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Blog Educativo fundado por Docentes 2.0 ® el 7 de Junio de 2013

LA RESILIENCIA EN LA EDUCACIÓN.

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En la actualidad, especialmente los docentes con baja autoestima se consideran no aptos para enfrentar los desafíos en el aula de clases. Sienten la carencia, el “no puedo”, el “no soy capaz de hacerlo”.

También, se consideran indicadores de una autoestima insuficiente cuando el docente carece del respeto a sí mismo, no compensa sus necesidades y deseos, y/o no confía en sí mismo para ganarse la vida o hacer frente a los desafíos del aula de clases. El indicador decisivo, según Branden, para saber si el docente tiene una alta o baja autoestima reside en sus acciones: lo que determina el nivel de autoestima es lo que el hombre hace, en el argumento de sus conocimientos y sus valores, su nivel de coherencia interna, que se refleja en el exterior.

Hay atributos visibles de forma natural y directa que diferencian al docente que tiene una autoestima saludable sobre quien tiene una autoestima afectada y es, sobre todo, el placer que el mismo docente proyecta del hecho de estar vivo. Se ve en su mirada, se siente en la tranquilidad con la que se expresa y habla de sus virtudes y defectos de forma honesta y directa. Es natural y espontánea. Demuestra interés por la vida y está abierta a nuevas oportunidades.

Los docentes con baja autoestima realizan una serie de comentarios de la realidad que son sumamente perjudiciales y Rojas las describe del siguiente modo:

  1. Predisposición a la generalización: se toma la particularidad por regla, empleándose términos categóricos a la hora de valorar lo que les sucede del estilo: “a mí todo me sale mal o nunca tengo suerte con las actividades en el aula de clases“.
  2. Pensamiento dicotómico o absolutista: Rojas define este concepto como: “binomio extremo de ideas absolutamente irreconciliables”.
  3. Filtrado negativo: se da cuando los pensamientos del docente giran en torno a un acontecimiento negativo sin prestarle atención a las situaciones positivas y favorables de su vida.
  4. Autoacusaciones: consiste en la predisposición del docente a culpabilizarse por cuestiones en las que no es clara su responsabilidad o directamente no tiene responsabilidad alguna.
  5. Personalización: se trata de interpretar cualquier queja o comentario como una alusión personal.
  6. Reacción emocional y poco racional: la manifestación que desencadena una emoción de signo negativo es errático, ilógico y por lo general el docente tiende a extraer conclusiones que la perjudican.

La resiliencia es la capacidad de un sujeto para superar circunstancias de especial dificultad, gracias a sus cualidades mentales, de conducta y adaptación, según Kreisler .

En la obra La resiliencia: resistir y rehacerse se define la resiliencia como integrante de las realidades educativas, terapéuticas y sociales y precisa: “…la resiliencia es la capacidad de una persona o un grupo para desarrollarse bien, para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves”.

La resiliencia en la educación es la capacidad de resistir, es el ejercicio de la fortaleza, para afrontar todos los avatares de la vida personal, familiar, profesional y social. El término “resiliente” se ha adoptado en cierta forma en lugar de: invulnerable, invencible y resistente. La acepción de “resiliente” reconoce el dolor, la lucha y el sufrimiento implícitos en el proceso. El concepto de la resiliencia se aleja del modelo médico del desarrollo humano basado en la patología y se aproxima a un modelo pedagógico proactivo basado en el bienestar, el cual se centra en la adquisición de competencias y eficacia propias. Es necesario explorar las fuentes de la fortaleza personal, considerando que la perfección de la fortaleza es la constancia, la capacidad de agredir y resistir. El proceso de adquirir resiliencia es de hecho el proceso de la vida, dado que toda persona requiere superar episodios adversos de estrés, trauma y rupturas en el proceso de vivir, sin quedar marcado de por vida y ser feliz. Y de esta forma resulta coincidente con la Pedagogía al reconocerse que ésta es la ciencia que enseña a vivir bien la vida, aceptando el sufrimiento que conlleva. 

Las estrategias de adaptación que adquiere el docente ante circunstancias desfavorables son útiles para protegerla de sufrimientos demasiado pesados de sobrellevar y liberar energías a través de encontrar otra perspectiva sobre la realidad.

Actualmente, está siendo aplicada en el aula la terapia del sentido del humor que es la estrategia de adaptación por excelencia puesto que compromete a todas las personas que están dentro del aula de clases, sus intelectos, sus emociones, sus fisiologías. El humor genera una toma de distancia del problema y una mirada divertida sobre la propia condición.

La Risoterapia es concebida como una estrategia que lleva a asumir una actitud predispuesta a ver posibilidades más alegres o beneficiosas en cada momento de la vida y no detenerse ante el primer pensamiento decepcionante cuando sucede algo no deseado.

Es una técnica que está relacionada con la parte inteligente del ser humano: enseña a desarrollar el sentido del humor y a utilizar la creatividad para buscar alternativas satisfactorias ante las circunstancias de la vida.

Al respecto, a la Práctica de Risoterapia aclara que, esta estrategia le permite al docente a ubicarse, de forma inteligente, en cada momento, para obtener los mejores resultados, actuar con sus capacidades mejoradas al máximo.

Se enfatizan los efectos beneficiosos que se le atribuyen a la risa, tales como: eliminar el estrés, las tensiones, la ansiedad, la depresión, el colesterol, los dolores, el insomnio, así como disminuir los problemas cardiovasculares, respiratorios y de cualquier enfermedad. Además, aporta aceptación, comprensión, alegría, relajación, abre los sentidos, ayuda a transformar nuestras pautas mentales.

