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Blog Educativo fundado por Docentes 2.0 ® el 7 de Junio de 2013

LA DEPENDENCIA EMOCIONAL Y EL ESTUDIANTE

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A menudo, en las aulas de clases nos encontramos con estudiantes que presentan trastorno de dependencia emocional, que el mismo se origina en la etapa de la niñez por no ser amado de forma apropiada por las personas más significativas para el educando: sus padres, hermanos o las personas más cercanas, lo que le genera una baja autoestima. Este trastorno se puede aumentar durante el período escolar y durante la adolescencia. Ya en la etapa adulta el dependiente emocional recrea situaciones en las que asume un papel sumiso intentando siempre complacer a los demás con el fin de mantener el vínculo con los otros a toda costa y evitar así un posible rechazo. 

Por diversas razones, bien sea por dejadez, por abuso de autoridad o incluso por una protección extrema del infante, los padres no logran infundir en el educando la confianza y la estima en sí mismo, que, de adulto, continuará buscando en los demás. Además, exiten algunos otros ejemplos que pueden presentarse en este tipo de trastorno, por nombrar algunos:

Chantaje emocional durante la infancia: al dependiente emocional se le enseña al infante, que se le ama mientras cumpla con las expectativas que los padres o las personas significativas que le rodean tengan sobre él. Cualquier intento de afirmarse o de demostrar su individualidad por parte del mismo es reprobado o castigado. Sus alas se cortan y el dependiente emocional aprende rápido a no crear conflicto o a no molestar para asegurarse el afecto que necesita. 

Manipulación y sentimientos de culpa: mediante la culpa se manipula al infante a que mantenga la actitud deseada. Es frecuente oír a padres que se lamentan de múltiples dolores que le atribuyen al “disgusto” que le han dado sus hijos y es frecuente oír sentencias en un tono desproporcionado de padres autoritarios a sus hijos como “aquí se hace lo que yo diga”, entre otros.

Fallos en la construcción de la autoestima: La autoestima del estudiante, así como su capacidad para estar solo se construyen a través del reflejo, del espejo de la confianza que sus padres le otorgan. El educando que tiene fallos durante esta etapa, es porque recibe mensajes contradictorios sobre su capacidad por parte de los padres no logra interiorizar esas cualidades y necesita que el adulto esté siempre a su lado para sentirse seguro.

Los trastornos de la dependencia emocional son numerosos y generan mucho sufrimiento en los seres que la padecen. Por ello, es necesario desarrollar una práctica terapéutica que libere a los estudiantes de la misma. Entre los trastornos más frecuentes de la dependencia emocional se encuentran los siguientes: 
  1. Baja autoestima
  2. Miedo al abandono
  3. Miedo a la soledad
  4. Miedo a ser uno mismo
  5. Miedo a la libertad
  6. Sumisión en sus relaciones
  7. Aceptación del abuso y el maltrato como algo normal
  8. Dificultad en la toma de decisiones
  9. Angustia
  10. Ira
  11. Depresión
  12. Culpa demoledora
  13. Necesidad excesiva de aprobación
  14. Incapacidad para tomar las riendas de su vida
  15. Negación de la realidad
  16. Bulimia
  17. Complejos
  18. Sentimiento de insatisfacción permanente


En síntesis, No es fácil que el estudiante pueda ser feliz cuando se cuenta con estos ingredientes, sobre todo porque los incapacitan a crearse vínculos sanos y significativos con otras personas. Es frecuente que las personas que padecen dependencia emocional recreen una y otra vez guiones en los que representar el mismo papel, el papel de víctima, el papel de sufridor, guiones en los que eligen como pareja una persona que les haga sufrir o que no pueda corresponder su amor.

INFOGRAFÍA: LAS PERSONAS EMOCIONALMENTE INTELIGENTES.

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De acuerdo con el autor Goleman, las personas emocionalmente desarrolladas, es decir, las personas que gobiernan adecuadamente sus emociones y que también saben interpretar y relacionarse efectivamente con las emociones de los demás, disfrutan de una situación ventajosa en todos los dominios de la vida. 


Para ver la infografía puedes entrar a la sección a través de este Enlace.

LAS COMPETENCIAS EMOCIONALES EN LA EDUCACIÓN

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La educación emocional fortalece no sólo los aspectos cognitivos e intelectuales del individuo, característica principal de la enseñanza tradicional, además otros aspectos tan importantes como el desarrollo de la personalidad, las aptitudes, los valores, la motivación y el esfuerzo, de manera que se apremia una manera integral de educación. 

Esta educación emocional podría ser definida, en este sentido, como un proceso de enseñanza/aprendizaje de las emociones que tiene como finalidad el desarrollo integral de la persona, armonizando los componentes cognitivo y afectivo. Mediante el aprendizaje de las competencias emocionales, los educandos no sólo amplían su vocabulario emocional, sino que aprenden a emplear estrategias de afrontamiento ante situaciones emocionalmente difíciles, alcanzando el autocontrol emocional, de modo que manejen adecuadamente las emociones e impulsos conflictivos.

Los objetivos que se desean alcanzar con la implantación de la Inteligencia Emocional en las instituciones educativas, serían los siguientes: 

1. Detectar casos de pobre desempeño en el área emocional. 

2. Conocer cuáles son las emociones y reconocerlas.

3. Modular y gestionar la emocionalidad. 

4. Desarrollar la tolerancia a las frustraciones diarias. 

5. Prevenir el consumo de drogas y otras conductas de riesgo.

6. Desarrollar la resiliencia 

7. Adoptar una actitud positiva ante la vida. 

8. Prevenir conflictos interpersonales.

9. Mejorar la calidad de vida escolar. 


Los estudios realizados por los autores Lantieri y Goleman sobre el aprendizaje social y emocional, sostienen que los educandos estarán más dotados para la vida si en su programa de estudio se incluye, además de contenidos de tipo académico, el aprendizaje de habilidades sociales y emocionales. Estos y otros autores sostienen que ayudar a los estudiantes a desarrollar habilidades sociales y emocionales afectará de manera positiva a su salud y bienestar a largo plazo. 

