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Blog Educativo fundado por Docentes 2.0 ® el 7 de Junio de 2013

INFOGRAFÍA: TIPOS DE BULLYING | DOCENTES 2.0

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El bullying es un fenómeno que puede manifestarse por distintos orígenes (personales, familiares o escolares), y por eso puede darse en cualquier centro educativo: sea privado o público.

Para ver la infografía puedes entrar a la sección a través de este Enlace.

LA SALUD MENTAL Y EL DOCENTE

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La salud mental es reconocida como un proceso determinado por componentes históricos, socio-económicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación y mejoramiento implica una dinámica de construcción social vinculada a la concreción de los derechos humanos y sociales de toda persona. 

Se debe partir de la creencia, ante la capacidad de todas las personas. De acuerdo al autor Quiroga, define la Salud Mental: como proceso y como representación social, es en un plano una construcción social. En donde esas construcciones no participan solo el conjunto de organizaciones que se ligan a ella en forma explícita, como lo son hospitales y servicios, personal técnico y administrativo.

Los docentes en su mayoría se ven muy desgastados, cansados, agotados, tristes, preocupados, solos y otros resignados. Hoy en día nos podemos apreciar que la mayoría de las licencias de permisos en la docencia, es por la salud mental; y que muchos de los docentes con labores pasivas o diferentes padecen de tal patología, creándose así un círculo recurrente donde, el docente realiza tareas pasivas un tiempo, vuelve a su tarea habitual y vuelve a caer en tareas pasivas de nuevo. Muchos de estos desempeñan doble turno para poder satisfacer sus necesidades básicas. En el ámbito privado hay una cierta naturalización del problema institucional donde todo se oculta, planteando que entre los compañeros que hay muy buena relación y un clima de gran familia institucional.

El malestar que se despierta en los docentes también tiene que ver con las jornadas laborales del docente que no solo se cumple en el horario de institución educativa, sino que el docente tiene que realizar en su casa tareas relacionadas con las actividades docentes de planificación, corrección, entre otros., y que por lo tanto según el autor Sadop expone que, “muchos de los docentes deben dejar de hacer actividades de familia para cumplir con lo que se le exige”. 

Actualmente, se ha cambiado la mirada del docente en la sociedad, nos encontramos con otros valores donde no se visualiza el reconocimiento del rol docente ni el respeto hacia ellos. La mutación social ha generado sujetos con derechos, pero pareciera que no tienen ninguna obligación. Se le ha reubicado a la institución educativa una responsabilidad enorme que esta por fuera de la enseñanza, la cual ha quedado proscrita; en ellas encontramos docentes que realizan múltiples funciones por cuestiones sociales que la han atravesado.

En síntesis, el problema surge cuando los horarios de trabajo no les permiten solucionar todo lo que desean o lo que habían idealizado en la profesión y la realidad no se parece en nada a lo que había imaginado que era. Los bajos sueldos, los escasos incentivos profesionales o la pérdida de prestigio social son también factores que propician la aparición del Burn Out.

Las profesiones relacionadas con el mundo sanitario, de la educación o la administración pública, suelen ser las que más acontecimiento reflejan en las estadísticas, porque están en contacto con personas con problemas y suelen ser ellos los que deben solucionar esos problemas. La frustración se produce cuando ven que su trabajo no es productivo y sienten que su trabajo es improductivo.

¿A QUÉ SE DEBE LA VIOLENCIA ESCOLAR?

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La palabra violencia proviene del latín (vis = fuerza), y es la fuerza que se ejerce en contra de otra u otras personas. Estas acciones deliberadas orientadas a dañar al prójimo admiten sucesión. En el ámbito escolar, podemos encontrarnos agresiones físicas a compañeros, como a docentes, y estas varían en intensidad, por nombrar algunos ejemplos: robos, deterioro intencionado de material, insultos, burlas, amenazas, entre otros. Éstas serían algunas exposiciones de la violencia física o psicológica que más se repite en las instituciones educativas. 

Existen algunos casos, en los que la situación se vuelve inadmisible y algunos educadores y estudiantes temen ir a las aulas educativas. Pero, ¿A qué se debe la violencia escolar? Este problema acata a un conjunto de factores. Por un lado, se debe que tener presente que la institución educativa ha experimentado grandes cambios con el aumento del término de la enseñanza. 