El propósito de los docentes realiza en la terapia de la risa es aprender a tener una apreciación distinta y mejor de sí misma, de las propias posibilidades y de las posibilidades que brinda el entorno en el aula de clases, para así disminuir el riesgo Síndrome de Burnout o síndrome del quemado.



¿EL DOCENTE ES UN FACILITADOR O UN ORIENTADOR?

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La creencia del perfil activo del estudiante en la construcción de sus conocimientos y valores en el proceso de enseñanza-aprendizaje es un señuelo de las tendencias pedagógicas contemporáneas; sin embargo, la naturaleza y límites de las funciones y relaciones del docente y el estudiante en el proceso de enseñanza-aprendizaje son entendidas de diferente manera según las concepciones pedagógicas en que se sustente la práctica educativa. 

La columna de desarrollo de valores forma un objetivo esencial en la educación. Se le debe ofrece atención especial en los diferentes niveles de enseñanza a través de la concepción e instrumentación de proyectos educativos en los que el docente debe ocupar un papel rector en el sistema de influencias que propician la formación y desarrollo de valores en los estudiantes. 

Teniendo en cuenta que los pensamientos pedagógicas actuales se defienden por un carácter participativo de la enseñanza donde el estudiante asume un papel cada vez más protagónico en la conducción de su aprendizaje y donde el docente deja de ser la figura autoritaria que impone el conocimiento y decide qué y cómo aprender, se ha hecho muy común en los últimos años escuchar la expresión: “el docente es un facilitador del aprendizaje”. 

No obstante, no todos los que utilizan esta expresión deseando figurar con ella el papel orientador, flexible, que ocupa el docente en la dirección del proceso de enseñanza-aprendizaje, están conscientes que su utilización implica un compromiso con una determinada concepción de enseñanza y aprendizaje: La Pedagogía no directiva.

La Psicología humanista, nace como una alternativa en la Ciencia Psicológica que trata de explicar la naturaleza del ser humano y su desarrollo desde posiciones opuestas al Conductismo y al Psicoanálisis. Mientras que para el Psicoanálisis, el desarrollo humano está determinado por fuerzas instintivas, biológicas e inconscientes, para el Conductismo el hombre es un objeto de las circunstancias sociales toda vez que éstas determinan absolutamente su desarrollo. La famosa frase de J. Watson: “Dadme hombres y haré de ellos genios o criminales” expresa claramente esta concepción. 

La Psicología humanista, se autotitula “tercera fuerza” en la Psicología, y trata de explicar el desarrollo humano desde una óptica diferente, buscando la armonía entre los factores biológicos y sociales en el desarrollo del ser humano. De esta manera si bien consideran que el hombre tiene desde su nacimiento en potencia las fuerzas que determinan su desarrollo, éstas sólo se manifiestan si existen condiciones sociales favorables para su expresión.

Para el autor Rogers, la lógica del desarrollo humano se expresa de la siguiente forma: 

“Si la tendencia innata a realizar las potencialidades humanas se manifiesta en un clima social de aceptación y respeto, la persona encontrará las posibilidades de expresarse libremente y logrará encontrar el camino hacia el funcionamiento pleno del ser humano: la autodeterminación”. (González, V. 1999b) 

El pensamiento humanista del desarrollo, se expresa en la Pedagogía no directiva en el reconocimiento de la capacidad de autodeterminación del estudiante quien posee en potencia la competencia necesaria para lograr su desarrollo y en la concepción del docente como facilitador del aprendizaje, en tanto su función en la enseñanza es propiciar las condiciones para la libre expresión de las potencialidades del estudiante. Además, en la Pedagogía no directiva, enseñar significa permitir que el estudiante aprenda, es decir, propiciar las condiciones para la expresión de sus potencialidades innatas en un clima afectivo favorable de comprensión, aceptación y respeto. 

Tendríamos entonces, que preguntar a todos aquellos que utilizan indiscriminadamente la expresión “el docente es un facilitador del aprendizaje” si están de acuerdo con esta concepción.

Para los que asumen una concepción materialista dialéctica e histórico-social del desarrollo humano el esclarecimiento de la función que asume el docente en el proceso de enseñanza-aprendizaje en la educación de la personalidad del estudiante es completamente diferente.

En virtud de esta concepción es posible explicar la participación de los factores biológicos y sociales en el desarrollo humano, sólo parcialmente comprensibles en las concepciones psicoanalítica, conductista y humanista. 

El desarrollo humano en el Enfoque Histórico-Cultural es explicado a partir de la integración dialéctica de los factores internos (biológicos y psicológicos) y externos (sociales) del desarrollo en el proceso de la actividad. 

El ser humano es un ser social en tanto deviene personalidad en el proceso de interacción con otros seres humanos, en un medio socio-histórico concreto, quiere esto decir, que el ser humano nace con potencialidades biológicas y psicológicas primarias solamente desarrollables en un proceso de interacción social en el que tiene lugar, a partir de la combinación propia e irrepetible de las condiciones internas y externas del desarrollo, la formación de particularidades psicológicas complejas que posibilitan la autoregulación de su actuación y, por tanto, el poder alcanzar la condición de sujeto de su actividad. 

A diferencia del Psicoanálisis y de la Psicología humanista, que consideran el desarrollo humano determinado desde el interior del individuo por fuerzas biológicas e inconscientes y, por tanto inferiores, como diría el Psicoanálisis o de origen biológico pero de expresión consciente y, por tanto, superiores, como diría la Psicología humanista y donde el medio social es sólo el escenario que facilita o entorpece la expresión de las fuerzas internas, para el Enfoque Histórico-Cultural el ser humano, es el resultado de la unidad dialéctica de los factores internos y externos del desarrollo en el proceso de la actividad, lo que implica que la personalidad, como la forma más compleja de expresión del ser humano, se forma y se desarrolla en el proceso de interacción social. 