¿ERES INTELIGENTE O CREATIVO?

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Regularmente, las personas suelen relacionar la inteligencia y creatividad; no obstante, una persona inteligente puede ser un mal pensador, si no ha logrado las técnicas necesarias para pensar bien. Y una persona menos inteligente, puede tener mejores habilidades de pensamiento. Actualmente, se ha demostrado en el ámbito de la psicología, que, por encima de cierto nivel de inteligencia, nadie necesita una inteligencia excepcional para ser creativo.

Además, suele creerse, asimismo erróneamente que los genios creativos son expertos en todos los temas, como si las habilidades de las personas fueran iguales en todas las facetas de su vida. Se cree que los genios no nacen, se hacen; utilizan activamente su imaginación para ir más allá de sus conocimientos. Como vemos, tal vez no se pueda entrenar a un genio, pero hay una enorme energía creativa que se despliega sin necesidad de genialidad, y es esa energía la que, como docentes, se debería canalizar en el aula de clases.

La verdadera originalidad, no surge absolutamente desarrollada, no se presenta de manera instantánea; lo más importante de ella proviene de la modificación constante del trabajo y no de la creación que surge como un arranque de genialidad. De acuerdo con Mallarmé, quien se burlaba de la mitificación moderna de la inspiración, sostenía que para cualquier labor creativa se necesita un ochenta por ciento de transpiración y un veinte por ciento de inspiración. La originalidad es uno de los criterios utilizados tradicionalmente para caracterizar el pensamiento creativo, pero también se tienen en cuenta la fluidez, la flexibilidad y la capacidad de elaboración.

La palabra creatividad abarca una gama de diferentes destrezas; es una actividad compleja porque a medida que creamos, vamos formando, simplificando, configurando e inventando la realidad. Tiene mucho que ver con la experimentación; significa explorar nuevas direcciones y cambiar las cosas. El autor Menchén, la define como "la capacidad para captar la realidad de manera singular, generando y expresando nuevas ideas, valores y significados. La creatividad es, también, autoexpresión, por eso en la medida en que tenemos dificultades para expresarnos y demostrar nuestra individualidad, la creatividad puede resultar un proceso doloroso. Por eso, no se trata de señalar a una persona con el dedo y pedirle que sea creativa; tampoco se puede pedir a nadie que tenga una idea brillante, pero sí se le puede insistir en que haga un esfuerzo creativo. 

Por otro lado, como nos recuerda el autor De Bono, creador del llamado pensamiento lateral, no vemos el mundo tal como es sino como lo percibimos. Las pautas de la percepción han sido construidas por determinada secuencia de experiencia, por tanto, percibimos el mundo en términos de pautas establecidas creadas por lo que tenemos frente a nosotros en cada momento. El cerebro sólo ve lo que está preparado para ver. Si tenemos una percepción limitada, podemos tomar una decisión perfectamente lógica, coherente con esa percepción limitada. El razonamiento puede ser correcto, pero si las percepciones son limitadas o defectuosas, la acción resultante es inadecuada.

En síntesis, la esencia de la creatividad descansa en la habilidad para tener nuevas percepciones, pero, la percepción es una actividad intencional y selectiva, pues de los muchos estímulos que llegan a los sentidos sólo unos pocos son seleccionados por el sujeto en función de sus intereses, actitudes o experiencias. Por tanto, proporcionar a los estudiantes instrumentos para ampliar su percepción. Se necesita reemplazar nuestro "es" por un "puede ser".

LA EDUCACIÓN PARALELA

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Hoy en día, se puede decir que se ha constituido una escuela paralela que son los medios de comunicación. Muchos estudios han puesto de relieve que los estudiantes, en muchos países, suelen pasar más tiempo delante del televisor que en la escuela.

Son los escenarios en la vida urbana, el aumento de la jornada laboral de los padres, así como la fuerza indomable que para muchos tiene la televisión, las que parecen ser las causas del fenómeno. En todo caso y al margen de sus causas, la influencia de la televisión en los estudiantes es en la actualidad cuantitativamente incontestable. Pero también lo es de modo cualitativo. La televisión posee una capacidad de atracción muy notable. 

A los educandos, les atrae de ella, el colorido, el movimiento, la facilidad con que les evita el tedio y el aburrimiento, y lo sumiso que resulta a sus requerimientos, porque siempre se puede encender o apagar a voluntad y permite el cambio de canal con sólo mover un dedo. Por si fuera poco, la televisión comunica las modas y los estilos que la mayoría de jóvenes siguen. Informa de los temas de los cuales hablan, y no cesa de transmitir sus historias favoritas, pobladas siempre, por sus héroes más queridos.

Si a la televisión añadimos la influencia de la música, que están hoy día conformando una especie de burbuja personal que envuelve a los estudiantes pueden ser considerados, sin temor a exagerar, una escuela paralela. En la escuela tradicional, los educandos aprenden, estudian, juegan, exploran, se relacionan con los demás y adquieren un sentido de la sociedad y de la disciplina. 

En la escuela paralela, los alumnos hacen prácticamente lo mismo: aprenden, juegan, exploran, se relacionan con los demás y alcanzan un sentido social. No obstante, en esta escuela mediática paralela no se dan ni el estudio ni la disciplina que son, por otro lado, los aspectos más tediosos de la escuela. La escuela paralela se ha especializado en un discurso sencillo, fácil y mucho menos complejo que el de la escuela tradicional. Sus contenidos son más visuales, más comprensibles, menos abstractos, más directos que los de la escuela clásica y, además, en general, más a menos y entretenidos. 

Son muchos pedagogos que están asignando cada vez más importancia a la función escolarizadora de los medios y a su influencia en la construcción de la cultura de los estudiantes. En los contextos y países más diversos se aprecia que esta escuela paralela está reduciendo el peso no sólo de la auténtica escuela, sino de las familias y de los tutores. El fenómeno se presenta como irreversible. 

