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Blog Educativo fundado por Docentes 2.0 ® el 7 de Junio de 2013

LA VIOLENCIA ESCOLAR FRENTE A LA INTELIGENCIA EMOCIONAL.

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La Inteligencia Emocional (IE) es conocido desde que el autor Peter Salovey y John Mayer lo estudiaran por primera vez, en la actualidad todavía es difícil encontrar una definición unívoca de este constructo. Tradicionalmente se ha pensado que, si una persona es inteligente y sabe muchas cosas, tendrá un gran futuro personal y profesional, pero la realidad, es que el cociente intelectual (CI) no nos afirma tener un buen puesto de trabajo y tener éxito en la vida. Comprensiblemente, el tener un CI elevado nos facilita el conseguir un buen trabajo y, en ocasiones, puede ayudar a tener éxito a nivel social, pero, sin duda, ser inteligente no es suficiente si a esta inteligencia no es acompañada con capacidades y/o habilidades de carácter social y emocional. 

La Inteligencia Emocional fue definida por Peter Salovey y John Mayer como “la habilidad para percibir, asimilar, comprender y regular las propias emociones y las de los demás promoviendo un crecimiento emocional e intelectual”. 


Uno de los objetivos principales de la introducción de la IE en el ámbito escolar fue plantearla como fuente del bienestar y equilibrio psicológico de los estudiantes, además de su logro escolar. El autor Fernández-Berrocal, en uno de sus estudios diferenció al conjunto de estudiantes en dos grupos: por un lado, los estudiantes depresivos y los que no lo son. Los primeros, estudiantes con altos niveles de ansiedad y los del segundo grupo con niveles altos en la reparación de sus emociones. El desenlace más importante de este estudio fue que la capacidad de las personas, de conseguir prolongar los estados emocionales positivos propios e interrumpir los negativos, asegura un nivel aceptable de salud mental, entendido como ausencia de síntomas de ansiedad y depresión. 


Actualmente, y en los futuros programas e investigaciones que se llevaran a cabo, están abiertas a conseguir analizar otros aspectos ya sea la autoestima, optimismo o felicidad, relacionada con la IE, la educación y el rendimiento académico. Evaluar la IE de los estudiantes puede aportar mucha información necesaria para los padres, estudiantes y docentes. 


Los docentes, tendrían un indicador sobre la habilidad emocional de los estudiantes a su cargo, para afrontar futuros problemas personales permitiéndoles actuar con la mayor rapidez y eficacia posible en caso de que ocurriese cualquier altercado escolar. 


Este apartado se centra específicamente en los estudiantes agresivos. Entendiendo la agresividad como la tendencia a actuar de forma violenta, manifestada de forma verbal o física. 


Una de las suposiciones que se plantea es que, las apariciones de conductas disruptivas están relacionadas con un déficit emocional, es decir, que una persona con una menor Inteligencia Emocional se implicará con mayor facilidad en la participación de conductas agresivas y antisociales. Pero hay que tener presente, que las personas violentas no solo focalizan su agresividad hacia otras personas, también sobre ellos mismos, es decir, llevan a cabo conductas autodestructivas (consumo de alcohol, tabaco u otras sustancias), conductas que son llevadas a cabo por personas con una baja IE. 


Según lo sautores Trinidad y Johnson, los estudiantes que son emocionalmente inteligentes detectan mejor las presiones emocionales que puedan aparecer en clase o por parte de sus compañeros. Son capaces de enfrentar las diferencias entre sus propias emociones y las del resto de compañeros, al contrario de lo que ocurre con estudiantes que tienen menos control sobre sus emociones. Por ende, los primeros serán capaces de tener un autocontrol suficiente para no caer en las conductas autodestructivas. 


Otro estudio llevado a cabo con estudiantes de secundaria, también demostró la asociación existente entre una persona alta en IE y con menores demostraciones agresivas. Se llegó a la conclusión de que, estudiantes con una tendencia baja en justificar sus comportamientos agresivos, mostraban una mayor claridad emocional, mayor facilidad para solucionar sus emociones negativas y mantener en el tiempo las positivas, por lo tanto, desarrollar una salud mental mejor para el adolescente.


Además, las diferencias entre hombres y mujeres en cuanto al nivel en IE, también son conocidas. A través de la medición de IE, se comprendió que puntuaciones bajas en IE por parte de los varones daban lugar a conductas más agresivas, conductas de consumo de alcohol y otras drogas y, por otro lado, las mujeres puntuaron más alto, tenían más facilidad en evitar y controlar esas conductas. 

La violencia escolar entre los estudiantes está muy presente en casi todos los centros escolares de todo el mundo. Por ello, muchos países han llevado a cabo medidas de vigilancia y de castigo hacia esos estudiantes. La violencia es parte ya de la sociedad, cada vez con mayor importancia, por lo tanto, cabría preguntarnos ¿Qué podría hacer como docente? ¿Qué medidas debería llevar a cabo para suavizar esta situación? De tal forma, que las instituciones educativas fuesen un centro de enseñanza y aprendizaje y no un lugar donde los jóvenes tuviesen miedo de ir por las posibles peleas, agresiones o insultos de los estudiantes y estudiantes conflictivos.