En el orden pedagógico asumir este pensamiento implica entender que la educación y, en particular, la institución educativa y el docente, tienen un papel rector en el sistema de influencias sociales que estimulan la formación y desarrollo de la personalidad del estudiante, por tanto, la función del docente no puede ser la de facilitar la libre expresión de las potencialidades “que trae” el estudiante, sino la de diseñar situaciones de aprendizaje que diseñen desafíos al estudiante para que en el proceso de solución de las tareas de aprendizaje, en condiciones de interacción social, puedan formar y desarrollar las potencialidades que le permitan alcanzar la condición de sujetos de su actuación. 

El docente por su formación profesional es la persona capaz de conducir, guiar científicamente el proceso de aprendizaje del estudiante hacia niveles superiores de desarrollo en la medida que cree los espacios de aprendizaje que propicien la formación de niveles cualitativamente superiores de actuación del estudiante. En esta concepción el docente no es un facilitador sino un orientador del aprendizaje. 

El enfoque Histórico-Cultural permite comprender la necesaria unidad dialéctica entre la directividad y la no directividad del proceso de enseñanza-aprendizaje toda vez que reconoce la importancia de desarrollar la independencia y autonomía del estudiante en el proceso de su aprendizaje bajo la orientación del docente, quien lo guía al plantearle tareas que estimulen la construcción de conocimientos, habilidades y motivos de actuación que lo conducen a su desarrollo personal.


EL DOCENTE Y LA ADECUADA AUTOESTIMA.

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Uno de los perfiles característicos del hombre es la posibilidad de ser consciente de sí mismo. A través de: la adquisición de esta conciencia, cuando las personas construyen su identidad personal, y ,esta identidad les permite diferenciarse de los otros y les facilita las relaciones interpersonales.

Quandt y Selzncik sostienen que el concepto de sí mismo se refiere a todas las percepciones que un individuo tiene de sí, especialmente en su propio valor y capacidad. El concepto de sí mismo es la base de la autoestima.

La autoestima es el conjunto de conocimientos, sentimientos y pensamientos que tenemos de nosotros mismos.

El autor Franco Voli nos dice: “Es la apreciación de la propia valía e importancia y la toma de responsabilidades sobre sí mismo y sobre las relaciones consigo mismo y con los demás”.

El autor Branden, sostiene que la autoestima incluye dos aspectos básicos:
  1. El sentimiento de autoeficacia y el sentimiento de ser valioso. 
  2. La autoestima es la convicción de que uno es competente y valioso para otros. 

La autovaloración incluye las emociones, afectos, valores y la conducta. Cuando el hombre se juzga mal, de alguna manera este juicio es doloroso para el “yo”, es altamente dañino y con mucha frecuencia, induce a la persona a conductas autodestructivas y autodescalificadoras, que no sólo limitan su realización personal sino que incluso la llevan a cometer actos destructivos contra sí mismos y a veces contra los demás. 

Una persona que tiene una buena autoestima posee las siguientes características:
  1. ESTIMA: el estima auténtico de sí mismo, independientemente de lo que tiene, de tal forma que se considera con las mismas posibilidades de las personas que lo rodean.
  2. ACEPTACIÓN: la aceptación de sus debilidades, limitaciones, fracasos y errores. La persona que se acepta, es consciente de que es un ser humano que se equivoca, que no se avergüenza demasiado cuando falla y que reconoce los aspectos de su personalidad que debe mejorar. No le espantan los fracasos y prefiere triunfar, pero cuando fracasa reflexiona sobre lo ocurrido.“Nunca renuncies al derecho que tienes a equivocarte, porque perderás la capacidad de aprender cosas nuevas y de avanzar en tu vida.” Recuerda que el miedo siempre se oculta bajo las ansias de perfección. (D. Burns).
  3. AFECTO: el afecto hacia sí mismo, de tal forma que la persona se sienta tranquila con sus pensamientos, sentimientos, emociones, y con su cuerpo. Disfruta de sus momentos de soledad, pero no rechaza la compañía. Se siente bien consigo misma.“Deberíamos aprender a mirarnos a nosotros mismos con la misma ternura con que nos mirarían nuestros padres” (Martín descalzo). 
  4. ATENCIÓN: la atención a sus necesidades reales: físicas, síquicas, intelectuales y espirituales, pero no de las necesidades excesivas, creadas y sugeridas por una publicidad agresiva y engañosa. “Es importante atender nuestras necesidades especialmente aquellas que nos ayudan a ser mejores personas”

Estas cuatro características de la autoestima, requieren un buen conocimiento de nuestra forma de ser y tener conciencia del propio mundo interior. Cuando reflexionamos acerca de la autoestima, nos imaginamos como seres únicos, irrepetibles, valiosos y que merecemos el respeto de todas las personas que nos rodean.

Los componentes de la autoestima son:
  1. El sentido de seguridad.
  2. El sentido de autoconcepto.
  3. El Sentido de pertenencia.
  4. El sentido de motivación.
  5. Sentido de competencia.

Los docentes de acuerdo con la definición de autoestima como apreciación de su propio valor e importancia, necesitan reflexionar, aceptar y asumir decisiones de su vida personal y profesional.

Por lo tanto, el análisis de las siguientes pautas le ayudará al docente a comprender por qué es importante que el docente tenga una adecuada autoestima.

  1. La autoestima se puede aprender y cada persona está en condición de hacerlo, si reflexiona constantemente acerca de su accionar.
  2. El docente proyecta y transmite su estado de ánimo a los estudiantes.
  3. La comunidad ha asumido que los docentes, tienen la tarea y la responsabilidad de la formación de la personalidad de las nuevas generaciones.

