Contenido Disponible

Días Online: días

Suscripción

Ingrese su dirección de correo electrónico:

Entregado porFeedBurner


Blog Educativo fundado por Docentes 2.0 ® el 7 de Junio de 2013

LA DISLEXIA EN EL AULA DE CLASES

No hay comentarios.:
El termino dislexia, se relaciona con la deficiencia de la lectura, la escritura y el aprendizaje. Su origen es una alteración de las zonas cerebrales del lenguaje y afecta a un 5% de los educandos de 7 a 9 años. Así mismo, se le atribuye una base genética y no está relacionada con la inteligencia. Sus manifestaciones son muy variadas, dependiendo de la edad y de la intensidad del trastorno. Se pueden observar déficits en las funciones relacionadas con la memoria, el vocabulario, las áreas motrices y el habla. En la etapa preescolar se pueden detectar alteraciones significativas en el lenguaje, la motricidad, la percepción y la falta de madurez en general, por lo que, que se requiere de un diagnóstico temprano para poder ayudar el estudiante oportunamente. Por ello, los docentes no deben dudar en consultar ante las primeras sospechas de dislexia.

Para entender que ocurre en el cerebro de un estudiante con dislexia, conviene explicar de manera sencilla cómo funciona éste y cómo se lleva a cabo el proceso de la lectura: 

  1. El cerebro humano está formado por dos hemisferios derecho e izquierdo, que se comunican entre sí. Cada hemisferio está especializado en ciertas funciones. 
  2. El hemisferio izquierdo se especializa en los procesos de lenguaje, mientras que el derecho se especializa en la información visual y espacial. 
  3. Además, no trabajan exactamente del mismo modo, sino que el hemisferio izquierdo procesa la información secuencialmente, o sea, unos datos tras otros, mientras que el derecho lo hace simultáneamente, o sea, muchos datos a la vez. 

Al leer, se armonizan los dos tipos de estrategias en el manejo de la información por ambos hemisferios. Pero en los educandos disléxicos, la disfunción o fallo en el hemisferio izquierdo afecta la velocidad de procesamiento de la información, lo que incapacita al estudiante para procesar cambios rápidos de estímulos o sucesiones, tanto en el área visual como auditiva. Conocer cuál es la alteración concreta que causa la dislexia es más difícil. Los estudios se centran en la relación existente entre el lenguaje hablado y el escrito, intentando comprender la naturaleza y la calidad del análisis fonema grafema, es decir la relación pronunciación – escritura y la automatización durante la lectura. Aunque, hay distintos tipos de dislexia de acuerdo a las alteraciones presentadas, se atribuye al fallo fonológico la base patogenética de las dislexias. Para que un educando sea disléxico, no es necesario que presente todos los síntomas que a continuación se detallan, aunque tampoco, lo es por observarse sólo alguno de ellos.