Todo parece indicar que, en una buena parte de la socialización de los educandos, y una parte del patrimonio cultural de la humanidad se va a transmitir a través de los medios de comunicación. De aquí, sea indispensable relacionar comunicación y educación y tratar de conocer qué significa la existencia de esta nueva escuela paralela que son los medios. Como se verá, todo ello nos conducirá a plantear la necesidad de un cambio. Cambio de actitud, de un lado, en los centros educativos en relación con los medios de comunicación que debe traducirse en la promoción de la de la Educación en Medios. Pero cambio de actitud, también, en los propios medios donde parece necesario poder empezar a considerar la cuestión educativa.


LA CAPACIDAD COGNOSCITIVA INCLUYE LA INTELIGENCIA

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Es importante señalar que la capacidad cognoscitiva incluye la inteligencia, los conocimientos, las habilidades y los hábitos. No obstante, el término inteligencia incluye todo el funcionamiento cognoscitivo y en este sentido se iguala al de capacidad intelectual. Puede haber diferencias en cuanto a la acepción específica que se da a cada uno, pero no existen dudas en cuanto al hecho de que ambos manifiestan a una misma esfera de fenómenos: los procesos cognoscitivos o intelectuales. 

Por otro lado, nos parece que también podemos hablar de capacidades afectivas, motivacionales y volitivas. De acuerdo con el libro de Psicología de Smirnov, se denominan capacidades las cualidades psíquicas de la personalidad que son condición para realizar con éxito determinados tipos de actividad. Sin embargo, B.M. Tieplov ha expresado: "Se entiende por capacidades las particularidades individuales que no se reducen a los hábitos, saber hacer y conocimientos, sino que pueden explicar la facilidad o la rapidez con que los mismos pueden adquirirse". 

En los procesos cognoscitivos, que participan en la regulación ejecutora y que determinan cómo realizar la actividad conforme a las condiciones objetivas, forman y se manifiestan la inteligencia, los hábitos, los conocimientos y las habilidades. El carácter es el conjunto de propiedades inductoras de la personalidad. La inteligencia, las habilidades, los conocimientos y los hábitos constituyen el conjunto de propiedades ejecutoras de la personalidad. 

En el contexto, es necesario diferenciar las capacidades cognoscitivas o intelectuales del carácter y de la motivación. Esta diferencia es esencial e irreducible, pues mientras en las capacidades intelectuales predomina lo cognoscitivo y lo ejecutor, en el carácter predomina lo afectivo y lo inductor, lo motivacional. Sin embargo, esta diferencia no puede ser absoluta, extrema, pues las capacidades intelectuales y el carácter, las capacidades intelectuales y la motivación, se encuentran en unidad. La motivación y el carácter participan dentro de las capacidades cognoscitivas, como una unidad importante de las mismas. La inteligencia sólo actúa si en ella se manifiesta el carácter y la motivación. 

En toda conducta inteligente existe un componente afectivo, un factor motivacional y caracterológico. Capacidades cognoscitivas de un lado y carácter y motivación del otro se penetran, influyen, condicionan, transforman y determinan recíprocamente. De este modo el desarrollo de las capacidades cognoscitivas se produce en su interacción, penetración y reflejo recíprocos con el desarrollo del carácter y de la motivación. Lo inverso también debe decirse: la inteligencia, las habilidades, conocimientos y hábitos actúan dentro de la motivación y de las emociones.

Igualmente es necesario diferenciar las propiedades de la personalidad de sus procesos psíquicos. Las capacidades intelectuales se manifiestan y se forman preponderantemente en los procesos cognoscitivos (sensopercepción, memoria, imaginación, pensamiento, entre otros.) pero no se pueden identificar o igualar o hacer coincidir las capacidades cognoscitivas de la personalidad con sus procesos Porque en los procesos cognoscitivos no solamente se expresan y actúan las capacidades, sino que además se forman en ellos y se refleja el mundo externo. 

Los procesos psíquicos, que se manifiestan en el mundo y regulan la actividad, fueron los que primariamente engendraron las capacidades cognoscitivas. Una vez surgidas éstas, ellas se manifiestan y actúan en procesos cognoscitivos de un nivel superior y así se conforma la espiral del desarrollo. Ahora bien, esta diferenciación entre las capacidades y los procesos cognoscitivos no indica de ninguna manera su separación. La capacidad cognoscitiva puede estar "dormida", existir sólo en forma potencial, como propiedad. Pero si la capacidad se "despierta, actúa, regula el comportamiento, se manifiesta como proceso psíquico, actuando como pensamiento, como memoria, imaginación, entre otros.


INTELIGENCIA EMOCIONAL Y LOS PROBLEMAS DE CONDUCTA

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El enfoque de los modelos mixtos de la Inteligencia Emocional (IE), se centran en rasgos constantes de comportamiento y en variables de personalidad (empatía, asertividad, impulsividad, entre otros). En el ámbito educativo, ha sido el modelo teórico más amplio. Desde el modelo teórico de Salovey y Mayer la Inteligencia Emocional es pensada como una inteligencia genuina basada en el uso adaptativo de las emociones de manera que el individuo pueda solucionar problemas y adaptarse de forma eficaz al medio que le rodea.

Los autores consideran que la IE se conceptualiza a través de cuatro habilidades básicas, que son: la habilidad para percibir, valorar y expresar emociones con exactitud, la habilidad para acceder y/o generar sentimientos que faciliten el pensamiento; la habilidad para comprender emociones y el conocimiento emocional y la habilidad para regular las emociones promoviendo un crecimiento emocional e intelectual”.

Existen cuatro áreas esenciales en las que una falta de IE, estimula o proporciona la aparición de problemas de conducta entre los estudiantes: 
  1. Inteligencia emocional y las relaciones interpersonales,
  2. Inteligencia emocional y bienestar psicológico,
  3. Inteligencia emocional y rendimiento académico, 
  4. Inteligencia emocional y la aparición de conductas disruptivas.