Voli expresa: “El docente debe capacitarse a sí mismo para cumplir con los retos que diariamente afronta en su tarea educativa”.

Es necesario, por lo tanto, originar una reflexión sobre lo siguiente:

  1. Disponer a entrar en un proceso de crecimiento personal, para ser mejores personas y por lo tanto, mejores docentes. 
  2. El modo de actuar y el paradigma que dé el docente en el aula, puede neutralizar, aunque sea sólo en parte, los ejemplos negativos que reciben los estudiantes de su familia y entorno inmediato (vecinos, autoridades, etc.).
  3. Una reflexión y revisión de la vida personal y profesional no tiene por qué ser penosa y debe orientarse al mejoramiento de sus capacidades personales.
  4. El docente puede neutralizar con mensajes positivos; los mensajes negativos que reciben los estudiantes de los medios de comunicación, y del entorno de la institución educativa. El docente se convierte en un modelo de adulto, de ejemplo.


“La autoestima es la clave para comprendernos y comprender a los demás y proyectarnos hacia el éxito o el fracaso”.

INFOGRAFÍA: DEBATE PÚBLICO.

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El debate suele ser considerado como una técnica o una modalidad de la comunicación oral. Los debates organizados cuentan con un moderador y con un público que asiste a las conversaciones. Los participantes se encargan de exponer sus argumentos sobre el tema en cuestión.

Comúnmente, los debates suelen llevarse a cabo en un auditorio con público presente o en un estudio de televisión y contando con un número reducido de personas, el cual aumenta exponencialmente una vez que los televidentes sintonizan el evento. Gracias al desarrollo de la tecnología, en la actualidad es posible organizar debates a través de Internet, ya sea mediante videoconferencias, chat o foros.


Para ver la infografía puedes entrar a la sección a través de este Enlace.

EL SIGNIFICADO DEL PENSAMIENTO CRÍTICO.

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El significado del pensamiento crítico no escapa al debate o confusión propios de cualquier campo de conocimiento. Tal como afirma Paul y otros autores, muchas personas, entre ellas los docentes y los propios estudiantes, tienen algunas nociones de lo que es el pensamiento crítico; algunos piensan que es algo negativo, como hacer un juicio, o la capacidad de opinar o manifestar un punto de vista personal, sea o no fundamentado, o bien una actitud contestataria y de oposición sistemática. Otros tienen la noción errada de que se refiere a un “pensamiento lógico” o un “buen pensamiento”, sin embargo no logran captar el sentido de lo que tales ideales alcanzan. A algunos docentes también les puede parecer tan solo una lista atómica de destrezas y no saben cómo integrarlas u orquestarlas en su quehacer diario.

El autor Barriga, indica que en muchos programas educativos y en las metas de los docentes, suelen encontrarse afirmaciones tales como que lo que se busca con el estudio de alguna disciplina; por ejemplo la historia, el civismo, la educación en valores es la formación de estudiantes críticos, que tomen sabiduría o cuestionen su realidad social e histórica y participen en su papel de actores sociales como principales metas. Sin embargo, estos agentes educativos tienen poco claro qué es pensar críticamente o cómo pueden intervenir pedagógicamente para fomentar dicha habilidad y contenidos determinados.

El pensamiento crítico ha sido definido por múltiples autores que establecen un movimiento innovador que pone en tela de juicio los conceptos tradicionales del aprendizaje y del desarrollo de habilidades de pensamiento en la institución educativa.

Al ser el pensamiento crítico una capacidad tan compleja, cualquier intento por ofrecer una definición completa y definitiva podría resultar en vano. En un estudio realizado por Furedy, donde se estudió la manera en que los investigadores educativos operacionalizaban el pensamiento crítico, encontraron que la habilidad de pensar críticamente supone destrezas relacionadas con diferentes capacidades como por ejemplo, la capacidad para identificar argumentos y supuestos, reconocer relaciones importantes, realizar inferencias correctas, evaluar la evidencia y la autoridad, y deducir conclusiones.

Entre los teóricos más influyentes que se han propuesto definir el pensamiento crítico, se encuentra Ennis. Para Ennis, el pensamiento crítico se cree como el pensamiento racional y reflexivo interesado en decidir qué hacer o creer. Es decir, por un lado, constituye un proceso cognitivo complejo de pensamiento que reconoce el predominio de la razón sobre las otras dimensiones del pensamiento. Su finalidad es reconocer aquello que es justo y aquello que es verdadero, es decir, el pensamiento de un ser humano racional.

Además, el pensamiento crítico es una actividad reflexiva; porque analiza lo bien fundado de los resultados de su propia reflexión como los de la reflexión ajena. Hace hincapié en el hecho de que se trata de un pensamiento totalmente orientado hacia la acción.
Las capacidades del pensamiento crítico, permiten:

  1. Centrarse en la pregunta.
  2. Estudiar los argumentos.
  3. Formular las preguntas de clarificación y responderlas.
  4. Calificar la credibilidad de una fuente.
  5. Observar y juzgar los informes derivados de la observación.
  6. Concluir y juzgar las deducciones.
  7. Estimular y juzgar las inducciones.
  8. Emitir juicios de valor.
  9. Definir los términos y juzgar las definiciones.
  10. Identificar los supuestos.
  11. Concluir una acción a seguir e Interactuar con los demás.
  12. Integración de disposiciones y otras habilidades para realizar y defender una decisión. 
  13. Provenir de manera ordenada de acuerdo con cada situación.
  14. Ser sensible a los sentimientos, nivel de conocimiento y grado de sofisticación de los otros.
  15. Emplear estrategias retóricas apropiadas en la discusión y presentación (oral y escrita).

