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Blog Educativo fundado por Docentes 2.0 ® el 7 de Junio de 2013

EL DIALOGO EN EL AULA DE CLASES

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El aplicar el diálogo, como un método de enseñanza y de aprendizaje tiene una amplia extensión en las variantes educativas y didácticas actuales. Se ha comprobado la importancia de estimular la comunicación entre los estudiantes, y expandir el diálogo en el aula de clases a nuevas formas que no se limiten al conocido como diálogo pedagógico docente-estudiante, sino que abarquen la participación de los educandos, ya sea como grupo en su totalidad o en subgrupos más pequeños para propiciar la discusión, el intercambio de opiniones y experiencias acerca de temas de estudio y de interés general. 

El diálogo representa una de las vías para la participación escolar, la que resulta imprescindible cuando se busca un aprendizaje significativo y de calidad. Algunos enfoques como el de aprendizaje cooperativo, las posiciones socio constructivistas, el paradigma crítico reflexivo, entre otros materializan estos presupuestos. 

Se han exhibido algunas reflexiones en relación con los impactos del diálogo en la estimulación de procesos que intervienen en el buen desenvolvimiento del proceso de enseñanza-aprendizaje. Es el habla el proceso que, jerarquiza el conjunto de mediadores que facilitan las relaciones interpersonales e intrapersonales. A través de él el hombre se comunica utilizando códigos y símbolos que, precisamente, les permiten transmitir información, ofrecer sus puntos de vista, sus ideas; en pocas palabras, traducir al exterior su pensamiento. 

El lenguaje posibilita regular el proceso interactivo, controlarlo y dirigirlo; incluso la vida afectiva de los individuos puede expresarse de algún modo a través de las palabras. Nuestro propósito para esta parte del trabajo, lejos de convertirlo en un análisis del lenguaje, es sencillamente tratar una de sus formas comunicativas e interactivas que diariamente usamos. 

El uso del lenguaje permite la adquisición de un conjunto de recursos lingüísticos que favorecen a su vez, la organización y elaboración del pensamiento y su expresión mucho más rica. Además, una comunicación dinámica como la que necesitamos en la vida de nuestras aulas y para nuestro trabajo, se logra por medio del habla, de la interacción verbal y especialmente a través del diálogo. Es de esta manera, que el diálogo se convierte en una estrategia de trabajo esencial, una vez que es comprendida su relación con el pensamiento y la de ambos con la creatividad. 

Su utilización más amplia dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje encamina a una concepción tradicional y errónea de la relación entre educador y estudiantes y de la forma en que estos últimos deben comportarse durante las clases, que ha sido asumida por épocas interminables en nuestras formas educativas y en la educación mundial, en general. Se trata de una imagen de la clase en la que sólo el maestro puede y debe hablar, donde los estudiantes escuchan, y opinan o preguntan ocasionalmente. Concepción que limita la comunicación desde el momento en que se ubican los estudiantes, dándose las espaldas e impidiendo la interacción cara a cara. Es un espacio donde predomina el diálogo docente-estudiante, pero pocas veces aparece el diálogo grupal.

En síntesis, el diálogo es instrumentado en su forma más explícita, que funciona en el lenguaje externo. Se trata, de la discusión abierta, vivencial, donde se refleja la concepción vigotskiana de una sucesión bastante rápida de acciones y reacciones por parte de los interlocutores; es decir, en esta variante los educandos participan de una discusión o intercambio de ideas imprevisible, o sea no previsto de antemano, en la que exponen sus ideas, criterios u opiniones en relación con diversas temáticas.

EL DIRECTOR EDUCATIVO

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Por un largo periodo, el modelo de dirección escolar se centró en el rol del director en labores administrativas y burocráticas. Entre las décadas de los 50 y 70, al director escolar se le exigía que administrara bien la institución educativa. No obstante, los cambios sociales que se han venido originando en el mundo, solicita una reforma de la educación y del papel que desempeñan sus actores principales. 

Es así, como la dirección escolar ha tenido que transformarse y adaptarse a estos cambios y a las nuevas exigencias, debido, a que, en la actualidad, restringirse a la gestión burocrática y administrativa resulta insuficiente. Hoy en día, es indispensable incorporar elementos participativos orientados a mejorar la enseñanza y replicar las buenas prácticas pedagógicas que se llevan a cabo en la institución educativa, pues solo así se logrará incidir en la mejora de los resultados académicos de los estudiantes. 

Ante esto cambios, los autores Barber y Mourshed mencionan, que aquellos sistemas educativos cuyos directores dedican la mayor parte del tiempo a actividades que no se relacionan directamente con la mejora de la enseñanza en sus instituciones, se ven limitadas sus posibilidades de incidir en los resultados de los estudiantes. En el ámbito de la organización escolar, la existencia de múltiples teorías y enfoques acerca del liderazgo, dificulta la labor de encontrar una única definición para este concepto.

En la misión escolar, existen dos tipos de liderazgo que se diferencian por su función: uno es orientado hacia la administración de los centros educativos, y otro esta centrado en los aspectos curricular y pedagógico.

1. El liderazgo administrativo: consiste en que el director se hace cargo de la fase operacional de la institución educativa, lo que conlleva las responsabilidades referidas a la planificación, organización, coordinación, dirección y evaluación de todas las actividades que se llevan a cabo en la escuela. Un buen dominio de estas competencias permite realizar de manera eficaz las labores y prácticas administrativas encaminadas hacia el logro de los objetivos institucionales.