Inteligencia emocional y las relaciones interpersonales: Uno de los objetivos más significativos de cualquier individuo es mantener las mejores relaciones posibles con las personas que nos rodean. Una alta IE les ayuda a ser capaces de ofrecer a los que los rodean una información adecuada acerca de nuestro estado psicológico. Para poder manejar los estados emocionales de los demás se debe ser capaz de manejar bien los propios estados emocionales. Las personas emocionalmente inteligentes no sólo son más hábiles a la hora de percibir, comprender y manejar sus propias emociones, sino también son más capaces de extrapolar estas habilidades a las emociones de los demás. 

Inteligencia emocional y bienestar psicológico: El modelo de Mayer y Salovey nos proporciona los pasos adecuados para conocer los procesos emocionales básicos que subyacen al desarrollo de un adecuado equilibrio psicológico y ayuda a alcanzar mejor el rol de mediador de ciertas variables emocionales de los estudiantes y su influencia sobre el ajuste psicológico y el bienestar personal. Además, cuando los estudiantes son expuestos a asignaciones estresantes, perciben los estresores como menos amenazantes y sus niveles de cortisol y de presión sanguínea son más bajos e, incluso, se recuperan mejor de los estados de ánimo inducidos experimentalmente.

Inteligencia emocional y rendimiento académico: La capacidad para atender a las emociones, apreciar con claridad los sentimientos y poder reparar los estados de ánimo negativos va a influir decisivamente sobre la salud mental de los estudiantes y este equilibrio psicológico, a su vez, está relacionado y afecta al rendimiento académico final. Las personas con escasas habilidades emocionales es más probable que experimenten estrés y dificultades emocionales durante sus estudios y, en consecuencia, se beneficiarán más del uso de habilidades emocionales adaptativas que les permiten afrontar tales dificultades. 

Inteligencia emocional y la aparición de conductas disruptivas: Las habilidades que incluye la IE son un elemento clave en la aparición de conductas disruptivas en las que subyace un déficit emocional. Es lógico esperar que los estudiantes con bajos niveles de IE presenten mayores niveles de impulsividad y peores habilidades interpersonales y sociales, lo que cual favorece el desarrollo de diversos comportamientos antisociales. Los adolescentes con un mayor repertorio de competencias afectivas basadas en la comprensión, el manejo y la regulación de sus propias emociones no necesitan utilizar otro tipo de reguladores externos (tabaco, alcohol y drogas ilegales) para reparar los estados de ánimo negativos provocados por la variedad de sucesos vitales y acontecimientos estresantes a los que se exponen en esas edades.


LA EDUCACIÓN EMOCIONAL

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La Educación, siempre ha sido una de las preocupaciones a lo largo de la historia de la Humanidad, la formación integral del individuo era y es el objetivo principal de cualquier proceso de aprendizaje. El logro de la misma, aporta de un modo especial la afectividad estable, serena y equilibrada, mediante la cual el sujeto establece relaciones con su entorno, primero con sus padres, y después las amplía el resto de la sociedad. 

La armonía de lo afectivo-emocional, permite a la persona alcanzar una personalidad madura. Este proceso evolutivo debe integrar y armonizar diversos aspectos, entre los que podemos citar: 
  1. Rasgos Constitucionales.
  2. Desarrollo psicomotor.
  3. Desarrollo intelectual. 
  4. Desarrollo afectivo-social.

La práctica educativa escasamente ha valorado la importancia que tiene las emociones en el desarrollo y adquisición de una personalidad equilibrada y estable, por el poco valor que hasta ahora, se le ha atribuido para el éxito académico. No obstante, si tenemos en cuenta que la educación debe orientarse al pleno desarrollo de la personalidad de los estudiantes, el desarrollo cognitivo debe complementarse con el desarrollo emocional. 

La educación emocional debe sentirse en las relaciones interpersonales, en el clima de aula de clases y en el trabajo académico. Desde este aspecto, la educación emocional es una forma de prevención de actos violentos, estados depresivos, consumo de drogas, entre otros. No debemos olvidar que los estudios verificados, sobre la violencia escolar exponen, que los jóvenes transgresores presentan carencias en habilidades emocionales, como el control de los impulsos o la capacidad para ponerse en lugar del otro.

La afectividad, en la actualidad, es un tema recuperado por la Psicología Cognitiva. La emoción constituye en la actualidad una sección muy importante de la Psicología Evolutiva y de la Psicología de la Educación. A través de las emociones el sujeto expresa gran parte de su vida afectiva, sin la emoción el ser humano sería una máquina y por tanto insensible. Aunque durante mucho tiempo las emociones-sentimientos debían ser disimuladas, hoy en día forman parte de la motivación, y en ciertos momentos pueden ser determinantes de nuestra conducta, transmitiendo sin palabras nuestro estado de ánimo. 

Por todo lo que antecede, se puede decir con claridad que la educación afectivo-emocional es un proceso educativo continuo y permanente que procura potenciar el desarrollo emocional como complemento del desarrollo cognitivo, para adecuar el desarrollo de la personalidad integral. La educación emocional es una forma de prevención, cuando todavía no se ha producido la disfunción. Por lo que esto implica, fomentar actitudes positivas ante la vida, habilidades sociales, empatía, entre otros., como factores de desarrollo de bienestar personal y social.


¿QUÉ ES LA INTELIGENCIA?

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Al habla de los estudiantes, se discute sobre si ellos aprenden o no alguna disciplina, ejemplo las materias como: Química, Física, Matemática o una persona que recuerda claramente biografías o es un estudiante que posee una alta o baja calificación, y en función de la respuesta dada se concluye que es muy, medianamente o poco inteligente. 

Esta afirmación generalmente se realiza en función de un solo criterio o punto de vista, pero, realmente esto no es lo único que necesitamos para ser este juicio, porque como dice el dicho popular “Todos no servimos para todo”, es decir, que el término inteligencia no tiene que ver nada más con la preferencia hacia una u otra asignatura que implique ciertas habilidades, mucho menos con una calificación. 

Cada estudiante tiene sus habilidades, aptitudes y destrezas, las que desarrolla de diferente manera, unos más y otros menos, dependiendo de las situaciones a las cuales se haya enfrentado, pero en definitiva todos tienen cierta capacidad para procesar información y aprender. Al buscar la palabra Inteligencia en un diccionario se encuentra que el término significa facultad para conocer, comprender, habilidad, destreza. 