Al analizar las causas de la agresividad, podemos distinguir que se debate entre factores exógenos (contexto social, características familiares y medios de comunicación) y factores endógenos (clima escolar, relaciones interpersonales y rasgos personales de los alumnos en conflicto). Realmente, este desequilibrio estructural actúa como un cultivo favorable para la inadaptación y las conductas antisociales. 

Aun cuando las instituciones contrarrestan los efectos negativos de estos ambientes de exclusión, poco puede hacer en solitario. Nadie pone en duda que la familia es la primera y más importante comunidad en la formación de la personalidad. Por eso, los problemas familiares tienen gran impacto en el desarrollo. 

Entre los factores que pueden aumentar la agresividad de estudiantes cabe enumerar: 

1. La desestructuración familiar, abandono de algún padre o falta de atención, 

2. Los malos tratos y la utilización de la violencia, ya que, el estudiante aprende a resolver los conflictos a través del daño físico o la agresión verbal, 

3. El ejemplo familiar tutelado por “la ley del más fuerte” y la falta de diálogo, 

4. Los métodos educativos fundados en la permisividad, la indiferencia o la excesiva punición, 

5. La ausencia de afecto entre cónyuges y la consiguiente inseguridad del educando. 



INFOGRAFÍA: SEÑALES DE ALERTA DEL BULLYING

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El termino Bullying es usado con frecuencia en estos tiempos, el Autor Dan Olweus, lo define este estado de como “Un estudiante está siendo intimidado o victimizado cuando son expuestos, repetidamente y en exceso, con una acción negativa por parte de uno o más estudiantes. La acción negativa incluye intentar o actuar aflicciones intencionales de inseguridad o disconformidad, persistiendo sobre otra persona. Estas acciones pueden involucrar el contacto físico, palabras, expresiones faciales, gestos obscenos o la exclusión de grupos.

Para ver la infografía puedes entrar a la sección a través de este Enlace.

LA VIOLENCIA ESCOLAR FRENTE A LA INTELIGENCIA EMOCIONAL.

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La Inteligencia Emocional (IE) es conocido desde que el autor Peter Salovey y John Mayer lo estudiaran por primera vez, en la actualidad todavía es difícil encontrar una definición unívoca de este constructo. Tradicionalmente se ha pensado que, si una persona es inteligente y sabe muchas cosas, tendrá un gran futuro personal y profesional, pero la realidad, es que el cociente intelectual (CI) no nos afirma tener un buen puesto de trabajo y tener éxito en la vida. Comprensiblemente, el tener un CI elevado nos facilita el conseguir un buen trabajo y, en ocasiones, puede ayudar a tener éxito a nivel social, pero, sin duda, ser inteligente no es suficiente si a esta inteligencia no es acompañada con capacidades y/o habilidades de carácter social y emocional. 

La Inteligencia Emocional fue definida por Peter Salovey y John Mayer como “la habilidad para percibir, asimilar, comprender y regular las propias emociones y las de los demás promoviendo un crecimiento emocional e intelectual”. 


Uno de los objetivos principales de la introducción de la IE en el ámbito escolar fue plantearla como fuente del bienestar y equilibrio psicológico de los estudiantes, además de su logro escolar. El autor Fernández-Berrocal, en uno de sus estudios diferenció al conjunto de estudiantes en dos grupos: por un lado, los estudiantes depresivos y los que no lo son. Los primeros, estudiantes con altos niveles de ansiedad y los del segundo grupo con niveles altos en la reparación de sus emociones. El desenlace más importante de este estudio fue que la capacidad de las personas, de conseguir prolongar los estados emocionales positivos propios e interrumpir los negativos, asegura un nivel aceptable de salud mental, entendido como ausencia de síntomas de ansiedad y depresión. 


Actualmente, y en los futuros programas e investigaciones que se llevaran a cabo, están abiertas a conseguir analizar otros aspectos ya sea la autoestima, optimismo o felicidad, relacionada con la IE, la educación y el rendimiento académico. Evaluar la IE de los estudiantes puede aportar mucha información necesaria para los padres, estudiantes y docentes. 


Los docentes, tendrían un indicador sobre la habilidad emocional de los estudiantes a su cargo, para afrontar futuros problemas personales permitiéndoles actuar con la mayor rapidez y eficacia posible en caso de que ocurriese cualquier altercado escolar. 


