Contenido Disponible

Días Online: días

Suscripción

Ingrese su dirección de correo electrónico:

Entregado porFeedBurner


Blog Educativo fundado por Docentes 2.0 ® el 7 de Junio de 2013

INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LAS HABILIDAD SOCIALES | DOCENTES 2.0

No hay comentarios.:
La inteligencia emocional (IE) hace referencia al uso inteligente de las emociones: hacer que, intencionalmente, las emociones trabajen para nosotros, utilizándolas de manera que nos ayuden a guiar la conducta y los procesos de pensamiento, a fin de alcanzar el bienestar personal. La inteligencia emocional se refiere a la capacidad de identificar, comprender y manejar las emociones en uno mismo y en los demás. La inteligencia emocional es la base de la competencia emocional, entendida como una capacidad adquirida que puede desarrollarse a través del modelamiento y la educación. Desde esta perspectiva, la IE es una habilidad que implica tres procesos: 

1. Percibir: reconocer de forma consciente nuestras emociones e identificar qué sentimos y ser capaces de darle una etiqueta verbal. 

2. Comprender: integrar lo que sentimos dentro de nuestro pensamiento y saber considerar la complejidad de los cambios emocionales. 

3. Regular: dirigir y manejar las emociones tanto positivas como negativas de forma eficaz.


Así mismo, cuando se reflexiona sobre las habilidades sociales, se puede afirmar que estas se asocian con comportamientos emocionales o conductuales que se manifiestan en las relaciones interpersonales y que se caracterizan por ser aceptados socialmente en una determinada cultura. Como, además, están referidas a determinados contextos, es decir una misma conducta puede ser adecuada en una situación concreta pero totalmente inadecuada en otro contexto. 

Es importante igualmente destacar, que el sentido de la adecuación está altamente influenciado por el componente cultural. Son conductas aprendidas para relacionarse socialmente y pueden mejorarse a través del aprendizaje intencionado. Las habilidades sociales permiten vincularnos con los otros, crear nuevos vínculos, reforzar los existentes, disfrutar y compartir el afecto. Igualmente, permiten manifestar necesidades y resolver conflictos: pedir lo que uno desea, poder decir que no, expresar opiniones, defender los derechos, pedir que el otro cambie su conducta, enfrentar críticas y hostilidad. 

En muchas ocasiones las personas se cohíben al hablar, no saben como pedir un favor, les cuesta ir solos a realizar actividades sencillas, no pueden comunicar lo que sienten, no resuelven situaciones con los amigos o la familia, puede ocurrir que no tengan amigos. Todas estas dificultades subyacen a la carencia de habilidades sociales. Podríamos añadir otras, como todas aquellas que tengan que ver con las relaciones difíciles con los otros. 

Es creencia común que la simpatía y el atractivo social de algunas personas son totalmente innatos. Sin embargo, es algo que también se adquiere a través de experiencias que van moldeando a las personas hasta hacerlos expertos en estas habilidades. Aunque es en la infancia donde aprendemos en mayor medida a relacionarnos con los demás, es un proceso continuo durante toda la vida.

De acuerdo con el autor Goleman, las habilidades sociales abarcan siete elementos: comunicación, influencia, liderazgo, catalización del cambio, resolución de conflictos, colaboración y cooperación y habilidades para el trabajo en equipo. 

La comunicación: Es la capacidad de emitir mensajes claros y convincentes. 

El liderazgo: Es la capacidad de inspirar y de dirigir a los individuos y a los grupos. 

La catalización del cambio: Es la capacidad para iniciar o dirigir los cambios. 

La resolución de conflictos: Es la capacidad de negociar y de resolver conflictos. 

La colaboración y cooperación: Es la capacidad para trabajar con los demás en forma cooperativa y colaborativa en función de alcanzar los objetivos compartidos. 

Las habilidades de equipo: Es la capacidad de crear la sinergia grupal en la consecución de las metas colectivas. 

En síntesis, a través del conocimiento de nuestras emociones, y del proceso que siguen nuestros pensamientos (metacognición), podemos llegar a darnos cuenta de la diferencia que existe entre “sentir una emoción” y ser consciente de lo que se está sintiendo y verse arrastrado por ella. 

