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Blog Educativo fundado por Docentes 2.0 ® el 7 de Junio de 2013

LOS PADRES Y LA RUTINA ESCOLAR

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Cuando los padres presentas problemas o pasan por la incomodidad de despertaste justo a tiempo para preparar sus hijos cuando va a la escuela. El correr y ver que nada en su sitio, comienzan a reprender a sus hijos; sobre todo cuando los niños no encuentran los uniformes, los libros no están en su sitio. Por ende, no hay tiempo para desayunar, le dan dinero para que desayune, llegan a la escuela justo a tiempo y cuando creen que lo lograron, uno de sus hijos le dice que olvidó hacer la tarea, y allí, es cuando ¡el, padre revienta de la desesperación!, los regañan y los mandas a la escuela regañados, en ayunas y con el corazón confundido.

Ahora, luego que el padre deja a su hijo en la escuela, es cuando el comienza un proceso diferente de aprendizaje. Le explicamos: el niño entra al aula de clases llorando, limpiándose las lágrimas y los compañeros de clases le preguntan por qué llora, no dice nada y todos tratan de entender. Hay niños que se dejan consolar por los amigos, hay otros que, al contrario, se desquitan su ira y su resentimiento lastimando a otros y un tercer grupo que simplemente piensa que cualquiera tiene derecho a violentarlo y abusar de él.

Su mente en ese momento, está en todo lugar menos en el aula de clases. Su ánimo decae, no participa y le toma tiempo recuperar el ritmo de la clase. Al terminar el día le dice a su docente que no quiere ir a casa porque hizo algo malo y que al llegar a su casa lo van a castigar. 

Ahora, como padres y docentes ¿Nos permiten hacerle algunas sugerencias para evitar el trastorno en el aprendizaje del niño? Aquí presentamos una lista de sugerencias:


1. Enseña a su hijo a reparar las cosas 


Cuando los niños forman parte del proceso de aprendizaje en la educación básica es un gran porcentaje responsabilidad de los padres que las cosas salgan bien. Debido a que somos los adultos responsables y por lo tanto debemos cumplir con nuestra función. Esto no quiere decir, que como padres debemos hacerlo todo, esto también implica que le indiquen a sus hijos lo que va a hacer, cómo se hace, le permitas hacerlo, luego supervises que haya cumplido con la asignación y le reconozcas su esfuerzo y buen trabajo. Recuerda, que repartir las responsabilidades nos ayuda a todos.

2. Levántese un poco más temprano 

Al principio es un poco difícil, además, depende de tu labor en el día, pero con levantarse diez minutos antes, podrás evitar salir corriendo y frustrase por no realizar las cosas bien. Despierte con calma y de la misma manera levanta a los hijos. La tranquilidad genera paz y el no tener la presión del tiempo evita que se pierda la paciencia y se desespere con los hijos.

3. Establezca rutinas 

Hacer las asignaciones debe ser una rutina que no debe fallar la tarde anterior, lo mismo que preparar los uniformes. Se recomienda evitar irse a dormir si las asignaciones escolares no están terminadas, los uniformes completos y colgados, los zapatos limpios, el bolso de la escuela completo y lo que se va a desayunar dejarlo al alcance de su mano, listo para cocinarse o solo calentarse en la mañana siguiente. Con la ayuda de los hijos trate de organizar busque involucrarlos en todo lo posible. Antes de salir o camino a la escuela, motivo a sus hijos a decir una pequeña oración, despídase con un beso o un abrazo, todo ello le permitirá fortalecer la motivación.

4. Al salir de casa, hable con sus hijos

Si de repente los hijos, se dan cuenta que olvidaron o que falta algo, debes dejar ir lo que se olvidó y ayudarle a entender que asumirán juntos las consecuencias del descuido.

Finalmente, no haga una llamada telefónica o envíes un recado al docente para decir una mentira intentando proteger a tu hijo, es más fácil decir la verdad y tratar de solucionar el problema porque esto genera el aburrimiento y desgano por el aprendizaje. Si hay algún problema en casa o algo está sucediendo en la vida del niño que lo altere, ve a la escuela y trabaje junto al docente en beneficio de su hijo. 