LA AUTOESTIMA EN EL AULA DE CLASES.

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En el mundo actual se le atribuye una valiosa importancia a otras capacidades, pero en el que sigue priorizando el conocimiento medible, es por esto, que resulta relevante establecer las posibles relaciones entre la mente emocional y la mente intelectual.

De acuerdo con el autor Martínez, quien comenta que hay personas que son cognoscitivamente muy inteligentes, pero que al carecer de inteligencia emocional, terminan laborando para otros con cocientes intelectuales inferiores, pero con una inteligencia emocional superior a la suya. Sin pretender profundizar esto, se cree oportuno brindar una explicación, que permita la comunicación efectiva en lo que respecta al concepto de inteligencia emocional.

El término se refiere a la capacidad de reconocer los propios sentimientos, los sentimientos de los demás, motivarnos y manejar, adecuadamente, las relaciones que sostenemos con los otros y con nosotros mismos. Sin embargo, son un grupo de capacidades referidas a las relaciones sociales, que se expresan en varios ámbitos de la vida, especialmente en aquellos en que los individuos interactúan con otras personas, como es el caso del ambiente laboral y académico.

Además, la inteligencia “intelectual”, frecuentemente relacionada con las habilidades cognitivas, se ha valorado tradicionalmente a través del rendimiento académico. No obstante, éste como predictor del éxito laboral, no está libre de críticas, por su confiabilidad especialmente en contextos académicos apartados de la realidad laboral; y a pesar de que en muchos casos, suele dar una visión general del beneficio del estudiante de las instancias de aprendizaje, se considera que necesitan ser tomadas en consideración otras variables, en este caso comunicacionales, que aportarían elementos relevantes al respecto de la calidad del aprendizaje. Esto, razón que en la Educación se prepara a los futuros profesionales para desempeñarse en áreas laborales que requiere no sólo conocimiento tácito, sino además, explícito.

Existen varias destrezas que se han relacionado con el éxito laboral, entre ellas está la asertividad. Según Opazo, “una persona es asertiva cuando tiene un estilo de comunicación abierto y desenvuelto, cuando es capaz de expresar en forma directa lo que piensa y siente, cuando es capaz de defender con decisión y firmeza sus opiniones y derechos, sin atropellar los derechos de los demás”. La influencia de esta destreza en los resultados de las evaluaciones académicas parece estar relacionada con la capacidad de los estudiantes para exponer sus ideas adecuadamente, para argumentar sus puntos de vista, o para ejercer su capacidad crítica, lo cual pudiera impulsar una conducta adecuada en situaciones de trabajo cognitivo. 


La conducta poco asertiva pudiera ser un obstáculo para el buen desempeño, por ejemplo, en evaluaciones orales o en aquellas que requirieran del trabajo en equipo. Sin embargo, las investigaciones de varios autores demuestran la importancia de la asertividad para el desempeño laboral. Se entiende, que un profesional psicológicamente inestable no está capacitado para brindar una adecuada atención laboral. Otros autores muestran cómo, en las personas con un alto nivel de asertividad, la ocurrencia de enfermedades somáticas asociadas al estrés es menor, propiciando una mejor calidad de vida y así un mejor desempeño laboral.

Estas justificaciones son preocupantes en un contexto en el que se recompensa, fundamentalmente, el rendimiento académico. Si los profesionales que se gradúan en la actualidad, manejan muy bien los contenidos de las materias propias de las carreras, pero no desarrollan las habilidades sociales necesarias para el desenvolvimiento profesional, probablemente no serán profesionales de calidad. Así, surge la preocupación al respecto de que el rendimiento académico entonces no sea un buen predictor del éxito profesional. Por esta razón, se considera relevante incluir la medida de asertividad en este estudio, pues, en caso de existir una correlación positiva entre ambas variables, se pondría en evidencia la integralidad de las evaluaciones en el aula, y en caso contrario, estaría mostrando un área a mejorar en el desarrollo integral de los profesionales.

Otro concepto muy relacionado con la capacidad de manejo social es la autoestima, el autor Milicic la conceptualiza como “la suma de juicios que una persona tiene de sí misma; es decir, lo que la persona se dice a sí misma sobre sí misma”. Tomando en cuenta esta definición, se puede decir que las personas, en el proceso de construcción de su identidad, incorporan creencias acerca de sí mismos, las cuales conforman esquemas cognitivos, que rigen pautas de conducta, y suelen tener como objetivo ser coherentes con dichas creencias. Es así, que si un estudiante posee una pobre visión sobre sí mismo, probablemente sus puntuaciones no sean altas; así lo evidencian diversas investigaciones. Considerando lo anterior, el concepto de autoeficacia describe el fenómeno de creer en las capacidades personales. “La autoeficacia sustenta la fe en la capacidad de realizar una determinada acción o producir un resultado deseado”, dice Feldman.

El autor Bandura, quien desarrolló en profundidad estudios relacionados con este tema, afirma que aquellas personas con un grado elevado de autoeficacia se plantean metas más elevadas, son más persistentes en el trabajo para conseguirlas y suelen lograr un mayor éxito que quienes tienen un grado de autoeficacia bajo. Expuesto esto, resulta valioso entonces analizar la relación existente entre la autoeficacia y el rendimiento académico.

En el tema de la autoestima y la autoeficacia, se encuentran varios estudios que muestran que existe relación entre ellas y de éstas con el rendimiento. Sin embargo, pocos autores revisan la relación entre estos indicadores del desarrollo de la personalidad y la asertividad, a la vez que analizan su relación con el rendimiento académico. El contexto actual aún inmuniza el desarrollo del contenido y no de la forma del aprendizaje. Este problema se muestra más claramente en las aulas de clases, cuando se prioriza el manejo conceptual sobre el desarrollo de la personalidad de los estudiantes.

