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Blog Educativo fundado por Docentes 2.0 ® el 7 de Junio de 2013

¿EXISTE ALGÚN FORMATO ESPECÍFICO PARA EL DOCENTE PUEDA DESARROLLAR UNA BUENA CLASE?

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Cada docente imparte su clase acorde a las condicionantes de diferente índole. La asignatura o materia exigen una serie de procedimientos y rutinas específicas, que en algunos casos es único. El estilo personal de cada educador tiene que ver con su carácter personal y su manera de entender la vida, igualmente de lo que pueda contar con estrategias metodológicas y de interacción, que dominan y valoran como necesarias para realización de la clase. No obstante, los docentes cuando reflexionan sobre sus prácticas docentes son capaces de constatar las buenas y malas prácticas que cuando son puestas en práctica, que conducen al desajuste y tensión dentro del aula de clases, incidiendo en un aumento de la disrupción.

Es muy común en la docencia, reflexionar sobre esta interrogante ¿Existe algún formato específico para el docente pueda desarrollar una buena clase? Los estudios sobre los estilos de enseñanzas y aprendizajes señalan a que no existe un estilo único aconsejable e ideal, sino no que existen diferentes destrezas y rutinas personales que cada educador desarrolla en el ejercicio de una clase y que promueven aprendizaje, respeto y bienestar. En cambio, existen malas prácticas, malas rutinas y malas estrategias de afrontar los conflictos, que desembocan en mayores niveles de disrupción. Uno de los grandes conflictos a las que se enfrentan las instituciones educativas, al abordar la mejora del clima de aula de clases y el descenso de la disrupción, que tiene que ver con las percepciones individuales de cada docente sobre lo que es disruptivo. 

Las rutinas del educador con su estilo docente y su visión de cómo enseñar, es el primer eslabón dentro de los marcos normativos de las instituciones educativas. Los estudios sobre normativa del centro se han centrado en las normas de aula, la democratización de las mismas y la implicación del estudiante en la congestión de las mismas, sin tener en cuenta la necesidad de abordar las rutinas de los docentes como elemento adherente de la normativa, que son las que ocasión la disrupción del proceso de enseñanza-aprendizaje.

En síntesis, es necesario que el docente realice una coherencia en la aplicación de las normas de aula de clases y las instituciones educativas deberían arbitrar medidas de ayudar aquellos educadores que manifiestan dificultades al dar clase. Esto se puede realizar a través de la observación de unos a otros.


LOS INCENTIVOS PARA LOS DOCENTES

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En la actualidad, se piensa que los incentivos para los docentes son exclusivamente como engranajes del sueldo y otros beneficios monetarios. Justamente, las diferencias en la remuneración pueden actuar como un incentivo para atraer y retener a educadores calificados o, por el contrario, pueden desmotivar a los postulantes calificados y profesionales talentosos que ya se encuentran ejerciendo la docencia. Pero, también existen otros tipos de incentivos, de los cuales no son monetarios. 

A continuación, haremos una pequeña lista de los ejemplos de incentivos para los docentes:

La motivación interna: la oportunidad de educar y mejorar su bienestar, puede servir como un incentivo poderoso para inducir a las personas a ingresar a la profesión docente. A pesar de que su presencia es importante para muchos docentes, la mayoría de las personas se mostrarían de acuerdo en que el idealismo por sí solo no es suficiente para producir un desempeño adecuado. 

El prestigio social y el reconocimiento: A comienzos y mediados del siglo XX, los docentes gozaban de un gran prestigio y reconocimiento social. Lamentablemente, el reconocimiento de los docentes ha disminuido considerablemente en las últimas décadas.

Los diferenciales de sueldo y otros beneficios monetarios: Entre los docentes, los diferenciales de sueldo pueden basarse en la antigüedad, la capacitación, las características de las instituciones educativas o sus educandos, el desempeño u otras variables. En la mayoría se basan casi exclusivamente en la capacitación y los años de servicio; rara vez se basan en el desempeño. 

La estabilidad laboral: La estabilidad laboral puede atraer nuevos postulantes a la profesión. Las pensiones y otros beneficios no salariales, tales como los seguros de salud. 

Las pensiones gubernamentales: que permiten a los docentes un nivel de vida decente después de su jubilación, pueden atraer a las personas que permanezcan en la profesión. 

El desarrollo profesional: La existencia de oportunidades de ascenso a lo largo de la carrera profesional puede servir para motivar a los educadores a destacarse en su trabajo.

La relación con las características no salariales del trabajo: tales como la disponibilidad de instalaciones y materiales adecuados con los cuales ejercer la docencia. En muchos países, la falta de esta infraestructura básica convierte a la docencia en una profesión difícil y a menudo poco atractiva para los profesionales calificados.

