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Blog Educativo fundado por Docentes 2.0 ® el 7 de Junio de 2013

EL DIRECTOR EDUCATIVO

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Por un largo periodo, el modelo de dirección escolar se centró en el rol del director en labores administrativas y burocráticas. Entre las décadas de los 50 y 70, al director escolar se le exigía que administrara bien la institución educativa. No obstante, los cambios sociales que se han venido originando en el mundo, solicita una reforma de la educación y del papel que desempeñan sus actores principales. 

Es así, como la dirección escolar ha tenido que transformarse y adaptarse a estos cambios y a las nuevas exigencias, debido, a que, en la actualidad, restringirse a la gestión burocrática y administrativa resulta insuficiente. Hoy en día, es indispensable incorporar elementos participativos orientados a mejorar la enseñanza y replicar las buenas prácticas pedagógicas que se llevan a cabo en la institución educativa, pues solo así se logrará incidir en la mejora de los resultados académicos de los estudiantes. 

Ante esto cambios, los autores Barber y Mourshed mencionan, que aquellos sistemas educativos cuyos directores dedican la mayor parte del tiempo a actividades que no se relacionan directamente con la mejora de la enseñanza en sus instituciones, se ven limitadas sus posibilidades de incidir en los resultados de los estudiantes. En el ámbito de la organización escolar, la existencia de múltiples teorías y enfoques acerca del liderazgo, dificulta la labor de encontrar una única definición para este concepto.

En la misión escolar, existen dos tipos de liderazgo que se diferencian por su función: uno es orientado hacia la administración de los centros educativos, y otro esta centrado en los aspectos curricular y pedagógico.

1. El liderazgo administrativo: consiste en que el director se hace cargo de la fase operacional de la institución educativa, lo que conlleva las responsabilidades referidas a la planificación, organización, coordinación, dirección y evaluación de todas las actividades que se llevan a cabo en la escuela. Un buen dominio de estas competencias permite realizar de manera eficaz las labores y prácticas administrativas encaminadas hacia el logro de los objetivos institucionales.

2. El liderazgo pedagógico: está centrado en la organización de buenas prácticas pedagógicas y en la contribución al incremento de los resultados del aprendizaje. Los directivos que adoptan este estilo de liderazgo se implican más en el desarrollo del currículo en la institución educativa; muestran una mayor capacidad para alinear la instrucción en las aulas con los objetivos educativos planteados; se preocupan más por el desarrollo profesional de los docentes y supervisan constantemente su práctica pedagógica; y evalúan los aprendizajes de los educandos tomando en cuenta los resultados logrados en la formulación de las metas educativas de la institución.


En cuanto a la misión del director en la institución educativa, no existe una exclusión u oposición entre los modelos de liderazgo pedagógico y administrativo, sino que ambos surgen de manera complementaria para gestionar instituciones efectivas y de calidad.


LA PROACTIVIDAD EN LA DOCENCIA

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En la actualidad, los docentes inician su actividad profesional con la predisposición a resolver las dificultades por imitación a los educadores que se encuentran en su entorno, es decir, aprenden de los compañeros de trabajo con experiencia. Se puede afirmar que la mayoría de los docentes en sus aulas, continúan haciendo lo que han hecho persistentemente y las nuevas generaciones de egresados para ejercer la docencia no dan signos de tener competencias para incorporarse al reto de enseñar en el marco de una nueva realidad social y cultural que es denominado, fenómeno de la globalización. 

Este nuevo perfil educativo, lleva a la necesidad de plantear otro marco de conocimiento, otras bases epistemológicas para la formación inicial de un docente proactivo con una fuerte dimensión globalizadora, capaz de ejercer su acción pedagógica en los diferentes niveles y modalidades del sistema educativo. 

