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Blog Educativo fundado por Docentes 2.0 ® el 7 de Junio de 2013

LA CLASE PERFECTA

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Realmente, todos los involucrados en el proceso de enseñanza-aprendizaje son reflexivos en este tema en específico, debido a que la clase ideal en un aula de clases no existe en sí misma, puesto que, al no existir personas perfectas, tampoco podremos encontrar una clase perfecta. Pero, esto no debe reducir la labor docente puesto que, lo más importa es que el docente sea capaz de adaptarte a las necesidades de los estudiantes y que ellos entiendan su manera de enseñar, para así poderse crear un clima ideal de enseñanza – aprendizaje.

Recuerde que la perfección en sí misma no existe, pero los buenos docentes se esforzarán continuamente para al menos, acariciarla. El aula de clases se convierte cada día en un lugar de enseñanza y aprendizaje que, a lo largo del año escolar, las cuatro paredes o espacio virtual, les permitirán vivir experiencias inolvidables a todos los involucrados del proceso.

El aula de clases será la personalidad del docente, porque, aunque tenga similitudes estructurales con el resto, la clase será solo suya y se respirará en el ambiente. ¡Verdaderamente Mágico! En la institución educativa nunca se podrán apreciar dos clases iguales, aunque tengan exactamente el mismo mobiliario, esto se debe, a que las personas preparan lo que realmente importa; la esencia del aula de clases.

No obstante, aunque las clases perfectas no existen, sí se puede alcanzar que su clase sea lo más ideal posible ¿Cómo? Logrando que tus estudiantes se sientan cada día felices de estar en clase, felices de que usted sea su guía y además que los aprendizajes sean adquiridos casi por arte de magia gracias a tu manera de enseñar. 

A continuación, te daremos algunas pautas para crear un aula ideal:

1. El docente facilitará los aprendizajes teniendo en cuenta los intereses, necesidades y habilidades de los estudiantes.

2. El educador provee a los estudiantes de un aprendizaje activo donde ellos son los protagonistas.

3. La clase se convierte en una exhibición de los trabajos de los estudiantes en forma de carteles y murales.

4. La clase debe estar distribuida y posee los materiales necesarios para desempeñar una buena labor cada día.

5. Los educandos deben sentirse cómodos, seguros y saben que pueden confiar en su guía.

6. Las clases deben tener coherencia y seguir un proyecto educativo que se sigue con fluidez y eficacia.

7. El docente debe poseer una actitud positiva cada día, que le permita los problemas que puedan surgir diariamente con educación emocional.

8. El educador debe animar a los padres a participar activamente en la vida escolar.

9. El aula se debe adaptar a las últimas novedades tecnológicas.

10. El docente debe reforzar la existencia del aprendizaje más allá del aprendizaje memorístico.

11. El educador debe apoyar a los estudiantes a que tengan un pensamiento crítico, para que su propia opinión genere debates dentro de la clase, con respeto y educación.

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EL PENSAMIENTO CRÍTICO EN EL AULA

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El pensamiento crítico no escapa de la polémica o confusión propias de cualquier campo de conocimiento. Tal como afirma varios autores, muchas personas, entre ellas los docentes y los propios estudiantes, tienen algunas nociones erradas de lo que es el pensamiento crítico; algunos piensan que es algo negativo, como hacer un juicio, o la capacidad de opinar o manifestar un punto de vista personal, sea o no fundamentado, o bien una actitud contestataria y de oposición sistemática.

Desde una perspectiva psicológica, se destacan los componentes cognitivos y autorregulatorios del concepto y se le ubica como la habilidad de pensamiento complejo, de alto nivel, que involucra en sí otras habilidades (comprensión, deducción, categorización, emisión de juicios, entre otras). De acuerdo al autor Barriga, el pensamiento crítico no puede quedarse en la sumatoria de habilidades puntuales aisladas de un contexto y contenido determinado. El pensamiento crítico ha sido definido por múltiples autores que constituyen un movimiento innovador que pone en tela de juicio los conceptos tradicionales del aprendizaje y del desarrollo de habilidades de pensamiento en la escuela.

Al ser el pensamiento crítico una capacidad tan compleja, cualquier intento por ofrecer una definición completa y definitiva podría resultar en vano. En un estudio realizado, donde se examinó la manera en que los investigadores educativos operacionalizaban el pensamiento crítico, encontraron que la habilidad de pensar críticamente supone destrezas relacionadas con diferentes capacidades como, por ejemplo, la capacidad para identificar argumentos y supuestos, reconocer relaciones importantes, realizar inferencias correctas, evaluar la evidencia y la autoridad, y deducir conclusiones. 