La sensación de dominio de la propia profesión: Las personas que sienten que son capaces y eficaces como docentes exhiben mayores probabilidades de optar por convertirse en buenos maestros. 

En síntesis, el hecho de tener docentes satisfechos y además, lo manifiesten a sus supervisores, puede ser un fuerte incentivo para el desempeño en el trabajo. A pesar de que en el sector educativo privado este incentivo suele estar presente, casi siempre se encuentra ausente de la profesión docente en la educación pública. Puesto que existen muchos tipos de incentivos, la atracción de personas calificadas a la profesión docente, la retención de éstas y su motivación para desempeñarse de la mejor manera posible en sus empleos pueden involucrar muchos tipos de políticas diferentes. Lamentablemente, las autoridades responsables de las políticas suelen centrarse sólo en unos pocos tipos de incentivos para los docentes.

EL DOCENTE FRENTE A LA SOCIEDAD DEL FUTURO

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El término competencia, es reflexionado con sumo interés tanto por las teorías del desarrollo cognitivo como por las teorías de la comunicación y, por supuesto, por los diseños que surgen de la pedagogía para dar razón de los principios orientadores del desarrollo de los procesos educativos en los estudiantes. Desde los diversos sectores educativos se promueve y se difunde la necesidad de orientar el diseño y ejecución curricular desde el criterio del desarrollo de competencias. No obstante, la idea de lo que es una competencia también adquiere diferentes significaciones, aunque conserve un sentido en común: desarrollo de posibilidades de desempeño en los sujetos.

La sociedad del futuro exige al docente enfrentarse con situaciones difíciles y complejas: concentración de poblaciones de alto riesgo, diversificación cultural del público escolar, grupos heterogéneos, multiplicación de diferentes lugares de conocimiento y de saberes, acceso a puestos en forma provisoria, rápidas y permanente evolución cultural y social especialmente en los estudiantes en quienes existe la sensación que no hay futuro y una suerte de pérdida del sentido del saber o el aprender. 

Para alcanzar el sentido y las dificultades estructurales de la propuesta de la profesionalización de los docentes hay que determinar cuáles son las exigencias que esta transformación exige para una profesión estructural de conocimientos acreditados mediante títulos, autonomía en el desempeño, prestigio académico y reconocimiento social. En la actualidad para la docencia se expresan dificultades para reflexionar sobre lo que se está haciendo, para proyectarse en el futuro, para anticiparse a determinadas situaciones y para capitalizar su experiencia. Los docentes viven la transformación asociada a la idea de pérdida y a sentimientos de inseguridad e incertidumbre acerca del futuro. 

Por otra parte, el mundo informativo que rodea a las instituciones educativas y a sus docentes obliga a crear “un puente de significados sobre la vía de información” como señala el autor Mello (1998), para que los estudiantes no sean atropellados por la cantidad y variedad de informaciones que por ella circulan. Esto es, que la institución educativa deberá formar a los eduacndos para seleccionar datos, organizar el conocimiento y apoderarse de él para poder utilizarlo éticamente en su vida cotidiana tanto personal como social. 

La institución educativa deberá concebir su tarea incorporando la actividad transdisciplinaria para responder a las exigencias del conocimiento científico contemporáneo. Ahora bien, será la tecnología de la información el elemento capaz de lograr que la educación sea algo más que una simple transmisión de conocimientos. El autor De Mello (2004), sostiene que ante esta posibilidad habrá que enfrentar dos tipos de desafíos: 

1. Practicar formas de gestión que fortalezcan el ejercicio de la iniciativa creadora de la escuela, incluyendo la gestión de la información.

2. Resignificar los instrumentos del trabajo pedagógico: currículo, contenidos de enseñanza, métodos y perfiles de los profesores.


En síntesis, desde este punto de vista se debe diferenciar entre la adquisición de conocimientos y la construcción de sentidos, como además el papel que juega el educador en ambas situaciones.

INFOGRAFÍA: CUALIDADES DE LOS BUENOS DOCENTES

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La enseñanza es uno de los compromisos más complejos hoy en día. enseñar requiere conocimiento amplio de una materia, plan de estudio y estándares; entusiasmo, una forma de ser cariñosa y un amor por el aprendizaje; conocimiento de tácticas de disciplina y manejo de un salón; y un deseo de hacer una diferencia en las vidas de los estudiantes.

Para ver la infografía puedes entrar a la sección a través de este Enlace.

¿QUE SIGNIFICA LEER?