Aquí se pone de manifiesto la visión dicotómica del ser humano, que aparentemente es visto como un “ser que piensa”, obviando que además, es un “ser que siente”. El aprendizaje debe ser visto como un proceso de crecimiento en todas las dimensiones de la experiencia de los estudiantes. En el mundo actual, se necesita evidencia, en el contexto educativo, para motivar un cambio de paradigma, que se traduzca en la creación e implementación de programas transversales de desarrollo integral en los profesionales. Al establecer las posibles relaciones entre variables vinculadas con la personalidad y el rendimiento académico se pretende poner palpable la importancia de implementar programas educativos integrales y aportar datos empíricos que avalen la necesidad de analizar multifactorialmente el desarrollo de los estudiantes en las salas de clases.


APRENDER A APRENDER COMO ANHELAMOS.

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Realmente, las definiciones de aprender a aprender son múltiples. De acuerdo con el autor Adey, define aprender a aprender como una meta-aprendizaje, un tipo exclusivo de aprendizaje, un aprendizaje sobre el aprendizaje, en el que actúan elementos cognitivos, afectivos y de tipo social. Un autor, define aprender a aprender como:

“La habilidad y la disposición para adaptarse a nuevas tareas, mediante la actividad del compromiso para pensar y una perspectiva de esperanza a través del mantenimiento de la autorregulación cognitiva y afectiva y de la actividad de aprender”.
De acuerdo, con La Comisión Europea, quien define esta competencia como “la capacidad para proseguir y persistir en el aprendizaje, organizar el propio aprendizaje, lo que conlleva realizar un control eficaz del tiempo y la información, individual y grupalmente”.

Esta competencia contiene la conciencia de las necesidades y procesos del propio aprendizaje, la caracterización de las oportunidades disponibles, la habilidad para superar los obstáculos con el fin de aprender con éxito. Esto incluye obtener, procesar y asimilar nuevos conocimientos y habilidades así como la búsqueda y utilización de una guía. Aprender a aprender significa que los estudiantes se comprometan a edificar su conocimiento a partir de sus aprendizajes y experiencias vitales anteriores con el fin reutilizar y aplicar el conocimiento y las habilidades en una variedad de contextos: en casa, en el trabajo, en la educación y la instrucción. En la competencia de la persona son trascendentales, la motivación y la confianza.

De forma más resumida, Aprender a aprender presume iniciarse en el aprendizaje y ser capaz de continuarlo de manera autónoma, poder desenvolverse en las inseguridades aplicando la lógica del conocimiento racional, admitir la diversidad de respuestas posibles ante un mismo problema y encontrar motivación para buscarlas desde distintos enfoques metodológicos. Incluyendo la posibilidad de obtener información para transformarla en conocimiento propio. Su ganancia implica dos dimensiones fundamentales: la toma de conciencia de las propias capacidades intelectuales y sus posibilidades de desarrollo y la motivación para aprender desde la autoconfianza en el éxito del propio aprendizaje. Incluye además, la habilidad para organizar eficazmente el tiempo y la perseverancia en el aprendizaje como elemento de enriquecimiento personal y social.

Para entender la capacidad de aprender a aprender, apreciamos la presencia de tres tipos de ingredientes: elementos cognitivos, afectivos y sociales. 

Entre los cognitivos descubrimos aspectos que son comunes a cualquier proceso intelectual, como son la atención, selección de información, recuerdo, habilidades de razonamiento. En un orden más particular, destacan los procesos de autorregulación, en la capacidad de reflexión del estudiante.

Aprender a aprender envuelve saber cómo aprendemos y cómo aprender o meta-aprendizaje, entendida por Flavell como “la supervisión activa y ulterior orquestación de los procesos implicados en el aprendizaje en relación con los objetos o datos en los que se apoya.”

Con relación al conocimiento de la persona, el estudiante debe, primero, asimilar que aprender en el aula requiere una actitud mental activa, un esfuerzo y que ese esfuerzo puede controlarse por parte del que aprende. Debemos además, ayudarle a tomar conciencia de sus creencias sobre el aprendizaje y el conocimiento, y sobre la disciplina específica.

En segundo lugar, debe desarrollar la capacidad de personificar el estado de su propia mente en el momento del aprendizaje: juzgar lo que sabe, lo que ignora, lo que comprende o lo que no entiende en una situación concreta de aprendizaje.

Un buen estudiante puede decir a menudo que no entiende, sencillamente porque mantiene un constante control sobre su entendimiento. El mal estudiante que, por así decirlo, no se vigila a sí mismo en sus intentos de entender, la mayor parte de las veces no sabe si entiende o no.

En relación con los trabajos que se propone aprender, debe, primero, preguntarse por el significado y objetivos de las tareas de aprendizaje y, en segundo lugar, valorar la dificultad, la novedad de la tarea de acuerdo con sus recursos y decidir así la organización del material, del tiempo y el esfuerzo que debe dedicar.

Para aprender a aprender como anhelamos, también debe conocer cuál es el repertorio de estrategias que posee y cómo estas estrategias se deben adaptar a sus propios rasgos como aprendiz, a las tareas, al trabajo en solitario o en equipo, etc.

Los aspectos de control y regulación incluirían fundamentalmente la planificación (tomar conciencia de la necesidad de organizar previamente las actividades y tomar decisiones sobre cómo enfocar la tarea), la decisión sobre las estrategias específicas de análisis, comprensión o memorización que pondrán en marcha y la evaluación personal de si su aprendizaje está resultando eficaz para, o bien, proseguir en este camino o bien cambiar la manera de enfocarlo.

