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Blog Educativo fundado por Docentes 2.0 ® el 7 de Junio de 2013

LOS MODELOS COMPETENCIALES EN EL AULA

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El concepto de competencia se utiliza de modo habitual para valorar el desempeño profesional en distintos contextos. Es frecuente referirnos al profesional es muy competente o es un incompetente, de acuerdo con las respuestas a nuestras expectativas. La preocupación por la formación de los educandos a las necesidades del mundo laboral ha propiciado la reflexión conjunta de los distintos sectores de la sociedad. 

La introducción real de modelos competenciales en el aula supone un cambio en el modelo de la concepción de la institución educativa. No es posible afrontar este cambio sin variar los tres pilares de nuestra organización académica: programación, metodología y evaluación. El primer conflicto que nos encontramos en las instituciones educativas es el escepticismo con el que el docente recibe cualquier cambio legislativo en materia de educación. Las preguntas que se plantean son: ¿esto es lo mismo modelo con otro nombre? 

La serie de sucesivas leyes orgánicas educativas ha provocado cierto desánimo en quienes tienen que desarrollarlas y hacerlas suyas. Pero, favorablemente los docentes están conscientes de la necesidad de un cambio radical en la institución, algunos porque han visto otras realidades y sueñan con una nueva, otros porque son conscientes de que seguir haciendo más de lo mismo producirá indefectiblemente los mismos resultados, y no están satisfechos con lo que ven día a día. Aunque, siempre se encontraran a un grupo más o menos resistente a cualquier cambio. Asimismo, muchos centros educativos descubren en este modelo la posibilidad de generar un proceso de innovación más profundo, rediseñando la concepción sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Estos rasgos fundamentales nos indicarán si los estudiantes alcanzan el grado de desarrollo estipulado en la competencia trabajada. Cada competencia se dividirá entre dos y cinco indicadores. Por nombrar algunos ejemplos, la competencia lingüística se dividirá en cuatro: comunicación oral, comunicación escrita, comunicación en otras lenguas y comunicación en otras situaciones y contextos. Cada indicador, a su vez, se dividirá en aspectos más concretos, redactados en infinitivo y denominados descriptores. 

Asimismo, un descriptor de la comunicación oral podría ser expresar opiniones, hechos, sentimientos y emociones de forma organizada y comprensible en diferentes situaciones. El conjunto de indicadores y descriptores configuran el mapa competencial del centro y se integrará en su Proyecto Educativo. 

En síntesis, una de las ventajas de los modelos de competencia es que permite fijar un aspecto muy concreto y alcanzable de cada una de ellas en una unidad didáctica de dos semanas de duración. Pero, la mayoría de los docentes se pregunta ¿además de trabajar los contenidos, debo entrenar las competencias? Éste es un error muy común cuando un educador se enfrenta ante un modelo de programación por competencias. Los contenidos son el medio para alcanzar los objetivos de aprendizaje y entrenar simultáneamente las competencias. Lo que nos lleva claramente a variar las estrategias metodológicas.


LOS INCENTIVOS PARA LOS DOCENTES

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En la actualidad, se piensa que los incentivos para los docentes son exclusivamente como engranajes del sueldo y otros beneficios monetarios. Justamente, las diferencias en la remuneración pueden actuar como un incentivo para atraer y retener a educadores calificados o, por el contrario, pueden desmotivar a los postulantes calificados y profesionales talentosos que ya se encuentran ejerciendo la docencia. Pero, también existen otros tipos de incentivos, de los cuales no son monetarios. 

A continuación, haremos una pequeña lista de los ejemplos de incentivos para los docentes:

La motivación interna: la oportunidad de educar y mejorar su bienestar, puede servir como un incentivo poderoso para inducir a las personas a ingresar a la profesión docente. A pesar de que su presencia es importante para muchos docentes, la mayoría de las personas se mostrarían de acuerdo en que el idealismo por sí solo no es suficiente para producir un desempeño adecuado. 

El prestigio social y el reconocimiento: A comienzos y mediados del siglo XX, los docentes gozaban de un gran prestigio y reconocimiento social. Lamentablemente, el reconocimiento de los docentes ha disminuido considerablemente en las últimas décadas.

Los diferenciales de sueldo y otros beneficios monetarios: Entre los docentes, los diferenciales de sueldo pueden basarse en la antigüedad, la capacitación, las características de las instituciones educativas o sus educandos, el desempeño u otras variables. En la mayoría se basan casi exclusivamente en la capacitación y los años de servicio; rara vez se basan en el desempeño. 