Este apartado se centra específicamente en los estudiantes agresivos. Entendiendo la agresividad como la tendencia a actuar de forma violenta, manifestada de forma verbal o física. 


Una de las suposiciones que se plantea es que, las apariciones de conductas disruptivas están relacionadas con un déficit emocional, es decir, que una persona con una menor Inteligencia Emocional se implicará con mayor facilidad en la participación de conductas agresivas y antisociales. Pero hay que tener presente, que las personas violentas no solo focalizan su agresividad hacia otras personas, también sobre ellos mismos, es decir, llevan a cabo conductas autodestructivas (consumo de alcohol, tabaco u otras sustancias), conductas que son llevadas a cabo por personas con una baja IE. 


Según lo sautores Trinidad y Johnson, los estudiantes que son emocionalmente inteligentes detectan mejor las presiones emocionales que puedan aparecer en clase o por parte de sus compañeros. Son capaces de enfrentar las diferencias entre sus propias emociones y las del resto de compañeros, al contrario de lo que ocurre con estudiantes que tienen menos control sobre sus emociones. Por ende, los primeros serán capaces de tener un autocontrol suficiente para no caer en las conductas autodestructivas. 


Otro estudio llevado a cabo con estudiantes de secundaria, también demostró la asociación existente entre una persona alta en IE y con menores demostraciones agresivas. Se llegó a la conclusión de que, estudiantes con una tendencia baja en justificar sus comportamientos agresivos, mostraban una mayor claridad emocional, mayor facilidad para solucionar sus emociones negativas y mantener en el tiempo las positivas, por lo tanto, desarrollar una salud mental mejor para el adolescente.


Además, las diferencias entre hombres y mujeres en cuanto al nivel en IE, también son conocidas. A través de la medición de IE, se comprendió que puntuaciones bajas en IE por parte de los varones daban lugar a conductas más agresivas, conductas de consumo de alcohol y otras drogas y, por otro lado, las mujeres puntuaron más alto, tenían más facilidad en evitar y controlar esas conductas. 

La violencia escolar entre los estudiantes está muy presente en casi todos los centros escolares de todo el mundo. Por ello, muchos países han llevado a cabo medidas de vigilancia y de castigo hacia esos estudiantes. La violencia es parte ya de la sociedad, cada vez con mayor importancia, por lo tanto, cabría preguntarnos ¿Qué podría hacer como docente? ¿Qué medidas debería llevar a cabo para suavizar esta situación? De tal forma, que las instituciones educativas fuesen un centro de enseñanza y aprendizaje y no un lugar donde los jóvenes tuviesen miedo de ir por las posibles peleas, agresiones o insultos de los estudiantes y estudiantes conflictivos.

LA VIOLENCIA ESCOLAR: EL BULLYING.

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La violencia escolar ha sido tema central de diversas maneras; las construcciones teóricas se mueven entre aquellas las manifestaciones distorsionadas de la norma, entre aquellas centradas en los factores individuales ya sea conductuales o inconscientes. No obstante, estas perspectivas, tomándose como coherentes con su arquitectura conceptual, parten de un dominante contenido de carácter moral: implican los fenómenos de violencia como no deseables, negativos y anormales. Esto podría ser considerado cierto si creamos una distinción entre violencia y agresividad.

La agresividad es natural a los seres humanos, es un brío que los permite mantener vivos, es una fuerza emocional que les permite protegerse, proteger a otros y adaptarse a las agresiones que vienen del exterior. Lo importante es como se regula, es decir, la necesidad de remover el pulso agresivo frente a ciertas situaciones y frenarla en otras o comunicarla de diferentes maneras, para así evitar la destrucción del otro o la autodestrucción.

Existen autores que mantiene que el ser humano es violento por naturaleza. Y hay quienes señalan que la violencia es un mecanismo aprendido para ejercer el poder o la defensa. Lo que llamamos violencia se manifiesta de diversas maneras: hay violencia física, violencia verbal, violencia psicológica, y hasta violencia simbólica, que se manifiesta de forma indirecta, o mejor, que parece que no es tal. Se dan relaciones violentas entre iguales, de los de arriba sobre los de abajo y de los de abajo sobre los de arriba. Hay un ciclo de violencia que surge con la acumulación de tensión, con una sucesión de pequeños episodios que llevan a roces constantes entre personas. Esta tensión acumulada, en un minuto estalla, manifestándose la violencia en una segunda fase. Finalmente vienen las consecuencias del hecho violento, en que se piden disculpas, se castiga, se inhibe, etc.