1. Desarrollo lento del vocabulario y retraso en el desarrollo del habla. 

2. Torpeza al correr, saltar y brincar. 

3. Problema para seguir instrucciones y aprender rutinas. 

4. Falta de atención y aumento de la actividad e impulsividad. 

5. Dificultad para ajustar y abrochar o subir un cierre o cremallera. 

6. Retraso para memorizar los números, el abecedario, los días de la semana, los colores y las formas. 

7. Falta de control y manejo el lápiz y de las tijeras. 

8. Aparición de conductas problemáticas en sus habilidades sociales

9. Invierte letras, números y palabras. 

10. Confunde el orden de las letras dentro de las palabras. 

11. Dificultad para relacionar letras y sonidos.

12. Confunde derecha e izquierda y escribe en espejo. 

13. No completa una serie de instrucciones verbales. 

14. Presenta dificultad en la pronunciación de palabras, invirtiendo, sustituyendo o invirtiendo sílabas. 

15. Traspone las letras, cambia el orden e invierte números. 

16. Su comprensión lectora es pobre. 

17. No toma o agarra bien el lápiz. 

18. Su coordinación motora es pobre, se confunde con facilidad.

19. Es lento para recordar información. 

20. Su trastorno en la coordinación motora fina le da mala letra y pobre caligrafía. 

21. Tiene problemas acerca del tiempo. 

22. No logra escribir pensamientos, ni organizarlos; su gramática y ortografía son deficitarias. 

23. Muestra dificultad en el aprendizaje de conceptos numéricos básicos. 

24. Tiene problemas de concentración cuando lee o escribe. 

25. Falla en la memoria inmediata, no recordando lo leído, escrito o las destrezas matemáticas.

26. Interpreta mal la información. 

27. Muestra dificultades en organizar el espacio. 

28. No logra planificar su tiempo ni tiene estrategias para terminar a tiempo sus labores.

29. Trabaja con lentitud y no se adapta a ambientes nuevos. 

30. No funcionan sus habilidades sociales y no logra hacer amigos. 

31. Evita leer, escribir y las matemáticas, tendiendo a bloquearse emocionalmente.

En síntesis, la dislexia es un trastorno específico del aprendizaje, por lo tanto, evolutivo y los síntomas cambian a medida que el estudiante crece. Y, es posible apreciar en la etapa preescolar pequeños detalles o signos que pueden hacernos sospechar que un educando es disléxico. Entre los 6 a 12 años los síntomas son más evidentes y a partir de los 12 años se hacen muy claras las alteraciones del aprendizaje.


LA COMUNICACIÓN NO VERBAL EN EL AULA DE CLASES.

No hay comentarios.:
El cerebro humano es el origen del potencial del hombre que educa a los seres humanos para aprender, pensar y crear. La formación y procesamiento del conocimiento en el cerebro están estrechamente relacionados al mundo sensorial en el cual todo el cuerpo está inmerso. Toda actividad intelectual, sea la más básica o la más compleja, está enlazada al cuerpo y estrechamente enlazada a la cultura que nos circunda durante toda la vida. 

El enlace de cuerpo, sentidos y mente genera una comprensión de un mundo altamente complejo productor de experiencia. El sistema sensorial cambiante funciona como el ir y venir entre el hombre y el mundo bajo la forma de las experiencias de una persona. Sus sentimientos están inmersos en la actividad de su mente y se corresponden inseparablemente con los gestos y la condición general de su cuerpo. 

Los elementos de la comunicación no verbal y sus usos son los siguientes:

Postura. Inclinaciones de la columna, tensión muscular, posición de los miembros, disposición de la cabeza, postura de pie (posición de las piernas), modo de sentarse. La postura del docente influye sobre la interacción entre su enseñanza y los estudiantes a quienes les agudiza sus sentimientos de relación. 

Expresiones faciales. Contacto visual, frente, cejas, músculos faciales, labios, movimiento de la cabeza. Las expresiones faciales transmiten el sentimiento que hay detrás de la información verbal del docente y reflejan también su reacción al mensaje que le envía la clase. Al mismo tiempo, los estudiantes establecen un contenido emocional en el proceso de comunicación entre maestro y estudiante. 

Cinésica. La parte superior del cuerpo, principalmente el uso de las manos; parte baja del cuerpo, principalmente el uso de los miembros inferiores. Cada movimiento del cuerpo emiten estados de ánimo como nerviosismo, furia, impaciencia, desafío, obstinación, inquietud, auto-confianza o su carencia, bondad etc. 

Proxemics. El uso que hace el individuo de las condiciones espaciales entre él y otra persona o personas. El sujeto puede reducir el espacio, ensanchar el territorio, traspasar el espacio vital de otro, usar el espacio para reforzar intimidad, formalidad o autoridad. 

Tacto. Uso del contacto físico como ayuda en la comunicación. Tiempo y tipo de contacto como expresión de emociones.

Paralenguaje. Tono de voz usado por el hablante, eco vocal hecho dentro de la boca, tonos de voces usados para despertar interés, para enfatizar, para hacer referencias, para sacudir emociones.

Comunicación ambiental. Ambiente físico, muebles, luces, arquitectura del local, color, acústica, organización del salón de clase. Estas y otras características refuerzan o debilitan la energía del proceso de aprendizaje y la captación del material de estudio. Apariencia externa y vestido. Ropas y apariencia externa son también instrumentos para transferir el mensaje. En el primer encuentro del docente con sus estudiantes, su apariencia externa debería irradiar autoridad, respeto y bondad.

LA VIDA EN LAS AULAS.

