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Blog Educativo fundado por Docentes 2.0 ® el 7 de Junio de 2013

EL PROCESO DE ADAPTACIÓN DEL ESTUDIANTE

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El docente en el proceso de adaptación del estudiante en las aulas de clases, no puede convertirse en un aplicador de las normas administrativas o de "recetas" que los demás involucrados del proceso de enseñanza-aprendizaje le suministren, sino en conocedor de las características de los educados, de sus deseos e intereses y de un conocimiento completo de las realizaciones escolares, de las actividades, de los contenidos, de los tiempos, del uso de los materiales, entre otros., y todo ello Ilevado a cabo con otra ley, que en este caso sería la del afecto, o del amor. De acuerdo, con el autor Bodin, quien señala a este respecto que "el problema de la adaptación del niño al medio escolar se convierta en el problema de la adaptación de la escuela al escolar”.

La función primordial de la institución educativa es, la de transmitir conocimientos, valores, creencias, porque la civilización que abandona sus principios, su cultura, su historia, simplemente desaparece. Otra importante función, será la de la socialización. En todo este complejo proceso de adaptación o de acomodación del estudiante, el rol del educador es fundamental, y con la ayuda de las familias ha de conseguir que una situación que no es nada normal, ni para el estudiante ni para los padres, transcurra de la mejor manera posible.

Podemos observar que las conductas en el estudiante pueden dar la impresión de que haya logrado la adaptación, pero se debe continuar con dicho proceso hasta comprobar que su adaptación es la deseada, la esperada y la que corresponde a su desarrollo. Siguiendo lo estudiado por Gervilla y Sandín, el educando puede mantener diferentes conductas, asumiendo diversos tipos de adaptaciones a las que se puede llamar: 

· Adaptación resignada: Es aquella adaptación en la que el estudiante pasa, desde la rabia, a una aceptación forzada de la realidad. Se llama así, porque el educando se resigna a aceptar la realidad que no quiere. 

· Adaptación activa o positiva: Es aquella conducta en la que se van sustituyendo lo "rabioso" por una participación activa del estudiante en actividades de juego, en colaboración con otros compañeros, en ayudar al docente en labores, entre otros. 

· Adaptación colaboradora: Es una conducta razonable y participativa. El educando anima a otros compañeros a aceptar el periodo de adaptación, orientándolos a experiencias más agradables. 


En síntesis, el proceso de adaptación en las aulas de clases debe ser planificado pedagógicamente. La importancia de esta fase escolar es de gran importancia para el estudiante, tanto en su desempeño como en su vida misma. La familia y las instituciones educativas, son responsables de que ese tramo educativo se desarrolle en las condiciones más beneficiosas para los educandos, no perdiendo nunca de vista que el objetivo esencial de la escuela es que el estudiante sea feliz. 

Es cierto, que el periodo de adaptación es el adecuado y no le supone excesivo sufrimiento la separación de las figuras de apego, le ayudará a comprender y a aceptar con normalidad y alegremente su escolaridad y su relación con los iguales, desarrollándose y evolucionando adecuada y armónicamente.

¿QUÉ HA PRODUCIDO ESTE CAMBIO EN EL ESTUDIANTE?

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La apatía y el bajo interés son interpretados y afrontados por los docentes de distintos modos. Algunos piensan que el contexto familiar y social no favorece la motivación de los estudiantes porque éstos no ven que se valore el esfuerzo y la adquisición de capacidades y competencias, algo que a menudo es cierto. Frecuentemente se escucha: "Hoy a nuestros estudiantes sólo les interesa aprobar, y con el menor esfuerzo posible." Pensar así, involucra la responsabilidad de su escaso interés y de la baja motivación a las actitudes personales con que acuden a la escuela y a factores externos a ella. 

Esto realmente acarrea una doble consecuencia. Primero, que muchos educadores piensen que es poco lo que pueden hacer frente a un contexto que escasamente, o en nada, favorece el interés por el aprendizaje; por lo que algunos terminan dejando de esforzarse por intentar motivar a sus educandos. Y, segundo, que su autoestima profesional y la valoración que hacen de su profesión se vuelvan más negativas al verse incapaces de conseguir los logros educativos que deben constituir el acicate para su trabajo diario. Otros docentes, en cambio, abordan el problema preguntándose: ¿Cómo puedo lograr que mis educandos se interesen por aprender y pongan el esfuerzo necesario? 

Formularse esta pregunta no significa negar que el contexto social y cultural en que crecen los estudiantes hoy ejerce un efecto notable sobre su interés y su motivación por aprender. Pero implica reconocer que, a pesar de todo, el contexto escolar, definido y controlado en gran medida por la actuación del educador, afecta de modo importante a la forma en que se enfrentan a su trabajo en el aula y que, por consiguiente, merece la pena tratar de conocer qué características debe adoptar la propia actividad docente para que los estudiantes se interesen por adquirir los conocimientos y capacidades cuya consecución les propone la institución educativa.

