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Blog Educativo fundado por Docentes 2.0 ® el 7 de Junio de 2013

INFOGRAFÍA: ESTRATEGIAS MATEMÁTICAS PARA ESTUDIANTES CON TDAH

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Existen muchas razones por las que un estudiante se comporta en forma disruptiva o para que no presta atención en el aula de clases. Sin embargo, muchos educandos que presentan este tipo de conducta tienden a presentar el Trastorno por Déficit de la Atención, con o sin Hiperactividad (TDA/TDAH). Con frecuencia tendrán otras discapacidades del aprendizaje y si no se les diagnostica hasta que tengan más edad, es mayor la probabilidad de que presenten trastornos más graves de la conducta y dependencia de medicamentos.

Para ver la infografía puedes entrar a la sección a través de este Enlace.

LA EDUCACIÓN EMOCIONAL

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La Educación, siempre ha sido una de las preocupaciones a lo largo de la historia de la Humanidad, la formación integral del individuo era y es el objetivo principal de cualquier proceso de aprendizaje. El logro de la misma, aporta de un modo especial la afectividad estable, serena y equilibrada, mediante la cual el sujeto establece relaciones con su entorno, primero con sus padres, y después las amplía el resto de la sociedad. 

La armonía de lo afectivo-emocional, permite a la persona alcanzar una personalidad madura. Este proceso evolutivo debe integrar y armonizar diversos aspectos, entre los que podemos citar: 
  1. Rasgos Constitucionales.
  2. Desarrollo psicomotor.
  3. Desarrollo intelectual. 
  4. Desarrollo afectivo-social.

La práctica educativa escasamente ha valorado la importancia que tiene las emociones en el desarrollo y adquisición de una personalidad equilibrada y estable, por el poco valor que hasta ahora, se le ha atribuido para el éxito académico. No obstante, si tenemos en cuenta que la educación debe orientarse al pleno desarrollo de la personalidad de los estudiantes, el desarrollo cognitivo debe complementarse con el desarrollo emocional. 

La educación emocional debe sentirse en las relaciones interpersonales, en el clima de aula de clases y en el trabajo académico. Desde este aspecto, la educación emocional es una forma de prevención de actos violentos, estados depresivos, consumo de drogas, entre otros. No debemos olvidar que los estudios verificados, sobre la violencia escolar exponen, que los jóvenes transgresores presentan carencias en habilidades emocionales, como el control de los impulsos o la capacidad para ponerse en lugar del otro.

La afectividad, en la actualidad, es un tema recuperado por la Psicología Cognitiva. La emoción constituye en la actualidad una sección muy importante de la Psicología Evolutiva y de la Psicología de la Educación. A través de las emociones el sujeto expresa gran parte de su vida afectiva, sin la emoción el ser humano sería una máquina y por tanto insensible. Aunque durante mucho tiempo las emociones-sentimientos debían ser disimuladas, hoy en día forman parte de la motivación, y en ciertos momentos pueden ser determinantes de nuestra conducta, transmitiendo sin palabras nuestro estado de ánimo. 

Por todo lo que antecede, se puede decir con claridad que la educación afectivo-emocional es un proceso educativo continuo y permanente que procura potenciar el desarrollo emocional como complemento del desarrollo cognitivo, para adecuar el desarrollo de la personalidad integral. La educación emocional es una forma de prevención, cuando todavía no se ha producido la disfunción. Por lo que esto implica, fomentar actitudes positivas ante la vida, habilidades sociales, empatía, entre otros., como factores de desarrollo de bienestar personal y social.


INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA RELACIÓN SOCIAL

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La Inteligencia Emocional es un ejemplo de inteligencia social que involucra la habilidad de manejar los sentimientos y emociones propias de uno mismo y de los otros, de diferenciar entre ellas y de manejar esta información para dirigir nuestros pensamientos y acciones. Para muchos autores muchas de las tareas a las que tenemos que enfrentarnos en nuestra vida están cargadas de información afectiva. Esta búsqueda puede ser procesada de forma diferente de cómo procesamos la información cognitiva y, también, como las personas difieren en la habilidad con que lo hacen.

En la conceptualización de Inteligencia Emocional, se admiten la respuesta organizada de las emociones como adaptativa, que puede potencialmente llevar a una transformación de la interacción tanto personal como social, enriqueciendo la experiencia interior. En síntesis, para los autores del término, los procesos mentales involucrados en la información emocional incluyen: La evaluación y la expresión de las emociones en uno mismo y en los otros. La regulación de la emoción en uno mismo y en los otros. La utilización de las emociones en direcciones adaptativas. En el terreno práctico, la inteligencia emocional se relaciona con la capacidad de ser feliz, de hacer amigos y de sacarle siempre a la vida el mejor provecho. Estas cualidades, aunque dependen en gran parte de la personalidad, también pueden aprenderse si los padres ponen empeño en ello.