No hay comentarios.:
La investigación sobre la vida en las aulas, hasta hace poco oscilaba entre el análisis del modo en que la institución educativa ayuda a enseñar algunas ideologías y a transmitir el conocimiento genuino y el estudio de los procesos cognitivos implicados en la adquisición de los aprendizajes y por tanto en el diseño de los distintos métodos de enseñanza. Justamente, mientras la sociología crítica instaba en el estudio de las formas en que la institución educativa contribuye a la selección y a la transmisión de determinados saberes, creencias y maneras de entender e interpretar el mundo, la psicología se interesaba por las estrategias que estudiantes expanden con el fin de apropiarse de los conocimientos que la institución educativa enseña y así sugerir algunas orientaciones didácticas que fueran útiles en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Hoy en día, el punto comienza a ponerse no sólo en las estructuras sociales o en la mente de las personas, sino también, en lo que las personas hacen y dicen en las aulas. La vida en las aulas se reconcilia así en un ámbito preferente de observación y de análisis: el aula ya no es sólo el escenario físico del aprendizaje escolar, sino que además ese escenario comunicativo donde se habla y se escucha, donde se lee y se escribe, donde unos se divierten y otros se aburren, donde se hacen amigos y enemigos, donde se aprenden algunas destrezas, hábitos y conceptos a la vez que se olvidan otras muchas cosas. 

Como comenta Philip W. Jackson, “cualquiera que haya enseñado alguna vez sabe que el aula es un lugar activo, aunque no siempre parezca así (...). En un estudio sobre las aulas de primaria hemos descubierto que el profesor llega a tener hasta mil interacciones personales diarias. Un intento de catalogar los intercambios entre alumnos o los movimientos físicos de los miembros de la clase contribuiría, sin duda, a la impresión general de que la mayoría de las aulas, aunque aparentemente plácidas al contemplarlas a través de una ventana del pasillo, son más semejantes por su actividad a una colmena”.

En esos refugios que son las aulas para los estudiantes, no sólo están ahí en silencio esperando a ser enseñados, sino que también hablan, escuchan, leen, escriben y hacen algunas cosas con las palabras, y al hacer esas cosas con las palabras colaboran unos con otros en la construcción del conocimiento. Porque al hablar, al escuchar, al leer, al entender y al escribir intercambian significados, dialogan con las diversas formas de la cultura, obtienen las maneras de decir de las distintas disciplinas académicas, resuelven algunas tareas, y en ese intercambio comunicativo aprenden a orientar el pensamiento y las acciones, aprenden a regular la conducta personal y ajena, aprenden a conocer el entorno físico y social, aprenden, en fin, a poner en juego las estrategias de cooperación que hacen posible el intercambio comunicativo con las demás personas y la construcción de un conocimiento compartido del mundo.

Desde esta perspectiva, el currículo no es sólo una serie de finalidades y de contenidos debidamente seleccionados, es también hablar, escribir, leer libros, cooperar, enfadarse unos con otros, aprender qué decir a quién, cómo decirlo y cuándo callar, qué hacer y cómo interpretar lo que los demás dicen y hacen. Es esa acumulación de cosas que suceden en la vida de las aulas a todas horas y que quizá por demasiado obvias permanecen, con frecuencia, ocultas. Es el habla, es la lectura, es la escritura y son las formas de cooperación mediante las cuales quienes enseñan y quienes aprenden intercambian sus significados y se ponen de acuerdo en la construcción de los aprendizajes. De acuerdo a Lomas. El currículo es, en este sentido, un contexto de comunicación.

Idear la educación como un aprendizaje de la comunicación exige entender el aula como un escenario comunicativo donde los estudiantes cooperan en la construcción del sentido y donde se crean y se recrean textos de la más diversa índole e intención. Concebir la educación como un aprendizaje de la comunicación supone contribuir desde las aulas al dominio de las destrezas comunicativas más habituales en la vida de las personas (hablar y escuchar, leer, entender y escribir) y favorecer, en la medida de lo posible, la adquisición y el desarrollo de los conocimientos, de las habilidades y de las actitudes que hacen posible la competencia comunicativa de las personas. 

LAS AULAS VIRTUALES

No hay comentarios.:
En el siglo XX se han aumentado los intentos de aplicación de las utilidades y herramientas de Internet al campo de la enseñanza a distancia, lo que está dado origen a un movimiento interdisciplinar en el que participan especialistas en Tecnología Educativa, Psicología, Informática y Diseño cuyo objetivo central es el desarrollo de estructuras organizativas de naturaleza formativa que suelen denominarse aulas virtuales. La propuesta radica en superar el aislamiento en que tradicionalmente han operado las diferentes disciplinas pedagógicas y comunicacionales en un intento común de producir saber científico capaz de orientar y optimizar los procesos educativos basados en la transferencia de información, la construcción del conocimiento y su transformación en intercultura.

Misión y Visión de Docentes 2.0



La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

Congreso CIVTAC 2018


Calendario FIFA 2018


Periódico Educativo