La estabilidad laboral: La estabilidad laboral puede atraer nuevos postulantes a la profesión. Las pensiones y otros beneficios no salariales, tales como los seguros de salud. 

Las pensiones gubernamentales: que permiten a los docentes un nivel de vida decente después de su jubilación, pueden atraer a las personas que permanezcan en la profesión. 

El desarrollo profesional: La existencia de oportunidades de ascenso a lo largo de la carrera profesional puede servir para motivar a los educadores a destacarse en su trabajo.

La relación con las características no salariales del trabajo: tales como la disponibilidad de instalaciones y materiales adecuados con los cuales ejercer la docencia. En muchos países, la falta de esta infraestructura básica convierte a la docencia en una profesión difícil y a menudo poco atractiva para los profesionales calificados.

La sensación de dominio de la propia profesión: Las personas que sienten que son capaces y eficaces como docentes exhiben mayores probabilidades de optar por convertirse en buenos maestros. 

En síntesis, el hecho de tener docentes satisfechos y además, lo manifiesten a sus supervisores, puede ser un fuerte incentivo para el desempeño en el trabajo. A pesar de que en el sector educativo privado este incentivo suele estar presente, casi siempre se encuentra ausente de la profesión docente en la educación pública. Puesto que existen muchos tipos de incentivos, la atracción de personas calificadas a la profesión docente, la retención de éstas y su motivación para desempeñarse de la mejor manera posible en sus empleos pueden involucrar muchos tipos de políticas diferentes. Lamentablemente, las autoridades responsables de las políticas suelen centrarse sólo en unos pocos tipos de incentivos para los docentes.

LA COMPETITIVIDAD EN LA EDUCACIÓN

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Cuando el docente tiene claro qué es una competencia, simplifica todo el trabajo educativo. Al contrario, cuando se tiene una idea aproximada sobre ella, reflejan complicaciones que traen pérdida de tiempo en la preparación de las clases y producen acciones didácticas difusas.

La competencia en educación no se refiere a competir, ni a la coexistencia de una concurrencia en el mercado. En el contexto educativo, competencia se refiere a ser competente, a desenvolverse en la acción con buenos resultados, a estar dotado con una herramienta para afrontar la vida educativa. Es decir, una competencia es la capacitación práctica nacida de los aprendizajes recibidos. A modo de reflexión podemos describirla, como la capacidad de actuación para llegar a un resultado en una situación concreta. 

Una capacidad, se dice que es una aptitud para desempeñarse. Así, los individuos somos capaces, aptas, o incapaces, ineptas. Una capacidad puede ser manual: como dibujar; mental, como el cálculo; o anímica: como la serenidad para examinar a un lesionado grave.

La actuación, no es solo una aptitud teórica, sino que converge en acciones. Es aquella capacidad, que se tiene para el orden en las herramientas en un taller, no es solo la posibilidad de enseñar y escribir los diversos tipos de materiales que existen, y la forma de distribuirlos, sino tenerlos efectivamente agrupados por categorías y colocados en un lugar adecuado. 

El resultado, es la competencia está siempre encaminada a obtener un objetivo. Es obvio, que lo importante no es tener ordenadas los materiales, sino facilitar la búsqueda y uso cuando se está realizando la actividad. En este modelo, la competencia es el orden, pero el resultado es el trabajo ágil y eficaz. 

En una situación concreta, la competencia no se restringe a aprender un procedimiento robótico que se repite igual todas las veces, sino, que exige adaptaciones, ajustes o cambios oportunos según se modifican las circunstancias. La persona competente no ordena sus herramientas de la misma manera siempre que sale del aula de clases, para realizar una reparación, sino que se adapta a cada situación concreta, ordenándolas en una caja según le pide el nuevo escenario.

En síntesis, una competencia es una capacidad necesaria para el desempeño. Por eso, la persona que posee la capacidad puede atender situaciones parecidas y resolver los obstáculos que surjan. Así, un estudiante que conoce el significado y la lectura de un mapa conceptual puede comprender fácilmente el organigrama, mientras que quien tuvo dificultad de utilizar los mapas conceptuales durante sus estudios pasará aprietos ante el organigrama. 

Educar basados en competencias es algo más que habilitar a los estudiantes para ejercer unas aplicaciones en su vida diaria o en el mundo laboral. Pero, al solicitarlo al nucleó de este modelo educativo es facilitar el ejercicio de ciertas capacidades en el estudiante y procurar que las ejecuté con acierto en diferentes actividades o casos. De este modo, se hace capaz para enfrentar situaciones semejantes cuando las encuentre en su desempeño cotidiano o laboral.

