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Blog Educativo fundado por Docentes 2.0 ® el 7 de Junio de 2013

LA DEPENDENCIA EMOCIONAL Y EL ESTUDIANTE

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A menudo, en las aulas de clases nos encontramos con estudiantes que presentan trastorno de dependencia emocional, que el mismo se origina en la etapa de la niñez por no ser amado de forma apropiada por las personas más significativas para el educando: sus padres, hermanos o las personas más cercanas, lo que le genera una baja autoestima. Este trastorno se puede aumentar durante el período escolar y durante la adolescencia. Ya en la etapa adulta el dependiente emocional recrea situaciones en las que asume un papel sumiso intentando siempre complacer a los demás con el fin de mantener el vínculo con los otros a toda costa y evitar así un posible rechazo. 

Por diversas razones, bien sea por dejadez, por abuso de autoridad o incluso por una protección extrema del infante, los padres no logran infundir en el educando la confianza y la estima en sí mismo, que, de adulto, continuará buscando en los demás. Además, exiten algunos otros ejemplos que pueden presentarse en este tipo de trastorno, por nombrar algunos:

Chantaje emocional durante la infancia: al dependiente emocional se le enseña al infante, que se le ama mientras cumpla con las expectativas que los padres o las personas significativas que le rodean tengan sobre él. Cualquier intento de afirmarse o de demostrar su individualidad por parte del mismo es reprobado o castigado. Sus alas se cortan y el dependiente emocional aprende rápido a no crear conflicto o a no molestar para asegurarse el afecto que necesita. 

Manipulación y sentimientos de culpa: mediante la culpa se manipula al infante a que mantenga la actitud deseada. Es frecuente oír a padres que se lamentan de múltiples dolores que le atribuyen al “disgusto” que le han dado sus hijos y es frecuente oír sentencias en un tono desproporcionado de padres autoritarios a sus hijos como “aquí se hace lo que yo diga”, entre otros.

Fallos en la construcción de la autoestima: La autoestima del estudiante, así como su capacidad para estar solo se construyen a través del reflejo, del espejo de la confianza que sus padres le otorgan. El educando que tiene fallos durante esta etapa, es porque recibe mensajes contradictorios sobre su capacidad por parte de los padres no logra interiorizar esas cualidades y necesita que el adulto esté siempre a su lado para sentirse seguro.

Los trastornos de la dependencia emocional son numerosos y generan mucho sufrimiento en los seres que la padecen. Por ello, es necesario desarrollar una práctica terapéutica que libere a los estudiantes de la misma. Entre los trastornos más frecuentes de la dependencia emocional se encuentran los siguientes: 
  1. Baja autoestima
  2. Miedo al abandono
  3. Miedo a la soledad
  4. Miedo a ser uno mismo
  5. Miedo a la libertad
  6. Sumisión en sus relaciones
  7. Aceptación del abuso y el maltrato como algo normal
  8. Dificultad en la toma de decisiones
  9. Angustia
  10. Ira
  11. Depresión
  12. Culpa demoledora
  13. Necesidad excesiva de aprobación
  14. Incapacidad para tomar las riendas de su vida
  15. Negación de la realidad
  16. Bulimia
  17. Complejos
  18. Sentimiento de insatisfacción permanente


En síntesis, No es fácil que el estudiante pueda ser feliz cuando se cuenta con estos ingredientes, sobre todo porque los incapacitan a crearse vínculos sanos y significativos con otras personas. Es frecuente que las personas que padecen dependencia emocional recreen una y otra vez guiones en los que representar el mismo papel, el papel de víctima, el papel de sufridor, guiones en los que eligen como pareja una persona que les haga sufrir o que no pueda corresponder su amor.

LA COMPETITIVIDAD EN LA EDUCACIÓN

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Cuando el docente tiene claro qué es una competencia, simplifica todo el trabajo educativo. Al contrario, cuando se tiene una idea aproximada sobre ella, reflejan complicaciones que traen pérdida de tiempo en la preparación de las clases y producen acciones didácticas difusas.