La autoconciencia exige un conocimiento íntimo y exacto de nosotros mismos y de las emociones. Igualmente, requiere la comprensión y la predicción de nuestras reacciones emocionales ante las situaciones. El desarrollo de la conciencia emocional supone la alfabetización emocional, es decir poseer un vocabulario adecuado y suficiente para definir o describir lo que se está sintiendo. Igualmente implica el desarrollo de la atención consciente para distinguir lo que estamos sintiendo.

EL AMBIENTE EN UN AULA DE CLASES

No hay comentarios.:
El ambiente en un aula de clases, es de vital importancia, dado que la mayoría de las situaciones de aprendizaje que se dan durante la rutina diaria y suceden dentro del salón de clase. Sin embargo, se debe tener en cuenta que toda actividad y situación dentro y fuera del salón de clases puede ser motivo de enseñanza aprendizaje. 

Es relevante considerar el espacio, la distribución del mobiliario, ya que estos elementos apoyan a las relaciones interpersonales que se dan dentro del aula de clases, favorecen la construcción del conocimiento y contribuyen al éxito de las situaciones de aprendizaje y las relaciones sociales. Es importante que exista un ambiente de libertad para que el estudiante desarrolle su potencial creativo. 

Los educandos que sienten libertad para intentar nuevos modos de usar los materiales, serán más creativos que los estudiantes a quienes se les enseña que sólo existe un modo correcto de hacerlo todo. Es necesario y recomendable que desde el primer día el docente permita que los educandos experimenten, es decir, dejar que éstos dejen aflorar a través de la escogencia de los materiales su interés, posibilitando que el educador a través de la observación se dé cuenta de lo que a cada uno le gusta.

En el proceso de planificación se requiere que el docente tenga en cuenta la manera como distribuye los espacios al interior del salón de clase, por lo que esta actividad debe ser prevista antes de que se comience el período escolar. En esta adecuación deberá evaluar los materiales a utilizar y definir de qué manera pueden estimular y ayudar al alcance de los objetivos previstos para cada actividad. El educador a la hora de disponer los muebles en el salón de clase, debe tener en cuenta lo siguiente: un lugar para trabajar él o ella y que desde éste pueda visualizar toda la clase, no debe haber ningún mueble alto en mitad de la clase. La estrategia es que ellos estén apoyados a la pared. 

Todos los estudiantes deben tener su lugar para trabajar. Por otra parte, se hace necesario profundizar y entender los términos espacio físico y ambiente físico, los cuales a pesar de estar interrelacionados no quiere decir que apunten a lo mismo. Según Iglesias (1996), ¿el espacio físico se refiere al local donde se realizan las actividades, el cual se caracteriza por tener material, mobiliario, decoración y objetos; mientras que el ambiente, es el conjunto del espacio físico y las relaciones que se establecen en él; como, por ejemplo, los afectos y las interrelaciones entre las niñas y los niños y el docente.

En síntesis, el ambiente físico se define como el conjunto de relaciones interpersonales que se dan en el aula, y el espacio físico donde se lleva a cabo la labor educativa. Al respecto, Iglesias (1996) define el ambiente como un todo indisociado de objetos, olores, formas, colores, sonidos y personas que habitan y se relacionan en un determinado marco físico que lo contiene todo, y al mismo tiempo, es contenido por todos estos elementos que laten dentro de él como si tuvieran vida. Por esto, el mobiliario del aula, su distribución, las paredes, los murales, los materiales, el modo en que estén organizados y la decoración, indican el tipo de actividades que se realizan, las relaciones que se dan, así como los intereses de los estudiantes. 


LAS COMPETENCIAS EMOCIONALES EN LA EDUCACIÓN

No hay comentarios.:
La educación emocional fortalece no sólo los aspectos cognitivos e intelectuales del individuo, característica principal de la enseñanza tradicional, además otros aspectos tan importantes como el desarrollo de la personalidad, las aptitudes, los valores, la motivación y el esfuerzo, de manera que se apremia una manera integral de educación. 

Esta educación emocional podría ser definida, en este sentido, como un proceso de enseñanza/aprendizaje de las emociones que tiene como finalidad el desarrollo integral de la persona, armonizando los componentes cognitivo y afectivo. Mediante el aprendizaje de las competencias emocionales, los educandos no sólo amplían su vocabulario emocional, sino que aprenden a emplear estrategias de afrontamiento ante situaciones emocionalmente difíciles, alcanzando el autocontrol emocional, de modo que manejen adecuadamente las emociones e impulsos conflictivos.