En síntesis, si los padres y docentes articulan sus fuerzas, los educandos saldrán adelante, aprovecharán el ciclo escolar y, en consecuencia, se formarán estudiantes seguros y felices con el proceso de enseñanza-aprendizaje. 




EL ÉXITO Y FRACASO EN LA EDUCACIÓN

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El éxito y el fracaso escolar establecen realmente, una dificultad de sorprendente importancia dentro del sistema educativo de enseñanza actual. El fracaso escolar, calificado en un principio como un fenómeno educativo sin consecuencias sociales relevantes, que se aplica cada vez más como un problema social alarmante, a partir del momento en que la escolarización se extiende como obligatoria para todos. De acuerdo con el autor Charlot, el fracaso escolar engendra el fracaso social, es decir, la vida precaria, la marginación, la dependencia de mecanismos de asistencia social. 

El éxito y el fracaso son dos caras de la misma moneda. Son algo relativo y, contrariamente a lo que normalmente se piensa, dependen, en gran parte, de uno mismo, de nuestros objetivos y expectativas, de nuestras ambiciones y motivaciones. Cuando una actividad termina bien, decimos que tiene éxito, cuando acaba mal, decimos que es un fracaso. Estamos acostumbrados a reconocer el éxito en personas famosas: cantantes, artistas, banqueros conocidos, deportistas, entre otros. Confundimos la fama con el éxito. 

Para que una persona sienta el éxito en cualquier faceta de su vida personal, de relación, profesional, por nombrar algunos. Deben darse dos escenarios.
  1. La satisfacción propia.
  2. El reconocimiento por parte de los demás, sobre todo de las personas queridas y valoradas. 

Las personas somos seres sociales y, para nuestro propio crecimiento, necesitamos la aprobación y el reconocimiento de los demás para sentirnos realmente personas con éxito. La autoestima está estrechamente unida a la experiencia de éxito. El Diccionario de las Ciencias de la Educación, destaca entre los factores que el propio educando precisa para lograr el éxito el de su interés o inclinación hacia los objetivos propuestos. 

La labor fundamental del docente será, despertar tal interés mediante la oportuna motivación, entendida ésta como el arte de estimular el interés de los estudiantes, por aquello en que aún no están interesados, en definitiva, la motivación ha de crear en el educando sentimientos de necesidad que determinen impulsos orientados hacia la consecución de objetivos acomodados a sus posibilidades. 

Por tanto, el fracaso escolar no es simplemente un fenómeno que refleja las diferencias de rendimiento entre el estudiante y los valores que la institución educativa va transmitiendo de manera implícita a través de lo que se ha venido a denominar currículum oculto. Además, cabe mencionar que el fracaso escolar puede afectar a cualquier persona en un sentido amplio, sin que se pueda definir una vinculación directa entre colectivos y riesgo de fracaso. Asociar el fracaso escolar a determinados colectivos es una forma de estigmatizarlos que consideramos inadecuada.

LA VIOLENCIA ESCOLAR: EL BULLYING.

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La violencia escolar ha sido tema central de diversas maneras; las construcciones teóricas se mueven entre aquellas las manifestaciones distorsionadas de la norma, entre aquellas centradas en los factores individuales ya sea conductuales o inconscientes. No obstante, estas perspectivas, tomándose como coherentes con su arquitectura conceptual, parten de un dominante contenido de carácter moral: implican los fenómenos de violencia como no deseables, negativos y anormales. Esto podría ser considerado cierto si creamos una distinción entre violencia y agresividad.

La agresividad es natural a los seres humanos, es un brío que los permite mantener vivos, es una fuerza emocional que les permite protegerse, proteger a otros y adaptarse a las agresiones que vienen del exterior. Lo importante es como se regula, es decir, la necesidad de remover el pulso agresivo frente a ciertas situaciones y frenarla en otras o comunicarla de diferentes maneras, para así evitar la destrucción del otro o la autodestrucción.