La competencia en educación no se refiere a competir, ni a la coexistencia de una concurrencia en el mercado. En el contexto educativo, competencia se refiere a ser competente, a desenvolverse en la acción con buenos resultados, a estar dotado con una herramienta para afrontar la vida educativa. Es decir, una competencia es la capacitación práctica nacida de los aprendizajes recibidos. A modo de reflexión podemos describirla, como la capacidad de actuación para llegar a un resultado en una situación concreta. 

Una capacidad, se dice que es una aptitud para desempeñarse. Así, los individuos somos capaces, aptas, o incapaces, ineptas. Una capacidad puede ser manual: como dibujar; mental, como el cálculo; o anímica: como la serenidad para examinar a un lesionado grave.

La actuación, no es solo una aptitud teórica, sino que converge en acciones. Es aquella capacidad, que se tiene para el orden en las herramientas en un taller, no es solo la posibilidad de enseñar y escribir los diversos tipos de materiales que existen, y la forma de distribuirlos, sino tenerlos efectivamente agrupados por categorías y colocados en un lugar adecuado. 

El resultado, es la competencia está siempre encaminada a obtener un objetivo. Es obvio, que lo importante no es tener ordenadas los materiales, sino facilitar la búsqueda y uso cuando se está realizando la actividad. En este modelo, la competencia es el orden, pero el resultado es el trabajo ágil y eficaz. 

En una situación concreta, la competencia no se restringe a aprender un procedimiento robótico que se repite igual todas las veces, sino, que exige adaptaciones, ajustes o cambios oportunos según se modifican las circunstancias. La persona competente no ordena sus herramientas de la misma manera siempre que sale del aula de clases, para realizar una reparación, sino que se adapta a cada situación concreta, ordenándolas en una caja según le pide el nuevo escenario.

En síntesis, una competencia es una capacidad necesaria para el desempeño. Por eso, la persona que posee la capacidad puede atender situaciones parecidas y resolver los obstáculos que surjan. Así, un estudiante que conoce el significado y la lectura de un mapa conceptual puede comprender fácilmente el organigrama, mientras que quien tuvo dificultad de utilizar los mapas conceptuales durante sus estudios pasará aprietos ante el organigrama. 

Educar basados en competencias es algo más que habilitar a los estudiantes para ejercer unas aplicaciones en su vida diaria o en el mundo laboral. Pero, al solicitarlo al nucleó de este modelo educativo es facilitar el ejercicio de ciertas capacidades en el estudiante y procurar que las ejecuté con acierto en diferentes actividades o casos. De este modo, se hace capaz para enfrentar situaciones semejantes cuando las encuentre en su desempeño cotidiano o laboral.

Por eso, la educación basada en competencias se logra con los procesos de toda educación; lograr el conocimiento de las bases, la precisión en los conceptos, la realización de ejercicios, la aplicación a casos diversos y la repetición de las acciones para reforzar el conocimiento.


LAS COMPETENCIAS DEL DOCENTE

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Las competencias del docente son esenciales para el logro de los objetivos planteados en el aula de clases. Por consiguiente, es de suma importancia la coherencia del docente en su actuación y su práctica pedagógica con la metodología de enseñanza-aprendizaje basado en proyecto, así como el significado que tiene Formar Emprendedores. 

De acuerdo al autor Alcaraz, quien señala que “…para el académico, emprender es un vocablo que denota un perfil, un conjunto de características que hacen actuar a una persona de una manera determinada y le permiten mostrar ciertas competencias para visualizar, definir y alcanzar objetivos”. Extiende su explicando que son individuos que realizan actividades novedosas, que se caracterizan por su capacidad para crear e innovar, es decir, surgen de lo convencional haciendo cosas diferentes con los recursos disponibles, asumiendo el compromiso y la responsabilidad, agregando valor al proceso o actividad en la que actúan. 

