
Garantizar estos aprendizajes en todos los educandos en las instituciones educativas se convierte en un compromiso sociopolítico y ético primordial. El intenso avance de la tecnología en el campo de la comunicación y de la información, llevó a argumentar, en algún momento, que la imagen y la palabra hablada reemplazarían ventajosamente a la lectura y la escritura; no obstante, la realidad demuestra que la habilidad lectora y la producción escrita cobran mayor vigencia en el mundo globalizado, donde el acceso a la información llega principalmente por escrito a través del Internet, un medio cada vez más generalizado.
LA LECTURA, entre otras cosas, es importante para:
- Desarrollar la atención y concentración.
- Desarrollar la capacidad de decodificación y comprensión de mensajes.
- Poseer actitud dialógica para escuchar y aprender de los demás.
- Permite al lector ampliar su panorama y desarrollar criterios para comprender e interpretar su propia realidad.
- Ayudar a incorporar formas y procesos lingüísticos: ortografía, vocabulario, modelos de construcción y de composición, entre otros.
LA REDACCIÓN favorece:
- La organización y estructuración del pensamiento.
- La actitud dialógica.
- El sentido lógico.
- La capacidad de argumentación.
- Niveles de expresión más elaborados
En síntesis, todas estas habilidades en conjunto permiten que los estudiantes tengan mejores posibilidades de comunicación, convivencia positiva, adaptación, creación, resolución de problemas, autonomía.
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