Educativa tiene un reto desde varios puntos de vistas, por nombrar algunos ejemplos:

1. Desde la perspectiva social. Esto significa que la Educación debe volver a ser un instrumento eficaz para cerrar las grietas entre clases sociales, y ofrecer atención focalizada a distintos niveles de demanda social, para garantizar la permanencia del estudiante mediante una oferta pertinente con las exigencias de un nuevo paradigma socioeconómico y así reducir la deserción y la retención.

2. Desde la perspectiva económica. El reto que tiene la Educación es crear recursos humanos para elevar la competitividad y la productividad nacional, e integrar al país a la economía mundial y a la globalidad sociocultural.

3. Desde la perspectiva educativa. La Educación tiene que ayudar a formar ciudadanos capaces de desarrollar procesos de pensamientos críticos y rigurosos, capaces de “aprender a aprender”, expresión que connota una transformación radical de modo de hacer cotidianamente en las aulas, tanto del docente como del estudiante y que exige la búsqueda de nuevas formas de acceso al conocimiento.

4. Desde la perspectiva ética. La Educación tiene el reto de fortalecer valores y actitudes que den sustento a lo económico, a lo cultural, a lo político y a lo social, con sentido altruista, inspirador y humanista.

5. Desde la perspectiva ambiental. La Educación está obligada a propiciar una conciencia y una actitud para que las personas armonicen sus relaciones con la naturaleza, dentro de un marco de respeto por la diversidad cultural, la diversidad social y la diversidad étnica, con sentido de responsabilidad respecto a las necesidades de las futuras generaciones.

Dentro de esta perspectiva el papel del docente es vital, por tanto le corresponde ser uno de los más importantes actores sociales para enfrentar estos retos, por lo tanto, de su formación y permanente actualización dependerá el que el país pueda enfrentar el tercer milenio que ha traído consigo una revolución científico-tecnológica, la globalización del planeta, la conciencia del deterioro del ambiente y la urgencia de hacer sostenible el desarrollo socioeconómico. También ha traído el infortunio de las teorías que hasta hace muy poco constituyeron la base explícita de las propuestas educativas por la presencia de nuevas alternativas que abren el camino a un nuevo quehacer educativo.

Cuando nos preguntamos ¿Cuál es la Educación que se requiere para el futuro?, León Trahtemberg nos indica que cinco principios se han de tener en cuenta como condicionantes para ese futuro, los cuales son: 

  1. La tecnología no puede sustituir la filosofía, y no se puede educar sin una filosofía de vida y una concepción del mundo. Si no hay una orientación valorativa, la educación será ciega. Se sugiere basarse en una cultura humanística y democrática como marco ideológico y valorativo hacia el cual educar. 
  2. La barrera entre la institución y la sociedad real debe romperse, procesando los conocimientos de modo que el hombre pueda entender su realidad y tratar de perfeccionarla para facilitar su bienestar y el de la colectividad. 
  3. Los estudios humanísticos deben ampliarse en proporción directa a la ampliación de las tendencias tecnológicas. Sólo así se podrá equipar a los alumnos con una cultura y conocimientos que les permita dominar las poderosas fuerzas de la tecnología y de la ciencia, usándose para beneficio de la humanidad. 
  4. La educación debe orientarse hacia el entrelazamiento de las dos tradiciones de la educación humanística, que establecen que hay que perfeccionar la realidad o que hay que modificarla, para así lograr una vida más agradable, buena y justa. 
  5. Será vital educar para eliminar las cinco tendencias destructivas que existen hoy y que pueden afectar negativamente el futuro: 

    a) educar contra el sectarismo y fundamentalismo, sean nacional, religioso, étnico o ideológico, que a lo largo de la historia, y en especial durante el siglo XX, causaron millones de víctimas. 

    b) educar para la conservación de la naturaleza, de modo que no destruyamos nuestro único hogar. 

    c) educar contra las tendencias utilitaristas y consumistas que llevan a pensar que para elevar la calidad de vida basta con elevar el nivel socioeconómico de la persona.

    d) educar contra la pobreza espiritual y la estandarización de la vida, que se expresan tanto en el trabajo como en el modo de ocupar el tiempo libre. Es indispensable desarrollar la autonomía y la a

    e) educar contra los mensajes manipuladores y alienantes que trae la publicidad en los medios de comunicación y la propaganda política, para evitar perder la democracia y convertirnos en montoncracia. La chispa de la vida no sólo se encontrará en las gaseosas, sino especialmente en el arte, la ciencia, la filosofía y en los ideales morales”

    Todos estos aspectos nos parecen fundamentales en la búsqueda de un nuevo rol del docente, porque determinan un nuevo concepto de su quehacer y una nueva institución educativa así como una nueva sociedad.

    Misión y Visión de Docentes 2.0



    La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

    Congreso CIVTAC 2018


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    Periódico Educativo