El autor Fillion, señala las actividades típicas de un emprendedor las cuales son: la identificación de oportunidades, la concepción de visiones, la toma de decisiones, la implementación de las visiones, necesidad de logro es decir que busca las vías para llevar sus ideas de lo abstracto de pensamiento a lo concreto, el trabajar en equipo, la búsqueda y obtención de apoyo. 

Tomando en cuenta lo mencionado por estos autores, los docentes son fuentes de apoyo, de aliento y orientación a sus estudiantes para la consecución de las metas que los mismos se proponen durante sus estudios, unido a características importantes como son la imaginación, la pasión, la originalidad, identificación de fortalezas y debilidades que lo hacen ser un educador diferente por sus acciones con el propósito de formar emprendedores. 

El autor Maldonado, sugiere que un experto en su área debe ser capaz de diseñar una bitácora académico profesional en donde pueda demostrar sus competencias básicas, específicas o transversales o académicas adquiridas en el escenario educativo o a lo largo de su experiencia laboral. Por otra parte, Zabalza, ilustra que las competencias profesionales del docente están referidas a comportamientos profesionales y sociales, competencias referidas a actitudes, competencias referidas a capacidades creativas y competencias de actitudes existenciales y éticas. 

En síntesis, los estudiantes han expresado la importancia de utilizar diversas estrategias para trabajar eficientemente en equipo, para manejar el tiempo y para tomar decisiones, destrezas y habilidades que se desarrollan a través de un proceso práctico de aprendizaje responsable, activo y autónomo. Por último, evaluar en todos los sistemas formativos es un proceso imprescindible y es parte del currículo como el mecanismo que se dispone para mejorar y garantizar la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje. El proceso de evaluación implica recolectar la información, valorar la información recogida y tomar decisiones que permitan realizar los ajustes necesarios al programa.


INFOGRAFÍA: LAS PERSONAS EMOCIONALMENTE INTELIGENTES.

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De acuerdo con el autor Goleman, las personas emocionalmente desarrolladas, es decir, las personas que gobiernan adecuadamente sus emociones y que también saben interpretar y relacionarse efectivamente con las emociones de los demás, disfrutan de una situación ventajosa en todos los dominios de la vida. 


Para ver la infografía puedes entrar a la sección a través de este Enlace.

COMPETENCIAS PROFESIONALES EN LA EDUCACIÓN

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Algunos expertos señalan, que se necesita un programa de formación profesional donde no considerar solamente la articulación de los distintos saberes académicos (disciplinarios, didácticos, pedagógicos, empíricos, entre otros.) sino, además la organización de los espacios necesarios para la movilización de esos saberes o recursos, para la manifestación de competencias profesionales. 

Para referirnos al elemento de competencia en educación, tomaremos como referencia el trabajo de competencias de Quebec, que, de acuerdo con el autor, la persona competente sabe elegir, armonizar y movilizar los recursos que le permitan manejar eficazmente las situaciones de su profesión. El profesional es pensado como alguien que va más allá de lo prescrito, alguien que es capaz de decidir, actuar y reaccionar a los distintos eventos que emergen en el ejercicio profesional. 

La práctica establece un espacio fértil para el desarrollo de competencias de los tres actores involucrados en el proceso de enseñanza-aprendizaje: estudiante, docente y supervisor. Es en este contexto que los estudiantes podrán comprobar si es realmente esa la profesión que quieren realizar en el futuro y, además, construirse profesionalmente al desarrollar sus competencias profesionales y al apropiarse un modelo identitario. Por parte del docente, es también el espacio que les permitirá adquirir una nueva identidad, la de formadores, y el desarrollo de competencias específicas al rol y funciones que les corresponde asumir. 

En ese sentido, es sin duda que la práctica constituye una instancia de desarrollo profesional. Sin embargo, sería inocente pensar que ese desarrollo se produce de manera espontánea, que sólo basta asumirse como formador para pensar y actuar como tal. Si es durante las prácticas que se realiza la verificación del nivel de desarrollo de competencias profesionales en los estudiantes, es también durante ese mismo terreno que se realiza la verificación de manifestación de competencias por parte de los formadores, en este caso del supervisor de prácticas. 