Por eso, la educación basada en competencias se logra con los procesos de toda educación; lograr el conocimiento de las bases, la precisión en los conceptos, la realización de ejercicios, la aplicación a casos diversos y la repetición de las acciones para reforzar el conocimiento.


COMPETENCIAS PROFESIONALES EN LA EDUCACIÓN

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Algunos expertos señalan, que se necesita un programa de formación profesional donde no considerar solamente la articulación de los distintos saberes académicos (disciplinarios, didácticos, pedagógicos, empíricos, entre otros.) sino, además la organización de los espacios necesarios para la movilización de esos saberes o recursos, para la manifestación de competencias profesionales. 

Para referirnos al elemento de competencia en educación, tomaremos como referencia el trabajo de competencias de Quebec, que, de acuerdo con el autor, la persona competente sabe elegir, armonizar y movilizar los recursos que le permitan manejar eficazmente las situaciones de su profesión. El profesional es pensado como alguien que va más allá de lo prescrito, alguien que es capaz de decidir, actuar y reaccionar a los distintos eventos que emergen en el ejercicio profesional. 

La práctica establece un espacio fértil para el desarrollo de competencias de los tres actores involucrados en el proceso de enseñanza-aprendizaje: estudiante, docente y supervisor. Es en este contexto que los estudiantes podrán comprobar si es realmente esa la profesión que quieren realizar en el futuro y, además, construirse profesionalmente al desarrollar sus competencias profesionales y al apropiarse un modelo identitario. Por parte del docente, es también el espacio que les permitirá adquirir una nueva identidad, la de formadores, y el desarrollo de competencias específicas al rol y funciones que les corresponde asumir. 

En ese sentido, es sin duda que la práctica constituye una instancia de desarrollo profesional. Sin embargo, sería inocente pensar que ese desarrollo se produce de manera espontánea, que sólo basta asumirse como formador para pensar y actuar como tal. Si es durante las prácticas que se realiza la verificación del nivel de desarrollo de competencias profesionales en los estudiantes, es también durante ese mismo terreno que se realiza la verificación de manifestación de competencias por parte de los formadores, en este caso del supervisor de prácticas. 

En síntesis, para poder mejorar las competencias profesionales en el proceso de enseñanza-aprendizaje se debe modificar a nivel de:

1. Saber-hacer empírico porque éste se origina a partir de su experiencia en terreno;

2. Saber relacional porque éste se construye y modifica en función de las relaciones establecidas con los diferentes actores que contacta en el ejercicio de sus funciones: docentes, estudiantes, directores de las instituciones, entre otros.; 

3. Ser cognitivo porque para observar debe recurrir al análisis y resolución de problemas.

LAS CAPACIDADES ASOCIADAS A LA TECNOLOGÍA

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Las capacidades asociadas a la tecnología requieren una capacitación específica, aunque sin embargo, no admiten una formación profesional específica, creemos que cualquier docente puede lograr alcanzar estas competencias con procesos de capacitación en forma progresiva. 

El concepto de competencias que propone el autor Bosco, se refiere a la posibilidad de desarrollar capacidades que permitan “usar funcionalmente los conceptos y habilidades en contextos diferentes".

En el caso específico, de las competencias vinculadas con las TIC, las capacidades trascienden a dichas tecnologías. El autor Area sugiere, considerar cuatro dimensiones para clasificar las competencias: 
  1. Dimensión instrumental 
  2. Dimensión cognitiva
  3. Dimensión actitudinal 
  4. Dimensión axiológica 

Y de acuerdo a ello, la capacitación no sólo tiene que apuntar al lucro de habilidades tecnológicas específicas para el uso de las TIC como recurso, sino que debe promover el uso crítico de las tecnologías desde actitudes positivas hacia la comunicación, colaboración y construcción del conocimiento. Luego, la capacitación tendrá que revertir las creencias, temores, resistencias para trabajar con TIC y promover el desarrollo de las competencias atendiendo las cuatro dimensiones mencionadas.

Pero, ahora te preguntamos: ¿Cuál sería el modelo ideal, de acuerdo a las capacidades de un docente orientado al aprendizaje?