En el mismo orden de ideas, el autor Ríos, señala que la inteligencia ha sido definida como: capacidad, actitud, factor, habilidad, destreza, procesos o conductas, creatividad, genialidad u otras hazañas mentales, según sea el énfasis asignado a factores genéticos o al ambiente y a los procesos de aprendizaje. Por su parte, autores como Varela, Gardner, señalan que existen estudiosos de la psicología que consideran que la inteligencia consiste en resolver problemas cotidianos de cualquier tipo en forma ingeniosa y creativa, generar nuevos problemas, crear productos, ofrecer servicios dentro de su propio ámbito cultural, expresar una idea con claridad, coherencia y comprender las ideas de los demás. 

Para el autor Cottin, la palabra Inteligencia significa establecer una conexión, es una aptitud de la persona para relacionar conceptos diversos. Para importantes investigadores la inteligencia no es una característica innata sino que se desarrolla como resultado del aprendizaje, del entrenamiento y la práctica, sin embargo, Varela, considera que existe una inteligencia general que posee el sujeto, es fija y única desde su nacimiento y la conserva hasta la edad adulta, por ello definen a una persona inteligente como aquella que es “un observador seducido por lo nuevo, que acepta retos y posee una actitud abierta e interesada por muchas cosas”, que recibe, procesa, asocia y relaciona mejor la información recibida. 

Por su parte Gardner, considera que las acciones inteligentes se modifican a lo largo de la historia, y la inteligencia es una colección de potencialidades que se completan, además, es un potencial biosicológico que no debe confundirse con el dominio del saber, y que mejora con la edad.

Como se puede observar el concepto menciona diversidad de elementos, que implican el ser inteligente, elementos que aún están en estudio. Pero lo cierto es que todos presentan diferentes inclinaciones, ya sea hacia la música, las letras, la matemática y que algunos aprendan más fácilmente unas cosas que otros, algunos visualizan mejor y pueden resolver problemas de cualquier índole. Existen varios tipos de inteligencia que le permiten a cada quien tener aptitudes y habilidades diferentes, que definitivamente debe preocupar a todo docente que desee realmente abordar las diferencias individuales de los estudiantes.

INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA RELACIÓN SOCIAL

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La Inteligencia Emocional es un ejemplo de inteligencia social que involucra la habilidad de manejar los sentimientos y emociones propias de uno mismo y de los otros, de diferenciar entre ellas y de manejar esta información para dirigir nuestros pensamientos y acciones. Para muchos autores muchas de las tareas a las que tenemos que enfrentarnos en nuestra vida están cargadas de información afectiva. Esta búsqueda puede ser procesada de forma diferente de cómo procesamos la información cognitiva y, también, como las personas difieren en la habilidad con que lo hacen.

En la conceptualización de Inteligencia Emocional, se admiten la respuesta organizada de las emociones como adaptativa, que puede potencialmente llevar a una transformación de la interacción tanto personal como social, enriqueciendo la experiencia interior. En síntesis, para los autores del término, los procesos mentales involucrados en la información emocional incluyen: La evaluación y la expresión de las emociones en uno mismo y en los otros. La regulación de la emoción en uno mismo y en los otros. La utilización de las emociones en direcciones adaptativas. En el terreno práctico, la inteligencia emocional se relaciona con la capacidad de ser feliz, de hacer amigos y de sacarle siempre a la vida el mejor provecho. Estas cualidades, aunque dependen en gran parte de la personalidad, también pueden aprenderse si los padres ponen empeño en ello.

Dentro de este perfil de inteligencia hay que destacar las siguientes competencias: 

  1. Comprensión de las emociones propias. La capacidad de reconocer con mayor o menor precisión y rapidez los sentimientos, resulta decisivo para la autocomprensión, y por tanto, para la inteligencia emocional. 
  2. Capacidad de controlar las emociones. La capacidad de controlar los sentimientos, con el objeto de adecuarlos a la situación y al momento correspondiente. La idea no es reprimirlos, sino lograr el equilibrio.
  3. Canalización de los impulsos. Es otro requisito para cualquier logro. La perseverancia, la confianza y un grado realista de optimismo favorecen la adaptación y el éxito. 
  4. Reconocimiento de las emociones ajenas. La sensibilidad para captar los estados emocionales de los demás (empatía) ayudan a comunicarse y al éxito en muchas situaciones y profesiones. Asimismo, la empatía potencia el altruismo, mientras que su ausencia constituye una de las circunstancias que contribuyen a explicar la agresividad y otras desviaciones características de la personalidad antisocial. 
  5. Observación de las relaciones. El arte de las relaciones sociales se basa, en buena medida, en la competencia para expresar los sentimientos propios y sintonizar con los ajenos. Seguramente nadie muestra el mismo grado de habilidad en cada uno de estos dominios pero, en cualquier caso, la realización personal depende de su nivel global. Los sentimientos son indispensables para la toma de decisiones porque nos orientan en la dirección adecuada para sacar el mejor provecho a las posibilidades que nos ofrece la fría lógica.

La Inteligencia Emocional tiene como sustento al carácter multifactorial de las inteligencias de Gadner y en ella se analizan dos inteligencias que tienen mucho que ver con la relación social: La Inteligencia Intrapersonal y la Inteligencia Interpersonal.

La inteligencia intrapersonal hace referencia a cómo se sienten los estudiantes y docentes por dentro, determinando en cierta medida el éxito o el fracaso de los estudiantes y la propia motivación del docente.

Para los estudiantes cualquier aprendizaje supone un esfuerzo y, por tanto, el control de las emociones es importante en el día a día. Los nuevos aprendizajes de mayor dificultad siempre generan cierta tensión y frustración inicial. Los estudiantes que no conocen como controlar este tipo de emociones pueden resistirse a intentar actividades nuevas por temor al fracaso.