En síntesis, para poder mejorar las competencias profesionales en el proceso de enseñanza-aprendizaje se debe modificar a nivel de:

1. Saber-hacer empírico porque éste se origina a partir de su experiencia en terreno;

2. Saber relacional porque éste se construye y modifica en función de las relaciones establecidas con los diferentes actores que contacta en el ejercicio de sus funciones: docentes, estudiantes, directores de las instituciones, entre otros.; 

3. Ser cognitivo porque para observar debe recurrir al análisis y resolución de problemas.

LAS CAPACIDADES ASOCIADAS A LA TECNOLOGÍA

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Las capacidades asociadas a la tecnología requieren una capacitación específica, aunque sin embargo, no admiten una formación profesional específica, creemos que cualquier docente puede lograr alcanzar estas competencias con procesos de capacitación en forma progresiva. 

El concepto de competencias que propone el autor Bosco, se refiere a la posibilidad de desarrollar capacidades que permitan “usar funcionalmente los conceptos y habilidades en contextos diferentes".

En el caso específico, de las competencias vinculadas con las TIC, las capacidades trascienden a dichas tecnologías. El autor Area sugiere, considerar cuatro dimensiones para clasificar las competencias: 
  1. Dimensión instrumental 
  2. Dimensión cognitiva
  3. Dimensión actitudinal 
  4. Dimensión axiológica 

Y de acuerdo a ello, la capacitación no sólo tiene que apuntar al lucro de habilidades tecnológicas específicas para el uso de las TIC como recurso, sino que debe promover el uso crítico de las tecnologías desde actitudes positivas hacia la comunicación, colaboración y construcción del conocimiento. Luego, la capacitación tendrá que revertir las creencias, temores, resistencias para trabajar con TIC y promover el desarrollo de las competencias atendiendo las cuatro dimensiones mencionadas.

Pero, ahora te preguntamos: ¿Cuál sería el modelo ideal, de acuerdo a las capacidades de un docente orientado al aprendizaje?



LAS COMPETENCIAS EMOCIONALES EN LA EDUCACIÓN

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La educación emocional fortalece no sólo los aspectos cognitivos e intelectuales del individuo, característica principal de la enseñanza tradicional, además otros aspectos tan importantes como el desarrollo de la personalidad, las aptitudes, los valores, la motivación y el esfuerzo, de manera que se apremia una manera integral de educación. 

Esta educación emocional podría ser definida, en este sentido, como un proceso de enseñanza/aprendizaje de las emociones que tiene como finalidad el desarrollo integral de la persona, armonizando los componentes cognitivo y afectivo. Mediante el aprendizaje de las competencias emocionales, los educandos no sólo amplían su vocabulario emocional, sino que aprenden a emplear estrategias de afrontamiento ante situaciones emocionalmente difíciles, alcanzando el autocontrol emocional, de modo que manejen adecuadamente las emociones e impulsos conflictivos.

Los objetivos que se desean alcanzar con la implantación de la Inteligencia Emocional en las instituciones educativas, serían los siguientes: 

1. Detectar casos de pobre desempeño en el área emocional. 

2. Conocer cuáles son las emociones y reconocerlas.

3. Modular y gestionar la emocionalidad. 

4. Desarrollar la tolerancia a las frustraciones diarias. 

5. Prevenir el consumo de drogas y otras conductas de riesgo.

6. Desarrollar la resiliencia 

7. Adoptar una actitud positiva ante la vida. 

8. Prevenir conflictos interpersonales.

9. Mejorar la calidad de vida escolar. 


Los estudios realizados por los autores Lantieri y Goleman sobre el aprendizaje social y emocional, sostienen que los educandos estarán más dotados para la vida si en su programa de estudio se incluye, además de contenidos de tipo académico, el aprendizaje de habilidades sociales y emocionales. Estos y otros autores sostienen que ayudar a los estudiantes a desarrollar habilidades sociales y emocionales afectará de manera positiva a su salud y bienestar a largo plazo. 

Misión y Visión de Docentes 2.0



La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

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