De acuerdo con el autor Gimeno, quien expresa que la “Proactividad” es una actividad destinada a estudiar y poner en marcha planes destinados a anticiparse a las necesidades futuras, sometiendo constantemente a estos planes a un análisis crítico riguroso, de modo que permitan abortar cuanto antes aquellas acciones emprendidas que se demuestren que no llevan a ninguna parte. 

No obstante, la Proactividad es una actitud en la que el sujeto asume el pleno control de su conducta vital de modo activo, lo que implica la toma de iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras, haciendo prevalecer la libertad de elección sobre las circunstancias de la vida. El concepto opuesto es el de reactividad, o tomar una actitud pasiva y ser sujeto de las circunstancias y, por ende, de los problemas. 

En síntesis, podemos decir, que no es operativo en la docencia quedarse anclado en un sistema tradicional, si lo que realmente se desea es mejorar el logro educativo. No se debe engañar el docente, atribuyendo la responsabilidad de los problemas únicamente a los agentes externos o a la presión del medio. Porque, cada protagonista del proceso de aprendizaje-enseñanza tiene la responsabilidad de escoger sus propias respuestas ante lo que nos ocurre y de dirigir la acción de una manera inteligente.

Para obtener experiencias exitosas en las instituciones educativas es preciso convertirse en un agente activo de cambio, tener iniciativa y saber hacer frente a la incertidumbre. La persona proactiva, no espera a que los demás tomen decisiones por ella, actúa con determinación anticipándose a los problemas, baja a terrenos operativos y crea constantemente nuevas oportunidades. 

El comportamiento proactivo está orientado a resultados. Ser proactivo no consiste únicamente en proponer ideas o hacer reestructuraciones cognitivas para percibir la realidad de otra manera. Pensar en el cambio está muy bien, pero no es suficiente; hay que ser capaz de transformar las ideas en acciones para obtener resultados.



INFOGRAFÍA: CARACTERÍSTICAS DEL LÍDER EDUCATIVO.

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Definir el perfil del líder dentro de la organización educativa es preciso y esencial porque se trazan las competencias propias al compromiso, las cuales permiten desempeñar con éxito las funciones y labores del mismo. Además, permite diseñar los planes formativos que den respuesta a las necesidades de la dirección y/o coordinación.

Para ver la infografía puedes entrar a la sección a través de este Enlace.



EL LIDERAZGO EN LA DOCENCIA.

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El liderazgo es la capacidad que más contribuye al bienestar docente. Se puede definir el liderazgo como la función de dinamización de un grupo o de una organización para generar su propio crecimiento en función de una misión o proyecto compartido. El liderazgo es la capacidad por excelencia del docente. Los docentes son líderes de sus estudiantes y esto se consigue a través de la autoridad. Hoy en día, en las aulas se habla de falta de autoridad e incluso, algunas Comunidades Autónomas han promulgado leyes sobre la autoridad del docente. Ahora bien, es preciso que distingamos entre autoridad y poder. La potestad, es el poder que el docente emana de su nombramiento y se expresa mayormente a través de las notas, mientras que la autoridad, la ascendencia sobre los docentes se consigue a partir de la confianza que pueden darles y esta confianza nace de un conjunto de competencias emocionales; el método de pensamiento emocional, nos propone un conjunto de ejercicios que nos ayuden a desarrollarlas.