Los estudiantes no están motivados o desmotivados en abstracto. Si se examinan las pautas de actuación de educadores a lo largo de una clase, pueden observarse variaciones notables de unos a otros en una serie de características que se comentarán más adelante. Estas variaciones definen contextos de aprendizaje cuyo significado para los estudiantes, es también distinto. No es lo mismo comenzar una clase planteando un interrogante que despierte la curiosidad, que pedir a los alumnos directamente que saquen los libros y comiencen a leer, o decir "hoy nos toca el tema..." y empezar después una exposición de tipo magistral, o señalar que deben prestar atención porque el contenido de la clase aparecerá en la próxima evaluación. Sin embargo, los contextos creados por los profesores tampoco motivan o desmotivan por sí solos. 

En síntesis, la interacción entre los contextos creados por los docentes y las características con las que estudiantes abordan el trabajo escolar no es estática sino dinámica. Un educando puede comenzar una actividad propuesta por el docente con sumo interés y, al poco rato, dejar la tarea y ponerse a hablar con los compañeros. ¿Qué ha producido este cambio? 

Es decir, se han de considerar las implicaciones de la interacción entre las actuaciones del docente, la respuesta del estudiante, los efectos, paso a paso, de las formas en que éstos acometen sus asignaciones, los modos de apoyo e intervención del educador a lo largo y después de éstas, entre otros. Si no se toma la reflexión desde esta perspectiva, se puede llegar a conclusiones equivocadas sobre el valor de las distintas formas de encarar la enseñanza.

LAS DIFICULTADES ESCOLARES

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El término trastornos del aprendizaje, se emplea de forma general a las dificultades que plantean obstáculos al rendimiento académico o escolar. 

Un estudiante que exhibe problemas escolares, cuando sus resultados pedagógicos están por debajo de sus capacidades intelectuales. Cuando la inteligencia de los educandos es promedio, pero el rendimiento en los exámenes que miden la lectura, las matemáticas o la expresión escrita, está por debajo del nivel esperado, por inteligencia, edad y escolaridad, estamos ante trastornos específicos del aprendizaje.

Son individuos normales intelectualmente, que poseen capacidad de esfuerzo en la ejecución de conductas observables, pero en la práctica necesitan de una satisfactoria capacidad de asimilación de conceptos. Son trastornos en los que desde las primeras etapas del desarrollo están deterioradas, las formas normales del aprendizaje. El deterioro no es sólo por falta de oportunidades para aprender, ni consecuencia de traumas o enfermedades cerebrales adquiridas. Surgen por alteraciones de los procesos cognoscitivos, en gran medida secundarias a algún tipo de disfunción biológica.

Su causa no es conocida, pero se acepta el predominio de los factores biológicos, en interacción con otros como las oportunidades para aprender y la calidad de la enseñanza. Si bien la escuela es un factor a considerar, los trastornos no pueden reducirse estrictamente los errores pedagógicos. Como el resto de los trastornos del desarrollo, son mucho más frecuentes entre los varones. La forma de presentarse se modifica con la edad. 

Es habitual que un trastorno del habla y el lenguaje en edad preescolar pierda intensidad y se prolongue en el tiempo en forma de un retraso de la lectura, que en la adolescencia se aminora y da lugar en la edad adulta a un trastorno de la ortografía. El que los trastornos se manifiesten de alguna manera durante los primeros años de escolaridad es necesario para el diagnóstico.

Las dificultades escolares se pueden clasificar por su causa en: 

A. Dificultades de origen primario: Déficit intelectual en el límite de la normalidad, cociente intelectual o CI muy alto, bajo o muy bajo, Problemas neurológicos, Enfermedades crónicas o incapacidad física, Déficit sensorial: auditivo y/o visual, Enfermedades carenciales: malnutrición, ferropenia, alteraciones tiroideas (apatía, somnolencia) y la Rinitis crónica que suele ocasionar problemas para oír, aprender a hablar y pronunciar correctamente.

B. Dificultades específicas:

1. En aptitudes escolares: 

- Para el aprendizaje del cálculo: discalculia. Son alumnos que tienen dificultad para sumar y restar, para efectuar operaciones de cálculo. Confunden los números, los invierten o los escriben al revés.

- Para el aprendizaje de la escritura: disgrafía. Nivel de escritura inferior al que les corresponde, omiten letras o juntan palabras. Hay distorsión en el orden y posición de las palabras. 

- Para el aprendizaje y desarrollo de la lectura fluida y comprensiva: dislexia. Es una dificultad para aprender a leer y a escribir. 

- Disortografía, imposibilidad de aplicar las reglas ortográficas, como secuela de la dislexia aun después de ser superada. 