Entre los teóricos más influyentes que se han propuesto definir el pensamiento crítico, se encuentra Ennis. Para el autor, el pensamiento crítico se concibe como el pensamiento racional y reflexivo interesado en decidir qué hacer o creer. Es decir, por un lado, constituye un proceso cognitivo complejo de pensamiento que reconoce el predominio de la razón sobre las otras dimensiones del pensamiento. Su finalidad es reconocer aquello que es justo y aquello que es verdadero, es decir, el pensamiento de un ser humano racional. 

Asimismo, el pensamiento crítico es una actividad reflexiva; porque analiza lo bien fundado de los resultados de su propia reflexión como los de la reflexión ajena. Hace insistencia en el hecho de que se trata de un pensamiento totalmente orientado hacia la acción. Siempre hace su aparición en un contexto de resolución de problemas y en la interacción con otras personas, más en función de comprender la naturaleza de los problemas que en proponer soluciones. 

Además, la evaluación de la información y conocimientos previos fundamenta la toma de decisiones en distintos ámbitos del quehacer humano, teniendo en cuenta que nuestras conductas y acciones se basan en lo que creemos y en lo que decidimos hacer ha destacado como nadie que el pensamiento crítico está compuesto por habilidades (vertiente cognitiva) y disposiciones (vertiente afectiva). 

En síntesis, todas las definiciones asocian pensamiento crítico y racionalidad. Es el tipo de pensamiento que se caracteriza por manejar, dominar las ideas. Su principal función no es generar ideas sino revisarlas, evaluarlas y repasar qué es lo que se entiende, se procesa y se comunica mediante los otros tipos de pensamiento (verbal, matemático, lógico, entre otros). Por lo tanto, el pensador crítico es aquel que es capaz de pensar por sí mismo. El pensamiento crítico está formado tanto de habilidades como de disposiciones, tal como lo han demostrado los autores, de conocimiento relevantes y competencias metacognitivas.


COMO IDENTIFICAR UN NIÑO ÍNDIGO EN EL AULA DE CLASES

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El niño índigo en el aula de clases, es un estudiante que muestra una nueva y poco usual serie de atributos psicológicos, con un patrón de comportamiento no documentado antes. Este patrón de comportamiento tiene factores comunes únicos, que indican a quienes interactúan con los ellos, que deben cambiar la forma de tratarlos y de criarlos para poder lograr un equilibrio adecuado.

A continuación, mostramos algunos rasgos más comunes de un niño índigo:
  1. Tienen una inteligencia emocional muy desarrollada. 
  2. Son muy sensibles a la muerte de animales y plantas. 
  3. Se conmocionan cuando ven a otros niños sufrir. 
  4. Son solidarios con sus compañeros. 
  5. No necesitan sufrir para aprender en la vida.
  6. Son muy creativos.
  7. En general tienen un alto coeficiente intelectual. 
  8. Su rendimiento escolar es bajo con respecto a su capacidad.
  9. Frecuentemente son diagnosticados con déficit de atención ADD/ADHD.
  10. Son muy inquietos. 
  11. Suelen aburrirse en el aula de clases y distorsionar la clase.
  12. Tienen experiencias extrasensoriales. 
  13. Sienten tener una misión en la vida. 
  14. Se interesan por temas de desarrollo espiritual. 
  15. Manifiestan conocimientos que no pueden explicar cómo saben. 
  16. Son muy intuitivos. 
  17. Generalmente tienen un buen sistema inmunológico.
  18. No aceptan órdenes por imposición.

EL FAVORITISMO EN EL AULA DE CLASES

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En el camino de la vida, todo ser humano necesita sentirse reconocido, aceptado y valorado por el grupo social, para así, tener un claro sentido de pertenecía a éste. Este reconocimiento, le proporcionará su desarrollo personal y académico, garantizando el éxito en sus interacciones con el entorno. Por esta razón, es fundamental que el estudiante se sienta importante, es el combustible que necesita para que su funcionamiento sea el deseado. 

Los docentes como cualquier ser humano, posee un sistema de emociones que interfiere en su proceder y provoca unas actuaciones determinadas ante situaciones concretas. Es por ello, que adaptan y relacionan mejor con unos estudiantes que con otros. Sin embargo, cuando determinados estudiantes forman parte del grupo clase, los demás miembros pueden pensar que son injustos, practican el favoritismo, enfocan más la atención a unas emociones que a otras. Estas actuaciones son contraproducentes para el estado anímico personal y grupal, y contrarrestan la productividad. 