2. El liderazgo pedagógico: está centrado en la organización de buenas prácticas pedagógicas y en la contribución al incremento de los resultados del aprendizaje. Los directivos que adoptan este estilo de liderazgo se implican más en el desarrollo del currículo en la institución educativa; muestran una mayor capacidad para alinear la instrucción en las aulas con los objetivos educativos planteados; se preocupan más por el desarrollo profesional de los docentes y supervisan constantemente su práctica pedagógica; y evalúan los aprendizajes de los educandos tomando en cuenta los resultados logrados en la formulación de las metas educativas de la institución.


En cuanto a la misión del director en la institución educativa, no existe una exclusión u oposición entre los modelos de liderazgo pedagógico y administrativo, sino que ambos surgen de manera complementaria para gestionar instituciones efectivas y de calidad.


EL LIDERAZGO EN LA EDUCACIÓN.

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El liderazgo en la educación es un contenido que genera fobias y atracciones a determinadas situaciones. El termino liderazgo, no es bien aceptado en los ámbitos educativos. Se relaciona con un discurso y un modelo de organización ubicado en enfoques más propios de las empresas que de la educación. Incluso se identifica de manera reduccionista con determinados enfoques sobre el desarrollo centrado en el crecimiento en términos económicos a diferencia de los enfoques de desarrollo de capacidades humanas.

Desde esta perspectiva se relaciona el liderazgo con una visión individualista y elitista en relación al trabajo en educación y con una pérdida de los valores y tradiciones participativas y de trabajo en equipo propios de las instituciones educativas. Se identifica así liderazgo con aquellas características que lo presentan popularmente como capacidad gestora, excelencia individual y ejercicio de poder, que son sin duda una concepción reduccionista del mismo. 

El liderazgo dirigente se ha ido haciendo cada vez más complejo, ya que se le atribuyen mayores responsabilidades y debe dar cuenta de los resultados obtenidos en el centro. Las presiones externas más importantes provienen de la responsabilidad para mejorar la calidad del sistema educativo y se plasman en los consejos escolares locales. Según Gaziel este escenario es muy similar en casi todos los países y es una consecuencia del fenómeno de la globalización, del interés y necesidad de los países por tener un sistema educativo competitivo y del supuesto de que los directores y directoras juegan un papel clave en el éxito de las reformas educativas. 

De acuerdo con Garduño, las exigencias son mayores en los países asiáticos y en los países anglosajones. Pero, no todas las presiones son externas, también existen cambios internos importantes que están relacionados con los conflictos, con el personal de la escuela, con los padres y madres de familia, así como con la disciplina de los estudiantes. 

Está muy claro que cada vez más se concibe la educación como un fenómeno de alta complejidad que no puede ser afrontado satisfactoriamente sino es mediante una visión compartida que aproveche lo mejor de todos los agentes que participan. Y también cada vez más sabemos que para hacer bien nuestra tarea es importante saber desarrollar mecanismos de interacción y de influencia interpersonal para dinamizar a las personas y a los grupos en una determinada dirección. Pues bien, esa es probablemente una de las principales tareas del liderazgo. 

Seguramente no todas las acepciones del término liderazgo son adecuadas para la educación. Pero conviene ajustar el término y su significado tanto como sea posible para aprovecharnos de los desarrollos y estudios en torno al liderazgo en las organizaciones, de acuerdo con lo que entendemos que son los objetivos de la educación, y así poder orientar y motivar mejor nuestra tarea. 

Ejercer liderazgo significa principalmente orientar y motivar.
  1. Orientar es exponer y definir lo que se pretende que logre la institución.
  2. Motivar es aportar al desarrollo de las personas que la forman en este caso y de manera especial al docente y el personal que trabaja en los centros educativos, a partir del reconocimiento de sus necesidades, intereses y sentimientos, y construir espacios que permitan hacer compatibles tales características personales con las necesidades e intereses de la institución. 

Finalmente, una buena acción del liderazgo en el centro promueve valores comunes, un saber hacer compartido, una cultura docente y organizativo-colaborativa y crea equipo. Asimismo, un buen liderazgo debe estar acompañado de autoridad auténtica. De aquella autoridad que deriva de las personas con las que trabajas y que la reconocen sin que estén obligadas a ello. No es fácil que una misma persona pueda combinar las dos funciones principales del liderazgo con este ejercicio de autoridad, pero en educación es necesario para que el liderazgo en el centro alcance sus objetivos. Conviene recordar que liderar no es equivalente a dirigir. Dirigir significa más que liderar, es utilizar recursos para lograr objetivos, gestionar prioridades e información, decidir, presupuestar, organizar, coordinar, controlar, evaluar, sancionar. Por ello, no siempre la dirección es liderazgo ni el liderazgo debe suponer necesariamente dirigir. Sin embargo, en educación y en relación a la cultura de centro se entiende que cuando se habla del liderazgo en el centro se está refiriendo a la dirección del centro. La dirección de un centro puede ejercer liderazgo, pero también puede ser ejercido el liderazgo sin tener ninguna función directiva. Esencialmente porque la tarea es compleja y los centros son organizaciones complejas también, cuesta creer que baste la acción personal de alguien, ejerciendo o no función directiva, para transformar en positivo las dinámicas de trabajo y educativas de un centro. 

Es anhelado que quien ejecute funciones directivas y en especial la dirección de un centro posea las cualidades necesarias para ejercer liderazgo, pero es igualmente importante que entienda que el cambio y transformación será más eficaz y eficiente si el liderazgo en el centro no sólo recae en su persona. Entre las cualidades necesarias para ejercer un buen liderazgo educativo se encuentra la de reconocer que el liderazgo no es una cuestión personal sino de equipo y comunidad, de sistema, entendiendo aquí el centro como un sistema.

Misión y Visión de Docentes 2.0



La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

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