2. En lenguaje y habla: 

- Desarrollo de la articulación. 

- Desarrollo del lenguaje expresivo: 

a) Dislalia, dificultad para pronunciar un fonema determinado, sin invertir las letras.

b) Disfasia, retraso en la aparición del lenguaje oral y escrito, asociado a problemas perceptivos.

- Desarrollo del lenguaje receptivo.

3. Motoras: Desarrollo de la coordinación motora: fina y/o gruesa, presentando problemas de lateralidad o falta de coordinación visomotora, con dificultad en distinguir dónde está la derecha y dónde la izquierda, en manos, pies, ojos, etc.; deficiencia en la organización espacial (no sabe dibujar con perspectiva y tiene dificultades para localizar objetos) o en la temporal por un retraso psicomotriz.

4. Aunque no es un trastorno específico del aprendizaje nos referiremos someramente al TDA (trastorno por déficit de atención, con o sin hiperactividad). El TDAH adquiere gran importancia, por el elevado porcentaje que representa en las estadísticas como causa de fracaso escolar. La tríada característica es: actividad motora excesiva; déficit de atención; impulsividad.


C. Dificultades derivadas del entorno socio-familiar y cultural.

¿QUÉ ES EL HÁBITO DE ESTUDIO?

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Es pertinente señalar que los hábitos de estudios, son las conductas que las estudiantes aprenden por repetición. Se tienen hábitos buenos y malos, los buenos hábitos, sin duda, ayudan a los individuos a conseguir sus metas siempre y cuando estos sean trabajados en forma adecuada durante las diferentes etapas de la vida. El hábito, en sentido etimológico, es la manera usual de ser y, por extensión, el conjunto de disposiciones estables que, al confluir la naturaleza y la cultura, garantizan una cierta constancia de nuestras reacciones y conductas. 

De acuerdo con el autor Perrenoud, sustenta que el hábito, es el conjunto de las costumbres y las maneras de percibir, sentir, juzgar, decidir y pensar. El hábito es un tipo de conducta adquirido por repetición o aprendizaje y convertido en un automatismo. El hábito, como la memoria y los instintos, es una forma de conservación del pasado. 

Las dos fases del hábito son de: 
  1. Formación: Que corresponde al periodo en que se está adquiriendo el hábito.
  2. Estabilidad: Es cuando ya se ha conseguido y se realizan los actos de forma habitual con la máxima facilidad y de manera automática.
Los hábitos son factores poderosos en la vida de las personas. Dado que se trata de pautas consistentes, a menudo inconscientes, de modo constante y cotidiano expresan el carácter y generan nuestra efectividad o inefectividad. El hábito requiere de tres elementos para ubicarlo en acción: 
  1. El conocimiento.
  2. Las capacidades y 
  3. El deseo.

Los hábitos de estudio son los métodos y estrategias que acostumbra a usar el estudiante para asimilar unidades de aprendizaje, su aptitud para evitar distracciones, su atención al material específico y los esfuerzos que realiza a lo largo de todo el proceso. Un hábito es un patrón conductual aprendido que se presenta mecánicamente ante situaciones específicas generalmente de tipo rutinarias, donde el individuo ya no tiene que pensar ni decidir sobre la forma de actuar. 

Para lograr este tipo de conductas, la escuela debe proporcionar al estudiante, diferentes metodologías de trabajo que impliquen técnicas de estudio variadas para que, con su adquisición, interiorización y aplicación constante, se desenvuelva en su vida académica.

El hábito de estudio requiere fuertes cantidades de esfuerzo, dedicación y disciplina. Pero también se alimenta de impulsos que pueden estar generados por expectativas y motivaciones de la persona que desea aprender. Por ello, es necesario entender que el proceso de aprendizaje es complejo y requiere de una adecuada planeación y organización del tiempo. El mejorar el aprendizaje y el rendimiento académico de los estudiantes, especialmente en la educación superior, juega un papel esencial en el proceso de desarrollo de la sociedad. 

La motivación de los estudiantes es crucial por lo que hay que desarrollar un mejor entendimiento de los factores de la motivación académica; es posible que el contexto social diferente pueda ser uno de los elementos que influyan en la motivación y el auto-concepto académico. En este sentido, el estudio de la motivación hace distinción entre la intrínseca y extrínseca. Es intrínseca cuando la motivación es autorregulada, existe un grado de reflexión y de autodeterminación para las acciones que se realizan; en cambio cuando es extrínseca se basa en incentivos externos dados por las consecuencias, como las recompensas o los castigos. 

Un estudiante motivado intrínsecamente muestra más interés en lo que está aprendiendo, logra mayor satisfacción por lo que hace, tiene más empeño, es persistente, experimenta una sensación de control personal, eleva su autoestima y su creatividad.


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La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

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