Los objetivos que se desean alcanzar con la implantación de la Inteligencia Emocional en las instituciones educativas, serían los siguientes: 

1. Detectar casos de pobre desempeño en el área emocional. 

2. Conocer cuáles son las emociones y reconocerlas.

3. Modular y gestionar la emocionalidad. 

4. Desarrollar la tolerancia a las frustraciones diarias. 

5. Prevenir el consumo de drogas y otras conductas de riesgo.

6. Desarrollar la resiliencia 

7. Adoptar una actitud positiva ante la vida. 

8. Prevenir conflictos interpersonales.

9. Mejorar la calidad de vida escolar. 


Los estudios realizados por los autores Lantieri y Goleman sobre el aprendizaje social y emocional, sostienen que los educandos estarán más dotados para la vida si en su programa de estudio se incluye, además de contenidos de tipo académico, el aprendizaje de habilidades sociales y emocionales. Estos y otros autores sostienen que ayudar a los estudiantes a desarrollar habilidades sociales y emocionales afectará de manera positiva a su salud y bienestar a largo plazo. 

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN EL AMBIENTE LABORAL

No hay comentarios.:
En la actualidad, no sólo se califica a una persona por lo más o menos inteligentes, ni por la formación o experiencia, sino, además, por el modo en que se relacionan con ellos mismos y con los demás. Se trata de un discernimiento que se aplica cada vez con mayor frecuencia y que finalizará determinando quién será contratado y quién no en el mundo laboral, quién será despedido y quién conservará su empleo, quién será postergado al mismo puesto durante años y, por último, quién terminará siendo ascendido.

Estas nuevas políticas pueden ayudar a predecir quién va a fracasar y quién, por el contrario, llegará a convertirse en un empleado ejemplar. Y poco importa, en este sentido, cuál sea el campo laboral en el que nos movamos porque estas normas determinan también el potencial para acceder a otros posibles empleos futuros. Pero, el hecho es que estas normas tienen muy poco que ver con lo que, en la institución educativa, nos indicaron que era importante, desde esta nueva perspectiva, las habilidades académicas son prácticamente irrelevantes.

Este nuevo discernimiento, parte de la base de que se dispone suficiente capacidad intelectual y destreza técnica para llevar a cabo la labor y, por el contrario, centra su atención en cualidades personales como la iniciativa, la empatía, la adaptabilidad o la capacidad de persuasión. Y ésta no parece ser una práctica pasajera ni el nuevo medicamento de los ejecutivos del momento, porque los datos que confirman esta tendencia se basan en investigaciones realizadas sobre millones de practicantes, que evidencian, con suma precisión, los rasgos que caracterizan a los empleados estrella, y, asimismo ponen de manifiesto las cualidades humanas que más contribuyen a la excelencia en el mundo laboral, especialmente en el campo de la gestión empresarial. 

Si usted trabaja en una gran empresa es muy probable, que esté siendo evaluado en función de este tipo de capacidades. En el caso de que usted forme parte del equipo directivo, tendrá que determinar si su empresa promueve o desalienta este tipo de competencias porque, en el primero de los casos, la organización será más eficaz y productiva. De ese modo conseguirá sacar el máximo partido a la inteligencia grupal o. por decirlo de otro modo, a la interacción sinérgica de los talentos más adecuados de cada uno de los participantes. 

En el caso de que usted forme parte de una pequeña empresa o incluso de que sea un empleado autónomo, también deberá tener en cuenta que el rendimiento depende en buena medida de este tipo de capacidades, aunque nadie le haya hablado de ellas en la institución educativa. Pero, en cualquiera de los casos, su carrera dependerá, en mayor o menor grado, de su dominio en este campo. En una época que tolera de todo tipo de garantía y seguridad laboral y en la que el mismo concepto de labor, está siendo rápidamente reemplazado por el de habilidades portátiles, éstas son las cualidades que determinarán nuestra permanencia en el puesto de trabajo y la flexibilidad para adaptarse al nuevo mercado laboral. 

Y, sin embargo, durante décadas se refirieron a este tipo de habilidades con una gran diversidad de términos, como: carácter, personalidad, competencias o habilidades blandas, en la actualidad se dispone de una visión más detallada de estos talentos y de un nuevo nombre para ellas: Inteligencia Emocional.


Misión y Visión de Docentes 2.0



La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

Congreso CIVTAC 2018


Calendario FIFA 2018


Periódico Educativo