  1. La capacidad para conservar relaciones. Los docentes deben ser sociables, deben saber cómo entablar relaciones, pero sobre todo, deberán que saber mantenerlas. Muchas veces encuentran fácil hacer nuevas relaciones, sin embargo, no es tan fácil mantenerlas.
  2. La capacidad para conocer y organizar grupos. Tanto dentro del aula, veremos, pero también fuera de ella. El liderazgo no es algo exclusivo del ámbito docente. Es más, veremos cómo los docentes que sean capaces de organizar grupos fuera del aula tienen una mejor competencia dentro de ella. Para desarrollar esta competencia el método de pensamiento emocional les propone una técnica original derivada del sociograma de Moreno. Se trata del sociograma emocional que se basa en la intuición, en la elemental observación por parte del docente que traslada las relaciones apreciadas a un dibujo igual que aquél que utiliza el sociograma clásico.
  3. La capacidad para resolver conflictos. Los líderes docentes tenemos que formarnos también en desarrollar nuestra capacidad para resolver conflictos. En tal sentido, este método propone una serie de ejercicios que les ayudan a analizar qué es un conflicto, por qué surgen los conflictos, cuáles son sus consecuencias, cuáles sus agentes, cuáles sus implicaciones ambientales, cómo presentar alternativas de resolución y cómo conseguir que las personas enfrentadas puedan resolver sus diferencias con las consiguientes compensaciones y reparaciones.
  4. La capacidad para establecer una adecuada convivencia en el aula clase. La convivencia es fruto del hecho de compartir objetivos, objetos, valores, normas en el justo medio que consiga el máximo beneficio para aquellos que conviven. En tal sentido, hablar de la capacidad del docente para fomentar una disciplina democrática, surgida de la razón y no de una emoción partidista, fruto en la mayor parte de los casos del convenio de normas establecido entre los docentes. Una fórmula que propone el método de pensamiento emocional es el denominado tutor afectivo que puede coincidir con el tutor de clase de Primaria o Secundaria, pero preferiblemente será aquel docente que a lo largo de la constancia del estudiante en el aula actúe sobre él como un coach. Esta fórmula es especialmente útil con docentes con conductas disruptivas.
  5. La capacidad para la mediación. Cada día más en el ámbito judicial y el educativo se utiliza la mediación como sistema de resolución de conflictos en los centros y en la mejora de la convivencia. Los docentes deben educarse en técnicas de mediación a sabiendas de que la mediación más que una técnica es una cualidad otorgada por las personas en conflicto desde la confianza. Esto es que no sólo es importante nuestra formación en técnicas de mediación, sino en conseguir el liderazgo en el centro para que las partes en conflicto acudan a nosotros como mediadores en sus litigios.

El método de pensamiento emocional, además, nos indica dos tipos de liderazgo en los centros educativos, el liderazgo afectivo que tiene que ver con la capacidad para conseguir desarrollar la madurez emocional del alumnado y el liderazgo pedagógico que los hace capaces de conseguir que sus estudiantes consiga el mejor aprendizaje de competencias con el menor esfuerzo.

El liderazgo afectivo viene caracterizado por cualidades como el entusiasmo, la creatividad, la proactividad, la capacidad para fomentar el diálogo, la capacidad para fomentar el trabajo en equipo, la capacidad para fomentar el espíritu crítico, la capacidad para fomentar en los estudiantes la toma de decisiones, y por encima de todas, la capacidad para inspirar confianza entre docentes y estudiantes.

El liderazgo pedagógico es aquel que consigue los mejores aprendizajes por parte de los docentes y requiere otro conjunto de competencias como puedan ser: capacidad para motivar a los docentes desde una motivación intrínseca, clarificar las funciones de los docentes, capacidad para utilizar el método socrático, esto es, conseguir implicar a los estudiantes en su aprendizaje desde los conocimiento previos que ellos tienen, capacidad para individualizar la enseñanza, el uso de metodologías activas, y el uso frecuente, adecuado y democrático de la evaluación con sus muchas formas y posibilidades.

En el liderazgo pedagógico podemos encontrar también el liderazgo en la organización escolar que requiere de competencias como: la capacidad de ayudar al centro a que encuentre su identidad, la capacidad para implicar en nuevas metodologías de centro como puedan ser las comunidades de aprendizaje y la habilidad para manejar la micropolítica, las líneas de influencia y de poder ejercido por los diferentes integrantes de la comunidad escolar.

Pero, sobre todas estas capacidades, competencias o habilidades la cualidad fundamental para alcanzar el liderazgo es sin duda la integridad.

Misión y Visión de Docentes 2.0



La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

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