Dentro de este perfil de inteligencia hay que destacar las siguientes competencias: 

  1. Comprensión de las emociones propias. La capacidad de reconocer con mayor o menor precisión y rapidez los sentimientos, resulta decisivo para la autocomprensión, y por tanto, para la inteligencia emocional. 
  2. Capacidad de controlar las emociones. La capacidad de controlar los sentimientos, con el objeto de adecuarlos a la situación y al momento correspondiente. La idea no es reprimirlos, sino lograr el equilibrio.
  3. Canalización de los impulsos. Es otro requisito para cualquier logro. La perseverancia, la confianza y un grado realista de optimismo favorecen la adaptación y el éxito. 
  4. Reconocimiento de las emociones ajenas. La sensibilidad para captar los estados emocionales de los demás (empatía) ayudan a comunicarse y al éxito en muchas situaciones y profesiones. Asimismo, la empatía potencia el altruismo, mientras que su ausencia constituye una de las circunstancias que contribuyen a explicar la agresividad y otras desviaciones características de la personalidad antisocial. 
  5. Observación de las relaciones. El arte de las relaciones sociales se basa, en buena medida, en la competencia para expresar los sentimientos propios y sintonizar con los ajenos. Seguramente nadie muestra el mismo grado de habilidad en cada uno de estos dominios pero, en cualquier caso, la realización personal depende de su nivel global. Los sentimientos son indispensables para la toma de decisiones porque nos orientan en la dirección adecuada para sacar el mejor provecho a las posibilidades que nos ofrece la fría lógica.

La Inteligencia Emocional tiene como sustento al carácter multifactorial de las inteligencias de Gadner y en ella se analizan dos inteligencias que tienen mucho que ver con la relación social: La Inteligencia Intrapersonal y la Inteligencia Interpersonal.

La inteligencia intrapersonal hace referencia a cómo se sienten los estudiantes y docentes por dentro, determinando en cierta medida el éxito o el fracaso de los estudiantes y la propia motivación del docente.

Para los estudiantes cualquier aprendizaje supone un esfuerzo y, por tanto, el control de las emociones es importante en el día a día. Los nuevos aprendizajes de mayor dificultad siempre generan cierta tensión y frustración inicial. Los estudiantes que no conocen como controlar este tipo de emociones pueden resistirse a intentar actividades nuevas por temor al fracaso.

Desde el punto de vista de los docentes no pueden olvidar que en muchos países la docencia es una de las profesiones con mayor índice de enfermedades como la depresión. Si los estudiantes pasan por periodos de frustración y tensión, ¿Qué no decir, de los docentes?

A pesar de su importancia, la inteligencia intrapersonal está totalmente dejada de lado del sistema educativo. La inteligencia intrapersonal, como todas las demás inteligencias es, sin embargo, educable.

La inteligencia interpersonal es la que va a permitir a los estudiantes hacer amigos, trabajar en grupos, o conseguir ayuda cuando la necesita. El aprendizaje es una actividad social en gran medida.

La inteligencia interpersonal es todavía más importante desde el punto de vista del docente, porque sin ella no se puede entender a los estudiantes, sus necesidades y sus motivaciones.

Por ello, los docentes deben ser capaces de establecer mecanismos y estrategias para ayudar a los estudiantes a utilizar la inteligencia emocional con los otros.

LA IMPORTANCIA DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN EL AULA.

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Hoy en día, Instruir la inteligencia emocional de los estudiantes se ha convertido en una labor necesaria en el ámbito educativo y la mayoría de los docentes consideran fundamental el dominio de estas habilidades para el desarrollo evolutivo y socio-emocional de sus estudiantes. 

Actualmente, se ha defendido y desarrollado la importancia de desarrollar en el salón de clases las habilidades relacionadas con la inteligencia emocional en el ámbito educativo, algunos autores ha realizado una revisión de las medidas actuales de evaluación de la inteligencia emocional que son aplicables al aula y se ha llevado a cabo una recopilación de los principales hallazgos científicos que vinculan una adecuada inteligencia emocional con mejores niveles de ajuste psicológico. Sin embargo, a veces se piensa de forma errónea que las competencias afectivas y emocionales no son imprescindibles en el docente.

