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Blog Educativo fundado por Docentes 2.0 ® el 7 de Junio de 2013

LA NO-DIRECTIVIDAD PEDAGÓGICA

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El uso de metodologías pedagógicas participantes o activas, se ha estimado como el único medio que puede facilitar mejores resultados para ayudar al estudiante a convertir en actos su propio aprendizaje; capacitándolo para que pueda asumir una mayor responsabilidad, creatividad, criticidad y compromiso, no solo a nivel intelectual o cognoscitivo, sino también, en el progreso de sus relaciones interpersonales, para variar su posición como educando; es decir, no como un receptor, sino como emisor-receptor de su propio aprendizaje. En otras palabras, que el quehacer educativo se basa específicamente en el estudiante y no en el programa de estudios.

El autor Rogers considera, que la única relación posible y deseada entre el docente y el estudiante, debe ser una relación centrada en el auto- descubrimiento. En ella, el educador no es el que debe transmitir sus conocimientos sobre el educando, sino que debe ser este mismo quien debe descubrir por sí solo los conocimientos de los cuales él tiene necesidad e interés; y la sola intervención del educador será aquella mediante la cual cree las condiciones que hagan posible este tipo de aprendizaje. 

El autor Rogers sostiene, que una posición muy clara respecto a la enseñanza tradicional, en la cual, el educador imparte conocimientos al educando. Rechaza esta práctica y manifiesta que los frutos almacenados con este tipo de metodología pedagógica están muy lejos de ser los deseados e insiste en que los verdaderos conocimientos, no son ni pueden ser comunicables, que los únicos conocimientos verdaderos que adquirimos son aquellos, producto de nuestras propias experiencias, investigaciones y esfuerzo. 

El mismo autor afirma que la experiencia ajena solo debe servir de guía, debido a que el hombre no puede comprender y asimilar a fondo sino aquello que emana de su propio descubrimiento y experiencia. La relación pedagógica centrada en el docente y el estudiante es la más importante en el acto de instruir y que para que éste sea efectivo, ha de ser centrado a su vez en una verdadera comunicación, la cual a su vez posee cuatro características: 

1. La Autenticidad: La autenticidad conlleva y permite la unidad de la persona, redunda en un equilibrio mucho más durable y desde luego aparece la ambivalencia. Solo este aspecto considera esencia el que nos aceptemos tal y como somos realmente; es decir, reconocernos sin juzgar nuestros sentimientos.

2. La Congruencia: Congruencia de la persona consigo misma como resultado de la autenticidad, quien no es auténtico consigo no podrá ser congruente ni poseer el equilibrio interno necesario para vivir sin necesidad de mecanismos de defensa entre su yo-ideal y su yo-real.

3. La Atención Positiva e Incondicional: La atención positiva e incondicional del docente con sus estudiantes, está en relación directa con las características anteriores. Una persona auténtica, congruente, tiene más posibilidades de darse y aceptar a los otros tal cual son, sin que existan juicios de valor que entorpezcan esta relación. Es, en pocas palabras, abstenerse de todos los juicios a priori o no de que podamos investirnos en relación con otras personas, y sus actos, en definitiva, el respeto que nace en mí para el otro, en tanto que ser humano diferente a mí mismo.

4. La Empatía: Una relación que conlleva autenticidad, congruencia y atención positiva e incondicional nos lleva a una relación positiva, más que a una relación racional e inconsciente. Así pues, la relación empática viene en nuestro concepto no tanto a ser una característica más, sino, el resultado de las anteriores, en tanto que conlleva a comprender “el otro”, a saber, excluir toda tentativa de análisis o de juicio sobre él o sus acciones, es un dejarse ir en la comprensión de las acciones del otro sin ir o buscar más allá de éstas, es un saber comprender y sentir aquella situación del otro con el otro, pero sin perder nuestro yo. En esta relación pedagógica no será el buscar cuál es la significación, tal o cual actitud, sino, cuál es la significación que él le ha dado.


En síntesis, el autor Rogers define la relación pedagógica no directiva como la práctica de una actitud permanente de comprensión, gracias a la creación de un clima de relaciones auténticas, a un saber aceptar las ideas de los otros en el momento en que se producen, adoptando sus cuatro principios.

LA PEDAGOGÍA MODERNA.

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La analogía educación-sociedad tiene dos aspectos fundamentales en la práctica y en la reflexión pedagógica moderna, pues con el surgimiento del movimiento de Educación Nueva, se establecieron dos aspectos esenciales en este sentido: el primero, es la representación del trabajo en proceso de la instrucción técnico-profesional, que tiende a llevarse a cabo en el lugar “institución educativa”, en lugar de un aprendizaje en el trabajo, desarrollado junto a los adultos; el segundo, es el descubrimiento de la psicología infantil con sus exigencias activas. 