ENFOQUES DEL EDUCAR Y APRENDER.

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La capacidad del ser humano de transferir sus conocimientos y experiencias le ha dado una gran ventaja, la de enseñar y aprender. No obstante, el conjunto que se forma entre enseñar y aprender no es nada simple, juicio por la cual en las agrupaciones profesionales y de docentes tienen lugar importantes debates e intercambios sobre la instrucción.

Como resultado de este argumento se establecen dos puntos de vista, el más aceptado o usual, mantiene que la enseñanza y el aprendizaje se constituyen en una unidad didáctica y dialéctica, enfocándolos como dos métodos no antagónicos, sino complementarios. Desde otra perspectiva, se plantea que enseñar y aprender son dos procesos diferentes. Enseñar hace referencia a las situaciones y acciones docentes externas al sujeto, dirigidas a estimular algún tipo de modificación en su sistema cognoscitivo o afectivo, mientras que aprender hace referencia las modificaciones internas del individuo. Asimismo, una adecuada estructura de la enseñanza no garantiza un buen aprendizaje, ya que este depende, en última instancia, de los factores internos del sujeto que aprende, como su nivel cognitivo, motivación, que condicionan el efecto favorable o no de la enseñanza.

Ahora bien, más que debatir la validez o no de una u otra posición, se considera adecuado indicar que desde otro punto de vista, enseñar y aprender aunque no son sinónimos, realmente se trata de dos facetas adicionales de la evolución de los seres humanos. De ahí que el desarrollo socio-cultural se vaya generando en diferentes contextos humanos dentro de los cuales se enmarcan distintas formas de enseñar y aprender. El desarrollo humano se realiza en la afinidad de las interacciones que se establecen entre él y todos los recursos humanos y materiales que su contexto le ofrece.

En este orden de ideas, se deduce que es un proceso de enseñanza-aprendizaje como un fenómeno universal requerido para la continuidad cultural, a través del cual una generación prepara a otra que le sucede. Fundamentalmente, su objetivo es originar un cambio que puede ser de la ignorancia al saber, de reconstruir nuevos conocimientos a partir de lo previamente conocido. Se puede resumir diciendo que es un proceso socio-cultural, a través del cual se comparten significados entre individuos.

Particularmente, en el proceso docente-educativo, la relación entre enseñanza y aprendizaje, entendida como proceso lineal o causal, deja de tener sentido, para crear como un proceso que nos representamos en espiral, en el que el sujeto va tomando conciencia de la lógica de sus propias acciones y operaciones como aprendiz, en la medida que el docente vaya proporcionándole experiencias de aprendizaje en las diferentes áreas del conocimiento a partir de las aportaciones de la didáctica, la psicología, etc., y de su propia experiencia docente. Por otra parte, es indiscutible también que existen otros factores que interactúan para que la enseñanza y el aprendizaje sean posibles, a saber, el objeto de estudio, el contexto social en que se lleva a cabo, los métodos aplicados, etc.

Como resultado de lo se ha mencionado hasta aquí, resulta necesario precisar, qué entendemos por enseñar y qué por aprender. Donde, el significado etimológico de la palabra enseñar nos envía a contextos que exceden ampliamente los límites de la institución educativa. De esta manera, enseñar en su sentido más amplio significa instruir, educar, preparar para la vida y el trabajo. Desde el punto vista educativo, dominar científicamente el proceso de enseñanza y administrado conscientemente de manera de preparar al individuo para asumir la responsabilidad de su autoformación en el cambiante contexto científico-tecnológico, el desarrollo de habilidades y competencias a lo largo de su vida, se trata, de una educación constante que tenga en cuenta promover el desarrollo biológico, cognitivo y social del individuo.

Dentro de esta aspecto, aprender se considera el proceso de construcción y reconstrucción de saberes sobre objetos, procesos y fenómenos por parte del sujeto que aprende al obtener no sólo conocimientos, sino también formas de comportamiento, aptitudes, valores, etc., todo ello en correspondencia con sus conocimientos previos, experiencias, motivaciones, intereses, contexto sociocultural, etc.

Sin embargo, todo el contexto físico o social en que se desarrolla el individuo es objeto y estímulo de aprendizaje, independientemente que la sociedad no le atribuya de forma implícita o explícita la función de enseñar. Ciertamente, estos factores han influido en que la educación contemporánea se manifieste un notable interés por “la visualización social de las situaciones educativas” o por proyectar la institución educativa a la vida real y viceversa, todo ello en un contexto efectivo y enriquecedor de intercambio social.

En cualquier actividad humana, se da la comparación entre los factores procedentes del medio y los procedentes del sujeto. Como consecuencia de esta comprobación, se produce el aprendizaje que se realiza tanto fuera como dentro del contexto educativo y que es modelado, estimulado o contenido por las enseñanzas que en la institución educativa se le ofrecen, por las enseñanzas que recibe de otras fuentes del saber y por la elaboración que él aplica a un cúmulo de realidades y experiencias que, consciente o inconscientemente, incorpora en su desempeño mental, afectivo y social.

DIFERENCIA ENTRE LA ENSEÑANZA CONSTRUCTIVISTA Y TRADICIONAL.

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La ciencia esta carente de sentido y fácilmente se salta a defender la naturalidad y el pensamiento silvestre. La relativización de la verdad que traslada al constructivismo a negar la existencia de verdades, implica necesariamente que los estudiantes no tengan errores sino “concepciones alternativas”.

“Si no hay una realidad objetiva entonces no hay leyes naturales; por lo tanto, las atribuciones de causa‐efecto no son más que imputaciones mentales. Y si se parte de que la realidad consiste en una serie de construcciones mentales, la objetividad no tiene sentido, no existe y no hay porqué buscarla.” (Guba & Lincoln, 1994)




CÓMO SE APRENDE? .