Existen autores que mantiene que el ser humano es violento por naturaleza. Y hay quienes señalan que la violencia es un mecanismo aprendido para ejercer el poder o la defensa. Lo que llamamos violencia se manifiesta de diversas maneras: hay violencia física, violencia verbal, violencia psicológica, y hasta violencia simbólica, que se manifiesta de forma indirecta, o mejor, que parece que no es tal. Se dan relaciones violentas entre iguales, de los de arriba sobre los de abajo y de los de abajo sobre los de arriba. Hay un ciclo de violencia que surge con la acumulación de tensión, con una sucesión de pequeños episodios que llevan a roces constantes entre personas. Esta tensión acumulada, en un minuto estalla, manifestándose la violencia en una segunda fase. Finalmente vienen las consecuencias del hecho violento, en que se piden disculpas, se castiga, se inhibe, etc.

En las instituciones educativas la violencia se manifiesta, en mayor o menor medida, todas estas violencias, (física, verbal, psicológica, simbólica etc.), de igual manera que en otros ámbitos de las relaciones humanas; siempre que hay que compartir un espacio y/o tiempo con otros, la propiedad del territorio, el uso o las normas de utilización de ese territorio, son motivo de conflictos que pueden ocurrir en violencia, entendida como agresión a otros. 

Cuando se habla de violencia en el mundo escolar suele asociarse a manifestaciones físicas tales como destrozos, peleas, robos, etc. A pesar de, cada vez se hace más patente que la violencia en las instituciones educativas abarca muchos más actos, mensajes o situaciones violentas que las antes referidas. Tal es el caso del Bullying (que es un acoso escolar y a toda forma de maltrato físico, verbal o psicológico que se produce entre estudiantes, de forma reiterada y a lo largo del tiempo).

Este fenómeno del Bullying apto para originarse en el ámbito escolar, tiene como actores y víctimas a los propios estudiantes, mediante acciones que son periódicas y que rompen el equilibrio que debe de existir en las relaciones entre iguales, generando o favoreciendo procesos de victimización en quien es sujeto de violencia interpersonal. Los estudiantes, pueden y de hecho así sucede, verse involucrados en problemas de maltrato, dado que asisten a instituciones educativas en donde están juntos estudiantes de diversos contextos sociales, de forma más o menos obligatoria, pero relativamente permanente, durante un periodo aproximado de 7 horas y que se ven obligados por las circunstancias a compartir escenarios, trabajos, o simples actividades.

Por ende, se hace necesario valorar y distinguir el problema de la victimización entre iguales de las malas relaciones entre compañeros de clase, aunque ambas tienen algunas características semejantes. Las malas relaciones son un problema más generalizado, que se presenta en todos y cada uno de los grupos de clase como parte del conflicto, entendiendo este como una situación de desafío entre dos o más personas, en las cuales existe un antagonismo motivado por la confrontación de intereses, en pocas palabras puede entenderse como una dificultad para conciliar ideas, representaciones, intereses, valores o formas de ver, de vivir o de entender el mundo. En muchas de las ocasiones el conflicto se acompaña de agresividad, cuando no hay un sistema de mediación.

Ello implica, de acuerdo al autor Olweus, establecer los componentes que identifique “el maltrato entre iguales como un conjunto de comportamientos físicos y/o verbales que una persona o grupo de personas, de forma hostil y abusando de un poder real o ficticio, dirige contra un compañero/a de forma repetida y duradera con la intención de causarle daño”. La definición establece el cumplimiento de determinados criterios para que el comportamiento exhibido pueda ser definido como maltrato, tales como:

  1. La existencia de un desequilibrio de poder entre víctima y agresor que ha de ser entendido como el uso deshonesto, prepotente y oportunista de poder sobre el contrario sin estar legitimado para hacerlo.
  2. La frecuencia y duración de la situación de maltrato, estimando una frecuencia mínima de una vez por semana y una duración mínima de seis meses.
  3. La intencionalidad y el carácter proactivo de la agresión, ya que se busca obtener algún beneficio social, material o personal, sin que medie provocación previa.
  4.  La pretensión de causar daño.

¿Cómo puede ser detectarlo por los padres? 