El trabajo entre en el área de la educación por dos caminos distinto, el primer camino es el del desarrollo objetivo de las capacidades productivas sociales y el otro es el del moderno descubrimiento del estudiante. Estos dos caminos, aclararon que, por un lado, la educación nueva, se consolidó a la instrucción técnico-profesional promovida por las industrias; sin embargo, por el otro, se hizo hincapié en el juego educativo, que es el sentido del desarrollo infantil. 

Es por esto, que el movimiento de Educación Nueva calificó a Rousseau como el fundador de los movimientos de renovación pedagógica, al enfatizar las edades evolutivas del estudiante, realizando estudios científicos sobre su progreso y desarrollo. Desde esta óptica, implicó una total transformación de la analogía estudiante, tal como se indicó, el docente sólo tenía que limpiar los obstáculos para que el estudiante pudiera desarrollarse plenamente. El autor Rousseau, formuló nuevos métodos de enseñanza, haciendo hincapié en el autoaprendizaje o en la autonomía del estudiante. 

En 1806, el autor Pestalozzi fundó el Instituto de Iverdon y para ello, creó nuevas formas en la profesionalización del docente y la enmarcó hacia el conocimiento de las condiciones psicológicas de la actividad escolar. Pero lo más significativo de todo esto, es que el autor Froebel instauró que la enseñanza debía iniciarse antes de los seis años y, para ello, orientó de ciertos principios didácticos de Pestalozzi para la profundización de la actividad de aprender. Se trataba, del juego educativo, del que muchos psicólogos han especificado con gran ímpetu, que ningún proceso educativo será verdadero cuando el autoritarismo juegue un papel decisivo. Froebel sitúa a la pedagogía al servicio de la fuerza creadora de la persona, como integradora de cultura. 

La corriente de Educación Nueva tuvo tres etapas decisivas en la que se dio un desvío al proceso pedagógico y a la caracterización de la actividad docente: 

  1. Este período es idealista y cuenta con los aportes de Rousseau, J. Pestalozzi, Froebel, Tolstoi, entre otros. 
  2. Es llamada como la institución educativa activa, donde se destaca la institución educativa de Ginebra, Cousinet, Arbeitschule, María Montessori, Ovide Decroly, etc. La naturaleza de esta etapa consistió en la vinculación de la institución educativa con el trabajo, puesto que el trabajo forma parte de la vida, en una educación para la vida, el trabajo debe ocupar un lugar preponderante. 
  3. La Fundamentación de la enseñanza a través de la pedagogía y la psicología. Esta fase aclara el sentido de la pedagogía institucional, donde, además, cobraron vida de manera generalizada, las ideas dirigidas a ubicar en el seno del aula el rol de la psicología como ciencia de la educación. Se vio beneficiada por los aportes de Wallon, Freinet, Piaget, entre otros y, en este sentido, el proceso pedagógico establece más claramente los proyectos de enseñanza. 

En 1919, se propagaron los siete principios fundamentales que sustentan a las instituciones educativas nuevas: 

  1. El fin esencial de toda la educación ha de ser el de preparar al estudiante para querer y para traducir a la práctica en su vida la supremacía del espíritu.
  2. La educación debe respetar la individualidad del estudiante. Esta no puede desarrollarse sino con una disciplina que consienta la liberación de las fuerzas espirituales que él posee.
  3. Los estudios y la preparación para la vida deben dejar libre el camino a los intereses innatos del estudiante.
  4. Cada edad tiene su propia fisonomía: es necesario, que tanto la disciplina individual como la colectiva sean fruto de la organización esperada por los mismos estudiantes, con la cooperación de los docentes; ambas formas de disciplinas deben reforzar el sentido de la responsabilidad individual y social. 
  5. El desafío, egoísta debe desaparecer de la educación para dejar su sitio a la cooperación, que enseña al estudiante el deber de poner su individualidad al servicio de la colectividad. 
  6. La coeducación invocada por la Unión, coeducación que implica tanto la instrucción como la educación en común, excluye la imposición de un idéntico tratamiento de los sexos para significar, más bien, una cooperación que permita a cada sexo ejercer libremente una saludable influencia sobre el otro. 
  7. La educación nueva no prepara solamente para llegar a ser en el futuro un buen ciudadano, es decir, capaz de adaptar sus deberes a sus semejantes, hacia su nación y hacia la humanidad entera, sino que tiende, a desarrollar la persona consciente de su dignidad de hombres.

Misión y Visión de Docentes 2.0



La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

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