Desde el punto de vista de los docentes no pueden olvidar que en muchos países la docencia es una de las profesiones con mayor índice de enfermedades como la depresión. Si los estudiantes pasan por periodos de frustración y tensión, ¿Qué no decir, de los docentes?

A pesar de su importancia, la inteligencia intrapersonal está totalmente dejada de lado del sistema educativo. La inteligencia intrapersonal, como todas las demás inteligencias es, sin embargo, educable.

La inteligencia interpersonal es la que va a permitir a los estudiantes hacer amigos, trabajar en grupos, o conseguir ayuda cuando la necesita. El aprendizaje es una actividad social en gran medida.

La inteligencia interpersonal es todavía más importante desde el punto de vista del docente, porque sin ella no se puede entender a los estudiantes, sus necesidades y sus motivaciones.

Por ello, los docentes deben ser capaces de establecer mecanismos y estrategias para ayudar a los estudiantes a utilizar la inteligencia emocional con los otros.

INFOGRAFÍA: SIETE DIMENSIONES DE INTELIGENCIA.

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Las dimensiones de la inteligencia emocional pueden ser un punto de referencia en cuento a la efectividad de una persona en el desarrollo de determinas tareas, sin dejar de lado la importancia que tiene la inteligencia racional y emocional en el desenvolvimiento de un colaborador en el escenario laboral, desempeño que no queda exento del control y dominio de las emociones que pueden condicionar el nivel de capacidad mental que se ve reflejado en la productividad.

Para ver la infografía puedes entrar a la sección a través de este Enlace.

INTELIGENCIA EMOCIONAL: CASO DE ESTUDIO.

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Es evidente, que el ser humano es capaz de reconocer sus diferentes sentimientos, la probabilidad de controlarlos es mucho mayor, por ello es necesario no sólo reconocer aquellas emociones positivas o negativas, sino, además, aquellos principios que puedan ayudar a controlar las emociones emergentes.

De acuerdo con el autor Goleman, la inteligencia emocional cuenta con cinco principios, los cuales se describen a continuación:

  1. Recepción: Cualquier cosa que se agregue por cualquiera de los sentidos. Los receptores transforman los estímulos recibidos en señales energéticas. Cuando éstos no integran una neurona sensitiva, en algunos casos, las transmiten a células sensitivas especializadas que las amplifican y las transmiten a su vez a las neuronas sensitivas con las cuales están directamente conectadas, lo que implica que el cerebro humano nunca recibe directamente los estímulos captados por los receptores sino únicamente los productos de sus efectos sobre las neuronas sensitivas. Éstos son enviadas al encéfalo por medio del axón de las neuronas sensitivas, o a otras neuronas que los transmiten a dicho encéfalo por medio de su propio axón. 
  2. Retención: Concierne a la memoria, que incluye la retentiva (o capacidad de almacenar información) y el recuerdo, la capacidad de acceder a esa información almacenada.
  3. Análisis: Función que incluye el reconocimiento de pautas y el procesamiento de la información. 
  4. Emisión: Cualquier forma de comunicación o acto creativo, incluso del pensamiento. 
  5. Control: Función requerida a la totalidad de las funciones mentales y físicas. 

De acuerdo con el autor, todas las emociones son, en esencia impulsos que nos llevan a actuar, programas de reacción automática con los que nos ha dotado la evolución. La aparición de nuevos métodos para penetrar en el estudio del cuerpo y del cerebro confirma cada vez con mayor detalle la forma en que cada emoción predispone al cuerpo a un tipo diferente de respuesta. Estando entre las emociones más comunes: 

  1. El Enojo: Aumenta el fluido sanguíneo a las manos, haciendo más fácil empuñar un arma o golpear a un enemigo; también aumenta el ritmo cardiaco y la tasa de hormonas que, como la adrenalina, generan la cantidad de energía necesaria para acometer acciones vigorosas. 
  2. El Miedo: La sangre se retira del rostro y fluye a la musculatura esquelética larga como las piernas. Al mismo tiempo el cuerpo parece paralizarse, aunque sólo sea un instante. 
  3. La Felicidad: Consiste en el aumento en la actividad de un centro cerebral que se encarga de inhibir los sentimientos negativos y de aquietar los estados que generan preocupación, al mismo tiempo que aumenta el caudal de energía disponible. 
  4. El Amor: Los sentimientos de ternura y la satisfacción sexual activan el sistema nervioso parasimpático, la cual está ligada a la respuesta de relajación. 

Analicemos este caso de estudio:

Imagínese que se encuentra en un entorno de trabajo un tanto agitado pero productivo. Es necesario buscar a un docente interino, para hacer una actividad extracurricular y el director de la institución educativa le asigna la tarea de contratar a alguien que le ayude a realizar esa actividad. Usted contrata a un docente, recomendado por su madre, al que usted conoce de su parroquia y su madre le comenta que esa persona “Es un verdadero profesional” y le asegura con indudable seguridad.

En realidad, el docente, al que se le llamara “Asistente” no ha tomado nunca ninguna decisión responsable sobre las actividades en la educación, sin embargo, se le dijo las indicaciones y recomendaciones para realizar la actividad. El asistente no tomo la precaución de revisar las condiciones para la actividad y desarrollo la actividad equivocada.

El asistente realizo su trabajo, incluso en un tiempo record. La institución educativa invirtió en sus servicios una cantidad considerable y le parecía un regalo, pero resulta que a la actividad salió peor de lo que se imaginaban…

La asistente niega su responsabilidad e insiste que no le dieron instrucciones de qué tipo de lugar iba a desarrollar la actividad y en las condiciones que desarrollaría. Pero Usted como Docente de encargo de la actividad, tarda poco tiempo en darse cuenta de que el asistente no es experto en asumir la responsabilidad. En ese momento le pasa por la mente que su madre fue que le sugirió la idea de contratar a ese excelente docente y que podía ganar puntos en la institución educativa.

El asistente exige su pago, el departamento le realizo su cheque a nombre del asistente de acuerdo al presupuesto, pero el director del plantel le pedirá cuentas, y los familiares del asistente son muy amigos de su madre y usted esa preocupado y también molesto por la situación, por lo que hay una clara posibilidad de que se genere un conflicto a toda marcha… ¡Que oportunidad para aplicar la inteligencia Emocional! ¿Qué haría usted en esta situación?