EL DISEÑO DE APRENDIZAJE POR COMPETENCIAS

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Actualmente, las técnicas de estudio se diseñan desde un enfoque de aprendizaje por competencias. Este método, que supera los diseños por contenidos, se deben situar en un contexto de rápida creación, difusión y acceso a la información, y en un mundo globalizado. Desde este marco de ideas, es coherente trabajar para favorecer grandes capacidades que puedan ayudar a recrear, adaptarse y actualizarse a lo largo de la vida, más que restringirse a aprender ciertos conocimientos que pueden quedar obsoletos rápidamente. 

No obstante, el diseño por competencias intenta combinar el conocimiento conceptual con el aprendizaje de técnicas, destrezas y habilidades y con el planteamiento de ciertas actitudes para el desarrollo personal y profesional. Trabajar por competencias admite interrogarse la finalidad de los conocimientos que deseamos que aprendan los estudiantes. Además, ofrecer experiencias de integración y aplicación de los conocimientos que se adquieren, para que no sólo se conozca, sino que se comprenda como hacer y ser, para que aprenda resolver problemas, tomar decisiones y enfrentar situaciones, proporcionándoles una respuesta eficiente. 

Todo ello, lo que se supone enfatizar las metodologías activas, donde hay que buscar información, seleccionar la oportuno, convertirla en conocimiento y aplicarla, con criterio, para solucionar problemas. No obstante, este tipo de diseños podría llevarnos a una confusión, a un conjunto de labores puntuales, poco relevantes y significativas que no sólo no desarrollarían la competencia, sino que expondrían al educando al riesgo de no adquirir los conocimientos necesarios para seguir aprendiendo a lo largo de la vida. De allí, la importancia de la selección de competencias sustantivas y de estrategias formativas, con soporte tecnológico, que contribuyan a su desarrollo.



ENUMERACIÓN DE COMPETENCIAS DOCENTES.

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La especialización, el pensamiento y las competencias de los docentes son objeto de innumerables trabajos, inspirados en la Ergonomía, la Antropología Cognitiva, la Psicología y la Sociología del Trabajo, así como también el análisis de las prácticas docentes.

Intentar abordar la labor del docente de un modo más concreto, lleva a un enumeración de competencias que contribuyan a perfeccionar la actividad docente. 

Perrenaud llega a una profunda reflexión pedagógica y de investigación educacional. El autor dice que las competencias asumidas en su obra son reagrupadas en 10 grandes familias, se valoraron numerosos criterios y puntos de vista de diversos autores. 

Estas 10 familias son:

  1. Organizar y dirigir situaciones de aprendizaje.
  2. Dirigir el progreso del aprendizaje.
  3. Tener en cuenta y desarrollar los requerimientos de diferenciación.
  4. Desarrollar a los estudiantes en sus propios aprendizajes y en su trabajo.
  5. Trabajar en equipo.
  6. Participar en la gestión de la escuela.
  7. Orientar y desarrollar a los padres.
  8. Utilizar nuevas tecnologías.
  9. Afrontar los deberes y los dilemas éticos de la profesión.
  10. Administrar la propia formación continua.

Las competencias son la capacidad de movilizar recursos cognitivos para enfrentar un tipo específico de situaciones. Esta definición tiene 4 aspectos:

  1. Las competencias no son solo saberes, actitudes, emociones, puntos de vista, más que eso movilizan, integran y orquestan tales recursos.
  2. Es orden solo es pertinente en la propia situación, siendo cada situación singular, aunque se compare con otras ya ocurridas.
  3. La actuación de la competencia pasa por operaciones mentales complejas, por esquemas de pensamiento que permiten determinar una acción relativa a la situación de que se trate.
  4. Las competencias profesionales se construyen en formación, más también en la lucha diario, de un docente, de una situación de trabajo a otra.

Describir una competencia equivale la mayoría de las veces se debe recordar tres elementos:

  1. Los tipos de situaciones, las cuales necesitan de cierto dominio.
  2. Los recursos que movilizan, los conocimientos teóricos y metodológicos, las actitudes, las puntos de vista, las emociones y las competencias más específicas, los esquemas preceptúales de evaluación , de anticipación de decisión.
  3. La naturaleza de los esquemas de pensamiento que permiten la movilización y la integración de los recursos pertinentes en situaciones complejas y en un tiempo real.

LAS COMPETENCIAS DE LOS DOCENTES.

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La facilidad reflexiva, la profesionalización, el trabajo en equipo, nuevos proyectos, autonomías y responsabilidades crecientes, pedagogías diferenciadas, centralización sobre las situaciones de aprendizaje sensibilización en relación el saber, son escenarios que están trazando una guía para un nuevo oficio, esto surge en relación a una crisis en un tiempo en que los docentes tienden a mirar a sus grupos y a las prácticas que se han mostrado válidas. 