En las instituciones educativas la violencia se manifiesta, en mayor o menor medida, todas estas violencias, (física, verbal, psicológica, simbólica etc.), de igual manera que en otros ámbitos de las relaciones humanas; siempre que hay que compartir un espacio y/o tiempo con otros, la propiedad del territorio, el uso o las normas de utilización de ese territorio, son motivo de conflictos que pueden ocurrir en violencia, entendida como agresión a otros. 

Cuando se habla de violencia en el mundo escolar suele asociarse a manifestaciones físicas tales como destrozos, peleas, robos, etc. A pesar de, cada vez se hace más patente que la violencia en las instituciones educativas abarca muchos más actos, mensajes o situaciones violentas que las antes referidas. Tal es el caso del Bullying (que es un acoso escolar y a toda forma de maltrato físico, verbal o psicológico que se produce entre estudiantes, de forma reiterada y a lo largo del tiempo).

Este fenómeno del Bullying apto para originarse en el ámbito escolar, tiene como actores y víctimas a los propios estudiantes, mediante acciones que son periódicas y que rompen el equilibrio que debe de existir en las relaciones entre iguales, generando o favoreciendo procesos de victimización en quien es sujeto de violencia interpersonal. Los estudiantes, pueden y de hecho así sucede, verse involucrados en problemas de maltrato, dado que asisten a instituciones educativas en donde están juntos estudiantes de diversos contextos sociales, de forma más o menos obligatoria, pero relativamente permanente, durante un periodo aproximado de 7 horas y que se ven obligados por las circunstancias a compartir escenarios, trabajos, o simples actividades.

Por ende, se hace necesario valorar y distinguir el problema de la victimización entre iguales de las malas relaciones entre compañeros de clase, aunque ambas tienen algunas características semejantes. Las malas relaciones son un problema más generalizado, que se presenta en todos y cada uno de los grupos de clase como parte del conflicto, entendiendo este como una situación de desafío entre dos o más personas, en las cuales existe un antagonismo motivado por la confrontación de intereses, en pocas palabras puede entenderse como una dificultad para conciliar ideas, representaciones, intereses, valores o formas de ver, de vivir o de entender el mundo. En muchas de las ocasiones el conflicto se acompaña de agresividad, cuando no hay un sistema de mediación.

Ello implica, de acuerdo al autor Olweus, establecer los componentes que identifique “el maltrato entre iguales como un conjunto de comportamientos físicos y/o verbales que una persona o grupo de personas, de forma hostil y abusando de un poder real o ficticio, dirige contra un compañero/a de forma repetida y duradera con la intención de causarle daño”. La definición establece el cumplimiento de determinados criterios para que el comportamiento exhibido pueda ser definido como maltrato, tales como:

  1. La existencia de un desequilibrio de poder entre víctima y agresor que ha de ser entendido como el uso deshonesto, prepotente y oportunista de poder sobre el contrario sin estar legitimado para hacerlo.
  2. La frecuencia y duración de la situación de maltrato, estimando una frecuencia mínima de una vez por semana y una duración mínima de seis meses.
  3. La intencionalidad y el carácter proactivo de la agresión, ya que se busca obtener algún beneficio social, material o personal, sin que medie provocación previa.
  4.  La pretensión de causar daño.

¿Cómo puede ser detectarlo por los padres? 

Existen algunas actitudes comunes entre los niños que sufren este tipo de acoso. Se puede detectar en menores cercanos cuando: 

  1. Se aprecie un especial cambio de conducta en el niño/adolescente. 
  2. La víctima no quiere asistir a clase. 
  3. Sufre el síndrome del domingo por la tarde. 
  4. Tiene golpes y moratones injustificados. 
  5. Muestra un alto grado de irritabilidad y nerviosismo. 
  6. Experimenta cambios de carácter. 
  7. Presenta tristeza injustificada. 
  8. No tiene ganas de ver a sus amigos ni de salir de casa. 
  9. Pierde objetos. 
  10. Padece cefalea y dolores abdominales.

Misión y Visión de Docentes 2.0



La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

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