Existen algunas actitudes comunes entre los niños que sufren este tipo de acoso. Se puede detectar en menores cercanos cuando: 

  1. Se aprecie un especial cambio de conducta en el niño/adolescente. 
  2. La víctima no quiere asistir a clase. 
  3. Sufre el síndrome del domingo por la tarde. 
  4. Tiene golpes y moratones injustificados. 
  5. Muestra un alto grado de irritabilidad y nerviosismo. 
  6. Experimenta cambios de carácter. 
  7. Presenta tristeza injustificada. 
  8. No tiene ganas de ver a sus amigos ni de salir de casa. 
  9. Pierde objetos. 
  10. Padece cefalea y dolores abdominales.

EL FRACASO ESCOLAR EN LA ESCUELA TRADICIONAL.

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La escuela tradicional atraviesa hoy por una profunda crisis, que se presenta tanto a través del fracaso escolar como de los problemas de convivencia. Cuando se estudia, en este sentido, la importancia de mejorar la educación en valores suele referirse a la dificultad de añadir nuevos objetivos a los que tradicionalmente debía asumir el docente, como si cualquier esfuerzo en uno de estos dos ámbitos supusiera necesariamente una reducción de la energía y el tiempo disponibles para el otro. Las innovaciones educativas que aquí se describen, basadas en la cooperación, ayudan a superar estas dificultades, incrementando la coherencia educativa entre los valores que se intentan enseñar y lo que se enseña en la práctica a través de las relaciones que se establecen en las aulas, para mejorar al mismo tiempo la eficacia docente y enseñar en la práctica los valores democráticos de respeto mutuo, tolerancia y no-violencia, con los que pretende identificarse nuestra sociedad. Valores que es preciso ayudar a construir, también, a partir de una reflexión explícita y cooperativa sobre su significado, a la que se denomina currículum de la no-violencia.

Para entender los problemas existentes hoy en la convivencia escolar ajusta tener en cuenta que la actual Revolución Tecnológica provoca una serie de cambios contradictorios y paradójicos que obligan a adaptar la institución educativa a esta nueva situación.

  1. Los cambios en el acceso a la información. Jamás había estado tan disponible tanta información, pero nunca había sido tan difícil alcanzar lo que nos sucede, por lo que la enseñanza no puede orientarse sólo en la trasmisión de información sino que debe favorecer el proceso de construcción del conocimiento que realizan los propios estudiantes, ayudándoles a adquirir habilidades para buscar información, para interpretarla, para criticarla o para producirla.
  2. Educar para la ciudadanía democrática en tiempos de incertidumbre. Jamás había estado tan claro, que no podemos tener certezas absolutas. Esto debería conducir a la superación del absolutismo, a la tolerancia, pero como reacción conduce en ocasiones al resurgimiento de formas de absolutismo y autoritarismo que se creían superadas.
  3. La lucha contra la exclusión. La exclusión de las barreras espaciales que permiten las nuevas tecnologías ha reducido el aislamiento de la escuela respecto a los problemas que existen en el resto de la sociedad, también debería favorecer a reducir la exclusión, pero paradójicamente en muchas ocasiones sucede precisamente lo contrario.
  4. El reto de la interculturalidad. Hoy en día se debe relacionar en un contexto cada vez más multicultural y heterogéneo frente a la presión homogeneizadora y la incertidumbre sobre la propia identidad y la forma de construirla.
  5. La prevención de la violencia de género. En los últimos años se ha producido un avance espectacular hacia la igualdad entre hombres y mujeres, superando así una de las principales condiciones que subyace a la violencia de género, pero frente a esto hay un incremento de sus manifestaciones más extremas, a través de las cuales se intentan mantener las formas de dominio tradicional.
  6. La prevención de la violencia desde la escuela. Nuestra sociedad expresa hoy un superior rechazo a la violencia, y ubicamos las herramientas más sofisticadas para combatirla, pero el riesgo de violencia al que nos enfrentamos también es hoy superior. Y este riesgo se expresa a veces en forma de violencia escolar. Para prevenirla es necesario romper la conspiración del silencio que ha existido hasta hace poco sobre este tema, y enseñar a condenarla en todas sus manifestaciones, insertando su tratamiento en un contexto normalizado orientado a mejorar la convivencia.

Misión y Visión de Docentes 2.0



La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

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