LA INTELIGENCIA EMOCIONAL Y LAS HABILIDADES INTRÍNSECAS DEL DOCENTE.

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Las habilidades de la inteligencia emocional ejercen efectos beneficiosos para el docente a nivel preventivo. Es decir, la capacidad para razonar sobre nuestras emociones, percibirlas y comprenderlas, como habilidad exclusiva del ser humano, implica, en último término, el desarrollo de procesos de regulación emocional que ayudarían a moderar y prevenir los efectos negativos del estrés docente a lo que ellos están expuesto diariamente. 

Pero, ¿Por qué es preciso aprender a razonar, comprender y regular las emociones en el contexto educativo? El porqué, es que la actividad docente es una de las labores con mayor riesgo de padecer distintas enfermedades. Simplificadamente, es una cruda realidad que los docentes hoy en día experimentan de forma cada vez más creciente una variedad de trastornos y síntomas relacionados con la ansiedad, la ira, la depresión y el conocido síndrome de estar quemado o burnout. Estos problemas de salud mental además se aumentan, en algunos casos, con la aparición de diferentes alteraciones fisiológicas, como consecuencia de diversos estresores en el ámbito laboral que van articulando su aparición y desarrollo. 

En la actualidad, los docentes han de enfrentado una posición diferente, nuevos retos y desafíos que poco tienen que ver con los de décadas anteriores. Aspectos como la falta de disciplina de los estudiantes, problemas de comportamiento, el excesivo número de estudiantes, la falta de motivación por aprender, la apatía estudiantil por realizar las asignaciones escolares encomendadas y el bajo rendimiento se han convertido en importantes fuentes de estrés para el docente que afectan a su rendimiento laboral. La cambio está contribuyendo a la diversidad cultural de las clases, lo cual se convierte en un desafío adicional para el profesor que debe ajustar el estilo de enseñanza y el currículo a las nuevas necesidades convirtiéndose en un nuevo factor de estrés. 

En muchos de los casos, la pérdida de credibilidad en la labor profesional de los docentes y el bajo estatus social y profesional, entre otros, disminuyen aún más la capacidad de afrontamiento del docente. Así, la sociedad demanda al docente una mayor preparación técnica, especialización no sólo en contenidos sino también en la metodología docente, en el conocimiento psicológico de los estudiantes, la enseñanza de valores cívicos y morales, etc. A estas crecientes exigencias se suma el hecho de que el sistema educativo no siempre favorece un contexto organizacional que apoye al docente, independientemente del nivel en el que se sitúe. Como se observa, mientras los docentes se incorporan a su profesiones con unas altas expectativas y con un objetivo claro de educar a los niños y adolescentes. Las diversas fuentes de estrés existentes van degradando esa expectativa original. Las condiciones laborales, la falta de recursos en comparación con las altas demandas requeridas, las distintas presiones temporales se convierten en obstáculos, muchas veces insuperable, que pueden hundir el entusiasmo inicial del docente y desembocar en la aparición de estrés laboral, diversos síntomas ansiosos o depresivos y trastornos de salud física y mental dando lugar, en algunos casos, al absentismo, la baja laboral o el abandono de la institución. 

Las consecuencias de esta situación, finalmente, no afectarán únicamente al profesional docente, o a la organización en la que trabaja, sino que el estudiante va a ser el directo receptor de un servicio de baja calidad en relación a algo esencial: su propia educación y/o formación como profesional. 

Debido a la enorme cantidad de factores que ocurren durante la práctica docente, resulta difícil atribuir a una o varias causas el síndrome del burnout docente y sus consecuencias. Sin embargo, se reconocen varios grupos de agentes que contribuyen a la aparición del estrés laboral en el docente. Entre estos factores podemos destacar tres grandes grupos: 

  1. Factores que se sitúan en el contexto organizacional y social (e.g., sobrecarga de trabajo; presiones temporales, escasez de recursos.
  2. Factores vinculados a la relación educativa (e.g., escasa disciplina y mala conducta al estudiante, desmotivación estudiantil, falta de comprensión por parte de compañeros de trabajo).
  3. Factores personales e individuales relacionado con variables inherentes del docente que influyen en la vulnerabilidad al estrés docente (e.g., experiencia docente, autoestima, estilo atribucional, características de personalidad).

Las habilidades de inteligencia emocional se centralizan en este tercer grupo de factores relacionados con las habilidades intrínsecas del docente. La literatura ha dejado evidente la relación entre una mayor vulnerabilidad hacia el síndrome de burnout y diversas características de personalidad tales como autoestima, locus de control, patrón tipo A, etc. El problema de estas variables clásicas de personalidad es que hacen referencia a rasgos o estados inherentes de la persona más que a la manera en la cual el sujeto percibe, comprende y maneja sus emociones y la de los demás. En este sentido, desde el campo de estudio de la inteligencia emocional se empieza a prestar atención a las habilidades emocionales que las personas desarrollan para afrontar los diversos contratiempos, entre ellos, aquellos ocurridos en el contexto escolar. Puesto que lo característico y peculiar del burnout es que el componente estresante surge de la interacción social entre quien ofrece sus servicios y quien los recibe, examinar diferencias individuales en las habilidades para regular las emociones negativas de los demás, así como manejar las propias sería un elemento clave en el estudio de los recursos personales que hacen al profesorado más resistente a la aparición del síndrome. Algunos trabajos recientes han encontrado pruebas de que una gestión adecuada de las reacciones emocionales disminuye los niveles globales de estrés laboral del docente, incluso cuando se controlan estresores típicamente organizacionales y del entorno de trabajo.


LA IMPORTANCIA DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN EL AULA.

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Hoy en día, Instruir la inteligencia emocional de los estudiantes se ha convertido en una labor necesaria en el ámbito educativo y la mayoría de los docentes consideran fundamental el dominio de estas habilidades para el desarrollo evolutivo y socio-emocional de sus estudiantes. 