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Los docentes al momento de asistir a los estudiantes en el aula de clases, durante la construcción de los saberes necesarios como aprender a leer y escribir, se enfrentan a una tarea muy compleja, debido a los profundos cambios sociales y culturales que se vienen suscitando en el mundo. 

En ese sentido, en la actualidad se vive en una paradoja: inmersos en la era de la información y la comunicación; sin embargo, el sistema educativo posee serios problemas para mostrar logros aceptables en comprensión y producción de textos. Una de las dificultades se centra en cómo los docentes pueden facilitar el aprendizaje de la lectura y escritura a partir de prácticas reales. En la institución educativa, el área de Comunicación es el espacio en el que se busca favorecer el desarrollo de las habilidades comunicativas de los educandos. 

La orientación comunicativa textual, orienta los procesos de enseñanza y aprendizaje en esta área. Este enfoque plantea que las habilidades comunicativas se desarrollen a partir de la construcción del sentido de los mensajes en diversas situaciones auténticas de comunicación. Lo primordial es, hacer que los estudiantes tomen conciencia de la funcionalidad del lenguaje oral y escrito para comunicarse en situaciones reales, y que lo usen de manera cada vez más adecuada. Esto implica, que se debe promover, en las instituciones educativas, el desarrollo de capacidades que les permitirá ser comunicativamente eficientes y tener las herramientas básicas para desempeñarse adecuadamente en su medio social y cultural.

Frecuentemente, el docente se tropieza con ideas equivocadas acerca de lo que significa leer. Algunos, estudiantes opinan que leer es solamente exponer en voz alta lo que está escrito. Igualmente, hay personas que opinan que se lee bien, si solo se pronuncia con adecuada entonación, fluidez y volumen de voz. Estos son algunos de los errores frecuente. Ante esta situación, surge la pregunta: ¿De qué sirve pronunciar bien las palabras de un texto, si no lo podemos entender? Es por ello, que de acuerdo con algunos autores podemos resumir que leer es comprender, ya que, para leer se requiere la construcción de un significado.



LOS RETOS DEL DOCENTE

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Actualmente, el docente está inmerso en un contexto social y académico bastante complejo y que no le permite manifestar sus competencias, a pesar de su máximo interés, con las necesidades emergentes de los estudiantes que cada vez es más exigente y con poca base de preparación. 

Por ende, son múltiples los retos con los que se enfrentan los docentes en su día a día. Los cuales se pueden resaltar: 

1. Los estudiantes que no cuentan con una base de conocimientos. 

2. Los docentes al implantar dinamismo en las clases. 

3. El docente cuando debe apoyarse de la tecnología y no tiene conocimientos de cómo implementarlos. 

4. Las metodologías activas para el desarrollo de los contenidos académicos. 

5. Las competencias que deben desarrollar los estudiantes dentro de la institución educativa. 

6. La cantidad de contenidos preestablecidos por una institución regente. 

7. Las Política Institucional. 

8. Los bajos salarios a los docentes. 

9. Las instituciones educativas requieren un cambio de paradigmas para dar respuesta a las nuevas necesidades del mercado. 

10. La Sociedad, cada vez más violenta y exigente, ya que se necesita profesionales competentes. 


Partiendo desde un enfoque constructivista, los roles a desempeñar en términos generales, tanto por el docente como por los estudiantes, son los siguientes: 

1. El estudiante es el protagonista de su propio aprendizaje, él construye sus conocimientos. 

2. Se deben tener en cuenta los conocimientos previos (conceptos, representaciones, conocimientos, experiencias). 

3. Los conocimientos deben ser relevantes favoreciendo la relación entre ciencia, técnica y organización. 

4. El aprendizaje consiste en la modificación de los esquemas mentales de los estudiantes. 

5. El aprendizaje significativo conlleva a la interiorización de actitudes y la aceptación de nuevos valores. 

6. Las fuentes de aprendizaje son múltiples y variadas, no dependen del educador.

CÓMO ELIMINAR EL ABURRIMIENTO EN EL AULA DE CLASES

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El aburrimiento en una clase de clases se elimina como la bruma en una montaña. Con un golpe de viento, un brote de verdadero interés que revivan a los estudiantes. ¿Cree usted que el clima de una clase, cambia radical y favorablemente por unas palabras acertadas del docente?