A continuación, analizaremos algunos antecedentes que demuestran que la inteligencia emocional es un conjunto de habilidades que el docente debería aprender por dos razones: 

  1. Porque las aulas son el piloto de aprendizaje socio-emocional adulto de mayor impacto para los estudiantes.
  2. Porque la investigación está demostrando que unos adecuados, los niveles de inteligencia emocional ayudan a afrontar con mayor éxito las fracasos cotidianos y el estrés laboral al que se enfrentan los docentes en el contexto educativo.

Una de las razones por la que el docente debería poseer ciertas habilidades emocionales tiene un evidente aspecto altruista y una finalidad claramente educativa. Para que el estudiante aprenda y desarrolle las habilidades emocionales y afectivas relacionadas con el uso inteligente de sus emociones necesita de un “educador emocional”. El estudiante pasa en las aulas gran parte de su infancia y adolescencia, periodos en los que se produce principalmente el desarrollo emocional de la persona, de forma que el entorno escolar se configura como un espacio privilegiado de socialización emocional y el docente se convierte en su referente más importante en cuanto actitudes, comportamientos, emociones y sentimientos. 

El docente, es un agente activo de desarrollo afectivo y debería hacer un uso consciente de estas habilidades en su trabajo. Los docentes son un modelo adulto a seguir por sus estudiantes en tanto son la figura que posee el conocimiento, pero también la forma ideal de ver, razonar y reaccionar ante la vida. El docente, sobre todo en los ciclos de enseñanza primaria, llegará a asumir para el estudiante el rol de padre-madre y será un modelo de inteligencia emocional insustituible. 

Junto con la enseñanza de conocimientos teóricos y valores cívicos al docente le corresponde otra faceta igual de importante: moldear y ajustar en clase el perfil afectivo y emocional de sus estudiantes. De forma casi invisible, la práctica docente de cualquier docente implica actividades como:

  1. La estimulación afectiva y la expresión regulada de los sentimientos positivos y, más difíciles aún, de las emociones negativas.
  2. La creación de ambientes que desarrollen las capacidades socio-emocionales y la solución de conflictos interpersonales.
  3. La exhibición a experiencias que puedan resolverse mediante estrategias emocionales;
  4. La enseñanza de habilidades empáticas mostrando a los estudiantes cómo prestar atención y saber escuchar y comprender los puntos de vista de los demás.

Además, tampoco podemos dejar toda la responsabilidad del desarrollo socio-afectivo del estudiante en manos de los docentes, especialmente cuando la familia es un modelo emocional básico y conforma el primer espacio de socialización y educación emocional del niño. Incluso, cuando el

Docente se encuentra sensibilizado a la necesidad de trabajar la educación emocional en el aula, en la mayoría de las ocasiones los docentes no disponen de la formación adecuada, ni de los medios suficientes para desarrollar esta labor y sus esfuerzos con frecuencia se centran en el diálogo moralizante ante el cual el estudiante responde con una actitud pasiva. Por esta razón, padres y docentes deben complementarse en estas tareas y, de forma conjunta, proporcionar oportunidades para mejorar el perfil emocional del estudiante. Los padres en la relación con sus hijos deben adoptar lo que se conoce como un estilo educativo democrático en contraposición a otros menos beneficiosos como son el estilo autoritario, permisivo o de no-implicación. 

El estilo democrático requiere por parte de los padres una exigencia pero también una receptividad. Por un lado deben exigir el cumplimiento de las demandas acordes a la madurez del estudiante, pero a la vez incentivar la toma de decisiones, mostrar cariño y escuchar las opiniones del niño y conocer sus gustos y preferencias. Esto implica participar de forma activa en el tiempo que pasan en casa con sus hijos, conocer el tipo de juegos que practican, los programas televisivos o vídeos que ven, aconsejar sobre los libros que podrían leer, saber los amigos con los que juegan o salen, interesarse por la música que escuchan, o supervisar el acceso a Internet. 

Este tipo de actividades construye la vida emocional del niño o adolescente y en muchas ocasiones, por diversos motivos, los padres son los grandes ausentes. En el aula, por su parte, los docentes determinan tareas de similar valor afectivo y emocional. Cada vez más la sociedad y las administraciones educativas son conscientes de la necesidad de un currículo específico que desarrolle contenidos emocionales. 

En definitiva, la educación emocional debería estar inserta en las distintas áreas curriculares, no en cuanto a su enseñanza-aprendizaje como contenido de cada área, sino cómo estilo educativo del docente que debe transmitir modelos emocionales adecuados en los momentos en los que docente y estudiante conviven en el aula.


Misión y Visión de Docentes 2.0



La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

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