Perrenaud considera que los cuestionamientos y valorar la urgencia, esa es una manera de caracterizar la especialización de los docentes, en el sentido que de tres docentes se puede hacer uno, ello marca un nivel de análisis para el estudio de las competencias, camino este que está en sus inicios . La especialización, el pensamiento y las competencias de los docentes son objeto de innumerables trabajos, inspirados en la Ergonomía, la Antropología Cognitiva, la Psicología y la Sociología del Trabajo, así como también el análisis de las prácticas docentes. 

Pretender abordar el oficio de docente de un modo más concreto, lleva a un compilación de competencias que contribuye a perfeccionar la actividad docente. Perrenaud toma como guía referencial de competencias, lo adoptado en ginebra, para la formación continua, en cuya elaboración participó activamente. Este análisis lleva al autor a una profunda reflexión pedagógica y de investigación educacional. Las competencias asumidas en su obra son reagrupadas en 10 grandes familias, se valoraron numerosos criterios y puntos de vista de diversos autores, para un tratamiento más enciclopédico de las diversas facetas de la educación. Pero en esta obra el propósito es otro, consiste en hablar acerca de las competencias profesionales privilegiando aquellas que emergen en la actualidad, no se sustenta en analizar las habilidades que se han venido considerando para la docencia, sino que se enfatiza en el hecho de que, las competencias representan un horizonte mucho más amplio que las habilidades profesionales. 

La intención se relaciona con orientar la formación continua para tornarla coherente y acorde a las renovaciones en función del sistema educacional, en un período de transición agravado por la crisis de las finanzas públicas para la institución educativa. Es por ello que se hace necesario plegar nuevos caminos. De forma general se está de acuerdo en que los docentes deben dominar los saberes que serán enseñados, ser capaces de dar clases, de dirigir un grupo y de evaluarlo, también, por ejemplo, deben dirigir los progresos del aprendizaje y desarrollar a los estudiantes en sus propios aprendizajes y en el trabajo. Cada elemento referencial para las competencias puede de igual forma llevar a prácticas con anterioridad selectiva y conservadora o a prácticas democráticas y renovadoras. Para saber de qué tipo de institución educativa y de pedagogía se habla se hace necesario tener en cuenta estas valoraciones.

Resulta igualmente importante un análisis más crítico acerca del funcionamiento de las competencias establecidas, sobre todo para hacer una enumeración de los conocimientos y metodologías que las movilizan. De este modo un trabajo a profundidad sobre competencias consiste: 

  1. Primeramente en relacionar cada una de ellas a un conjunto determinado de problemas y de tareas. 
  2. En segundo lugar en tener en cuenta los recursos cognitivos (saberes, técnicas, actitudes, puntos de vista, competencias más específicas) movilizados por la competencia en cuestión. 

No existe una forma neutra de realizar este trabajo, porque la propia identificación de competencias supone opciones teóricas e ideologías y por tanto una cierta arbitrariedad en la representación de la actividad profesional y sus diferentes facetas. 

Las discrepancias no serían sólo apenas de contenidos sino también de está la oportunidad de describirlas competencias docente a las de forma metódica, en los primeros momentos se tiende a verbalizar y a hacer colectivas consideraciones sobre el oficio docente, los docentes de algún modo tienden a expresar su respuesta personal ante estas cuestiones ¿Qué enseñar? ¿Qué es lo que hay que aprender? El referente asumido intenta aprender el movimiento de la profesión insistiendo en 10 grandes familias de competencias, lo cual no es definitivo sino sujeto a enriquecimiento. Además de que ningún referente puede garantizar un consenso completo y estable de una profesión o de la operacionalización de las competencias. 

Estas 10 familias son: 

  1. Organizar y dirigir situaciones de aprendizaje.
  2. Dirigir el progreso del aprendizaje.
  3. Tener en cuenta y desarrollar los requerimientos de diferenciación.
  4. Desarrollar a los estudiantes en sus propios aprendizajes y en su trabajo.
  5. Trabajar en equipo.
  6. Participar en la gestión de la institución educativa.
  7. Orientar y desarrollar a los padres.
  8. Utilizar nuevas tecnologías.
  9. Afrontar los deberes y los dilemas éticos de la profesión.
  10. Administrar la propia formación continua.

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La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

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