Actualmente, se ha defendido y desarrollado la importancia de desarrollar en el salón de clases las habilidades relacionadas con la inteligencia emocional en el ámbito educativo, algunos autores ha realizado una revisión de las medidas actuales de evaluación de la inteligencia emocional que son aplicables al aula y se ha llevado a cabo una recopilación de los principales hallazgos científicos que vinculan una adecuada inteligencia emocional con mejores niveles de ajuste psicológico. Sin embargo, a veces se piensa de forma errónea que las competencias afectivas y emocionales no son imprescindibles en el docente.

A continuación, analizaremos algunos antecedentes que demuestran que la inteligencia emocional es un conjunto de habilidades que el docente debería aprender por dos razones: 

  1. Porque las aulas son el piloto de aprendizaje socio-emocional adulto de mayor impacto para los estudiantes.
  2. Porque la investigación está demostrando que unos adecuados, los niveles de inteligencia emocional ayudan a afrontar con mayor éxito las fracasos cotidianos y el estrés laboral al que se enfrentan los docentes en el contexto educativo.

Una de las razones por la que el docente debería poseer ciertas habilidades emocionales tiene un evidente aspecto altruista y una finalidad claramente educativa. Para que el estudiante aprenda y desarrolle las habilidades emocionales y afectivas relacionadas con el uso inteligente de sus emociones necesita de un “educador emocional”. El estudiante pasa en las aulas gran parte de su infancia y adolescencia, periodos en los que se produce principalmente el desarrollo emocional de la persona, de forma que el entorno escolar se configura como un espacio privilegiado de socialización emocional y el docente se convierte en su referente más importante en cuanto actitudes, comportamientos, emociones y sentimientos. 

El docente, es un agente activo de desarrollo afectivo y debería hacer un uso consciente de estas habilidades en su trabajo. Los docentes son un modelo adulto a seguir por sus estudiantes en tanto son la figura que posee el conocimiento, pero también la forma ideal de ver, razonar y reaccionar ante la vida. El docente, sobre todo en los ciclos de enseñanza primaria, llegará a asumir para el estudiante el rol de padre-madre y será un modelo de inteligencia emocional insustituible. 

Junto con la enseñanza de conocimientos teóricos y valores cívicos al docente le corresponde otra faceta igual de importante: moldear y ajustar en clase el perfil afectivo y emocional de sus estudiantes. De forma casi invisible, la práctica docente de cualquier docente implica actividades como:

  1. La estimulación afectiva y la expresión regulada de los sentimientos positivos y, más difíciles aún, de las emociones negativas.
  2. La creación de ambientes que desarrollen las capacidades socio-emocionales y la solución de conflictos interpersonales.
  3. La exhibición a experiencias que puedan resolverse mediante estrategias emocionales;
  4. La enseñanza de habilidades empáticas mostrando a los estudiantes cómo prestar atención y saber escuchar y comprender los puntos de vista de los demás.

Además, tampoco podemos dejar toda la responsabilidad del desarrollo socio-afectivo del estudiante en manos de los docentes, especialmente cuando la familia es un modelo emocional básico y conforma el primer espacio de socialización y educación emocional del niño. Incluso, cuando el

Docente se encuentra sensibilizado a la necesidad de trabajar la educación emocional en el aula, en la mayoría de las ocasiones los docentes no disponen de la formación adecuada, ni de los medios suficientes para desarrollar esta labor y sus esfuerzos con frecuencia se centran en el diálogo moralizante ante el cual el estudiante responde con una actitud pasiva. Por esta razón, padres y docentes deben complementarse en estas tareas y, de forma conjunta, proporcionar oportunidades para mejorar el perfil emocional del estudiante. Los padres en la relación con sus hijos deben adoptar lo que se conoce como un estilo educativo democrático en contraposición a otros menos beneficiosos como son el estilo autoritario, permisivo o de no-implicación. 

El estilo democrático requiere por parte de los padres una exigencia pero también una receptividad. Por un lado deben exigir el cumplimiento de las demandas acordes a la madurez del estudiante, pero a la vez incentivar la toma de decisiones, mostrar cariño y escuchar las opiniones del niño y conocer sus gustos y preferencias. Esto implica participar de forma activa en el tiempo que pasan en casa con sus hijos, conocer el tipo de juegos que practican, los programas televisivos o vídeos que ven, aconsejar sobre los libros que podrían leer, saber los amigos con los que juegan o salen, interesarse por la música que escuchan, o supervisar el acceso a Internet. 

Este tipo de actividades construye la vida emocional del niño o adolescente y en muchas ocasiones, por diversos motivos, los padres son los grandes ausentes. En el aula, por su parte, los docentes determinan tareas de similar valor afectivo y emocional. Cada vez más la sociedad y las administraciones educativas son conscientes de la necesidad de un currículo específico que desarrolle contenidos emocionales. 

En definitiva, la educación emocional debería estar inserta en las distintas áreas curriculares, no en cuanto a su enseñanza-aprendizaje como contenido de cada área, sino cómo estilo educativo del docente que debe transmitir modelos emocionales adecuados en los momentos en los que docente y estudiante conviven en el aula.


TIPOS DE INTELIGENCIAS

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La Inteligencia puede dividirse en varios tipos de acuerdo con el razonamiento que impliquen. Cuando se trata de procesar o manejar información relacionada con sentimientos, emociones, motivos, relaciones y otras áreas que tienen que ver con nuestro bienestar y supervivencia, hablamos de tres tipos de inteligencia: personal, social y emocional.








LA EDUCACIÓN Y LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

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Si analizamos en este momento el tipo de educación implantada hace algunos años, podremos observar cómo los educadores preferían a los estudiantes conformistas, que conseguían buenas notas y exigían poco (valorando más a los aprendices receptivos más que a los aprendices activos), y de hecho reconociendo a las ideas de alienación que se implantaba en nuestra educación y por tanto en nuestra sociedad, de ir siempre por la “Ley del menor esfuerzo”.

Misión y Visión de Docentes 2.0



La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

Congreso CIVTAC 2018


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