LA COMUNICACIÓN NO VERBAL EN EL AULA DE CLASES.

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Kendon, A. (1990) señala la relevancia de la comunicación no verbal, en una planificación didáctica preocupada por la formación integral. Entiende que el código verbal resulta insustituible por su alto nivel de estructuración, precisión y simbolización para transmitir mensaje cognoscitivos. Pero afirma también, que no podemos prescindir de otros lenguajes coadyuvantes o subyacentes que refuerzan, completan, sustituyen, e ilustran lo afirmado verbalmente.



LA INTELIGENCIA EMOCIONAL Y LA COMUNICACIÓN EN EL AULA DE CLASES.

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La inteligencia emocional, puede ser definida como la conciencia y la habilidad para conservar la armonía y cooperación entre mente, emoción y conducta y la capacidad para crear conductas apropiadas, que es necesario en la destreza del docente. Poseer conciencia de las emociones en el trabajo, dentro de nosotros y dentro de las otras personas en general crea una comunicación efectiva, productiva y satisfactoria. La inteligencia emocional aporta una guía, transforma y redirige la conducta de los individuos, de modo de que se ordene con los propósitos y deseos de cada individuo.

La inteligencia emocional debe ser una parte vital, básica e influyente del conjunto que debe tener cada docente en cada etapa del proceso de enseñanza. Una intensa autoconciencia tiene dos elementos principales los cuales son capaces de influir en las emociones, pensamientos y conducta de otras personas, y de provocar cambios en la comunicación, a voluntad del docente.

  1. La conciencia del docente y su sensibilidad a las preferencias conductuales, mentales y emocionales de su propio yo, reconocimiento de su ímpetu y adquisición de la habilidad para guiar y dirigir estas tendencias dentro de canales de una efectiva comunicación controlados por él mismo. Sin embargo, hay docentes que sin darse cuenta desarrollan simpatía y preferencia por algunos estudiantes, mientras que al mismo tiempo sienten indiferencia e incluso antipatía por otros. El modo de expresión, tono de voz, manera de dirigirse a una persona demuestra de manera no intencional su verdadero sentimiento por un estudiante u otro. Su acercamiento a un estudiante en particular, indulgente o agresiva, paciente o impaciente, radiante de satisfacción o insatisfacción, invitará a una reacción idéntica de parte de su estudiante. El docente debe darse cuenta de estos hechos y por tanto cambiar su conducta habitual hacia los estudiantes, la cual probablemente ya ha conducido a desventaja a su reputación. Este cambio le abrirá nuevas vías hacia unas relaciones mutuas convenientes entre él y sus estudiantes.
  2. La conciencia del docente y la sensibilidad a las tendencias fisiológicas, conductuales, mentales y emocionales de los demás, que lo habilita a convertir sus atributos en instrumentos de comunicación efectiva. Se debe enfatizar aquí que el docente debe también detectar la existencia de crisis y ansiedad entre sus estudiantes. Tan pronto como el docente ha diagnosticado estrés emocional en un estudiante, por la presencia de signos de impaciencia, agitación, desatención, pérdida de tiempo en cosas no conectadas con la clase, el docente debe dirigirse personalmente al estudiante con algo como “Me parece que hay insatisfacción en usted.”, “Me complacerá si usted está dispuesto a compartir conmigo sus inquietudes sobre el asunto”. Para aumentar su autoconciencia sobre sí mismo y sobre los otros, el docente puede hacer buen uso de los siguientes medios accesibles y aplicables.
Por nombrar algunas sugerencias sobre la comunicación en el aula de clases:

  1. Uso de expresiones verbales de sentimientos: Es importante utilizar un lenguaje como “me parece que…”, “siento que…”, “me impresiona que…”, “por sus palabras parecería que…”, “veo que…”. Ya que las personas usan sus sentidos de visión y audición junto con sus sentimientos en general, cuando las personas relacionan los datos que les han dado, el empleo de las palabras del docente que están llenas de sentimientos coloca a éste al mismo nivel que sus estudiantes y esto prepara la atmósfera donde la comunicación fluirá libremente.
  2. Una sociedad de sentimiento y conocimiento: Cuando el docente imparte su conocimiento, debe vincular con expresiones de sus sentimientos. De esta forma deja al descubierto su satisfacción o insatisfacción con los métodos o teorías que está explicando. Al hacer esto señala sus reacciones internas en la clase que da y su disposición para oír los comentarios de sus estudiantes. Las exposiciones emocionales ayudan a la claridad de la situación.
  3. El reconocimiento del enlace entre pensamiento, sentimiento y reacción: Los procedimientos combinadas de mente, emoción y reacción instintiva nunca finalizan durante la vida de la persona. Algunas veces es la mente la que dirige la emoción hacia un tipo específico de reacción o patrón de conducta. Otras veces ciertos sentimientos tienen efectos destructivos sobre la mente, traduciéndose en tipos de conducta y reacciones. El docente debe sentir y hacerse consciente de estos procesos y saber cómo guiar a sus estudiantes en las aguas turbulentas del aprendizaje.

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La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

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