Por ello, el primer paso que debe hacer el docente, consiste en reconocer qué determinados estudiantes sintonizan mejor con él, la personalidad y manera de funcionar estimulan ciertas personalidades más que otras, y que cuando se les enseñan, las emociones funcionan con ellas. Este conocimiento es importante, y será el punto de partida para reconocer que el docente tiene que aprender a flexibilizarse, crear entornos adecuados y aceptar o dar permisos a formas de sentir que hasta ahora no conocía. 

Un ejemplo básico: el docente perfeccionista constantemente sentado frente a un ordenador, al encontrarse ante estudiantes que suelen equivocarse con frecuencia, creerá que son poco minuciosos, que cometen muchos errores o sencillamente son irritantes. Efectivamente, es posible que los evite en la medida de lo posible o les dedique menos tiempo y atención. Regularmente, también puede suceder que los valores de un estudiante son ofensivos o no están en línea con su propio estilo de vida. Estos sentimientos por parte del docente pueden influir y condicionar en sus interacciones con los estudiantes de manera latente. 

Además, si los valores, formas de sentir y decisiones de actuar de un estudiante, son similares a los del docente, tiene una personalidad interesante o unas cualidades que son de su agrado, es muy posible que trate a esa persona con una prioridad implícita. 

El propósito de esta acción, es reconocer que los sentimientos del docente hacia los estudiantes, pueden establecer un sistema de categorías que dificulta la habilidad para aceptarlos primero y educarlos después. Igualmente, este ejercicio está creado para mejorar las destrezas de autoconocimiento y empatía. 

Una de las herramientas más importantes para fortalecer la inteligencia emocional es conocerse así mismo con exactitud. Ser consciente de los sentimientos como líder que les ayudará a ser capaces de evaluar la justicia de sus propias acciones. Esta honestidad personal puede llevarlos a adquirir un mayor autocontrol cuando son enfrentados a situaciones limitantes o que puedan provocar una reacción emocional adecuada. 

Todos los docentes están sujetos a las emociones normales y naturales en sus interacciones con las personas, han adquirido una destreza aprendida en el manejo y la expresión de las mismas y tienen unas reglas o valores al respecto.

Se le recomienda al docente, que haga una lista con los nombres de sus estudiantes. Comenzando por el que más le gusta y termine por el que menos le gusta. No debe preocuparse. Sea sincero. 

  1. ¿Qué estudiante le cae mejor como persona?, 
  2. ¿Quién le cae peor? 
  3. Eso se, no se lo pregunte acerca del rendimiento, solo sobre la personalidad. 

Pero, para realizar la lista debe establecer algunas cualidades que debe reflexionar: 

  1. ¿Quiénes son los estudiantes con los que se siente mejor o peor?: Piense con quién le gusta estar y a quién prefiere evitar. 
  2. Sobre las emociones detectadas: cuáles le parecen negativas, de cuáles casi no es consciente y cómo suele expresarlas o manejarlas. Todos tenemos preferencias. 


Una vez elaborada la lista conteste a las siguientes preguntas: 

  1. ¿Hay diferencias en el tiempo que usted invierte al relacionarse con los estudiantes que ocupan los primeros lugares de la lista y los que están al final? Explíquelo. 
  2. ¿Es diferente su lenguaje corporal en su relación con los estudiantes que están al comienzo de la lista y los que están al final? Explíquelo 
  3. ¿Reacciona usted mentalmente de forma diferente cuando se le acerca alguien que está al comienzo de la lista o alguien que esté al final? Explíquelo. 
  4. ¿Creen usted que los estudiantes, en ocasiones, detectan esas diferencias sutiles? 
  5. ¿Por qué, como usted como docente, le debe preocupar el hecho de si los estudiantes son o no conscientes de esas diferencias sutiles? 
  6. ¿Qué estados inducen, su propio manejo de las emociones? 
  7. ¿Qué emociones evita y en cuáles se siente con confianza?, 
  8. ¿Influye el estado emocional de sus estudiantes o condiciona la manera de darse cuenta de sus emociones, sentirlas, expresarlas o calibrarlas adecuadamente? 

Realizado el ejercicio y analizado los resultados, realice en su aula las estrategias necesarias.


Misión y Visión de Docentes 2.0



La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

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