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La causa de la evolución natural del hombre en su condición integral: cognoscitiva y física. Ha sido internalizando a través de los tiempos con los planteamientos teóricos de un gran número de filósofos, pedagogos y otros pensadores que nos han delegado un caudal de conocimientos sobre el proceso enseñanza-aprendizaje, enmarcados en las siguientes variables: a quién, mediante qué, qué cosas, para qué, en qué medios, todas estas interrogantes fundamentales en la formulación de un marco teórico-práctico que apoye eficazmente a desarrollar la diversidad de destrezas cognitivas y cinéticos que necesita el individuo, en su ambición de conseguir la formación: siempre buscada libertad.

Personajes históricos han desarrollado diversidad de marcos teóricos de cómo se aprende, sin embargo en sus perspectivas generales y sustantivas ellos frecuentan en que el hombre aprende haciendo composición de conceptos que originan en su descripción cognitiva la teoría o enfoque constructivista de la enseñanza, fundando su máxima expresión en el proceso de descubrir, organizar, reconstruir y construir, etcétera.

Sosteniendo el hecho de que el hombre es capaz de construir conceptos al igual que cosas. Pero, no sólo está preparado de construir sus propios esquemas cognoscitivos sino que no puede privarse de dicha realidad, frente a la posibilidad de desvanecerse. El hombre tiene que buscar sus propias respuestas a sus particulares problemas. Lo único que podría limitar dicha posibilidad es la obediencia a una total inmovilidad, lo que no es real teniendo presente que el cuerpo humano nunca deja de funcionar mientras tenga vida. Esto se debe, porque para poder sobrevivir hay necesariamente que construir y para construir hay que estar activo. Sobre todo, cuando el enfoque constructivista enfatiza que la manera de obtener conocimientos es mediante la exploración y la manipulación activa de objetos e ideas, tanto abstractas como concretas, el binomio natural del mundo social y físico donde somos protagonistas activo. Que es un pensamiento que se fundamenta en los contenidos cognitivos generales que hemos aprendido en la psicología, la sociología y la filosofía. 

Conozcamos a continuación algunos supuestos básicos:

  1. El constructivismo es una postura psicológica y filosófica que argumenta que los individuos forman o construyen gran parte de lo que aprenden y comprenden.
  2. Las personas son participantes activos y deben construir el conocimiento.
  3. El constructivismo esboza que nuestro mundo es uno humano, producto de la interacción humana con los estímulos naturales y sociales que hemos alcanzado a procesar desde nuestras operaciones mentales.
  4. El conocimiento no es una copia de la realidad, sino una construcción del hombre, construcción que se realiza con los esquemas de conocimientos previos, es decir, con lo que ya construyó en relación con su entorno social. 


Esta construcción se realiza todos los días y en casi todos los contextos de la misma, sobre todo está estrechada a los siguientes factores: la presentación inicial que se tiene de la nueva información y la actividad externa que se desarrolla al respecto.

Sobre este particular, el autor Driver afirmó que en el método pedagógico de corte constructivista es el estudiante el que asume el papel esencialmente activo para aprender. Nos dice además, que este enfoque metodológico está basado en las siguientes características:

  1. La importancia de los conocimientos previos, de las creencias y de las motivaciones de los estudiantes.
  2. La relación entre los conocimientos para la construcción de mapas conceptuales y la ordenación semántica de los contenidos de memoria.
  3. Capacidad de construir significados a base de reestructurar los conocimientos que se adquieren de acuerdo con las concepciones básicas previas del aprendiz.
  4. Los estudiantes auto-aprenden dirigiendo sus capacidades a ciertos contenidos y construyendo ellos mismos el significado de esos contenidos que han de procesar.


El modelo constructivista está en definitiva centrado en el aprendiz, en sus experiencias previas, de las que hace nuevas construcciones cognitivas, y supone que la construcción se produce:

  1. Cuando el estudiante interactúa con el objeto del conocimiento.
  2. Cuando esto lo realiza en la interacción con otros.
  3. Cuando es significativo para el sujeto.

Igualmente, es necesario aludir que en la metodología constructivista se considera que en las personas el aprendizaje es siempre una construcción interior y subjetiva. Y lo que la persona logra alcanzar o ser es esencialmente el resultado de su capacidad particular para adquirir conocimientos que le permiten anticipar, explicar y controlar a su conveniencia la realidad circundante.


INFOGRAFÍA: LA EVALUACIÓN DESDE LA PERSPECTIVA CONSTRUCTIVISTA.

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La calidad educativa es aquella que permite satisfacer, las necesidades sociales de formación, o de aprendizaje que se proyecta la sociedad. Por ende, una educación puede ser de calidad en determinado tiempo y para una determinada área, pero no implica cualquier época y lugar, ello dependerá de las necesidades sociales en la que se ajuste. Por lo tanto, la calidad de la educación se relaciona con el proceso de la calidad y no con los resultados que se obtienen a través de las evaluaciones sumativas, se requiere promover el uso crítico del conocimiento acumulado y estimular procesos de construcción teórica, promoviendo el descubrimiento, la crítica de la propia experiencia, la posibilidad de resolver problemas y la creatividad para crear nuevas experiencias y aprendizaje.


Para ver la infografía puedes entrar a la sección a través de este Enlace.


INFOGRAFÍA: PHILLIPS 66.

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Técnica para conducir grupos que se basa en la organización grupal para elaborar e intercambiar información mediante una gestión eficaz del tiempo.



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Misión y Visión de Docentes 2.0



La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

Congreso CIVTAC 2018


Calendario FIFA 2018


Periódico Educativo