Por supuesto, el entusiasmo con el docente las pronuncia, o por tan solo una mirada de atención o un gesto de interés dirigido a sus estudiantes. Un educador que en su labor profesional logra revelar su contento, sus ganas de aprender, su certeza personal ayuda a exteriorizar lo que piensa, y esto lo que realmente reaviva a sus educadores. No es nuevo escuchar, que los estudiantes están dispuestos a seguir a los docentes que son auténticos, que piensan lo que viven, que dicen lo que piensan y que viven lo que dicen; que respetan, que exigen, pero también aclaran, corrigen y saben dar oportunidades; y por supuesto educadores que dominan la materia que imparten y no dejan de aprender y actualizarse día a día.

Además, es cierto, que cuantos más recursos domine un docente, más posibilidades tendrá a la hora de educar, pero tiene que saber adaptar esos recursos a las capacidades y características de sus estudiantes. Así mismo, estamos consiente que la solución al problema del aburrimiento no se encuentre en introducir en el aula nuevas tecnologías o técnicas de trabajo cooperativo, puesto que éstos son únicamente herramientas de apoyo, útiles, pero sin el dominio apropiado causara más aburrimiento. 

En síntesis, un docente aburrido es capaz de aburrir a sus estudiantes con cualquier aplicación de las nuevas tecnologías, mientras que un educador creativo, ameno y divertido, es capaz de hacer disfrutar a sus estudiantes el aprendizaje del abecedario o las tablas de multiplicar.

En esta nueva era, se necesita docentes cuyas metodologías estén centradas en los contenidos, pero también son importantes las formas. Necesitamos educadores cuyas evaluaciones vayan dirigidas al resultado final de la enseñanza que desarrollan y a lo que los estudiantes aprenden, pero igualmente al grado en el que los estudiantes disfrutan aprendiendo. El docente no puede aburrir, no puede matar las ganas de aprender de sus educandos. 

Los estudiantes de hoy, necesitan docentes competentes, creativos, entregados y entusiasmados. Educadores que amen lo que hacen y que sean capaces de cautivar la atención de su aula de clases con su trabajo. Cualidades que son de un buen docente que no pueden inventarse, y que hay que cultivar con esfuerzo y empeño día a día. Este es el reto para los docentes que no están dispuestos a aburrirse en su trabajo y que, por supuesto, no quieren que sus estudiantes se aburran.

LA INFLUENCIA DEL DOCENTE

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La experiencia en las instituciones educativas, muestra cómo el ser y el quehacer del docente tienen influencia en diversos niveles sociales, porque determinan y marcan a los estudiantes en ámbitos no sólo académicos, como, además, en lo personal. Esta capacidad de influir en los otros, puede observarse como un poder que el docente ejerce, auténtico social e institucionalmente, prefigura y establece no sólo la relación entre docente-estudiante sino la identidad de ambos.

El poder que el docente ejerce en el aula, mediante el que se relaciona con sus educandos, adquiere importancia cuando la forma cómo se ejerce y se manifiesta con los estudiantes constituye un obstáculo y una dificultad en el proceso de enseñanza-aprendizaje, por crear situaciones educativas que propician y facilitan poco el aprendizaje el cual es formalmente el objetivo central de las instituciones escolares y de la función del docente.

El poder del educador adquiere relevancia, asimismo, cuando se analiza la manera en que a través de sus estudiantes trasciende el aula y el ámbito escolar, formando en ellos, hábitos, conductas y actitudes frente a la sociedad y a los otros. Las relaciones y el ejercicio del poder del docente en el aula no ha sido un tema estudiado como tal; no obstante, numerosos estudios recientes analizan el saber y el conocimiento como elementos a través de los cuales el docente erige su autoridad y fundamenta de su poder. Otros estudios, enfatizan la relación docente-estudiante como determinante de la conducta del educando, así como del nivel y tipo de aprendizaje que se produce. 

Por lo tanto, las relaciones sociales efectivos implican relaciones de poder ya que los seres humanos tratan de orientar, conducir e influir la conducta de los otros. Adoptan diferentes formas y se producen en diferentes niveles. Las relaciones de dominación son aquéllas permanentemente disimétricas en las que la libertad de los participantes se ve muy limitada o prácticamente anulada. Implican obediencia y disciplina. El ejercicio del poder son todos los mecanismos, técnicas y modos que se usan para obtener el poder en una relación: es el modus operandi del poder.

Las situaciones educativas son el conjunto de elementos y factores, que conforman el estado en el que se da el proceso de aprendizaje en un centro educativo o escolar.


INTELIGENCIA EMOCIONAL Y LOS PROBLEMAS DE CONDUCTA

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El enfoque de los modelos mixtos de la Inteligencia Emocional (IE), se centran en rasgos constantes de comportamiento y en variables de personalidad (empatía, asertividad, impulsividad, entre otros). En el ámbito educativo, ha sido el modelo teórico más amplio. Desde el modelo teórico de Salovey y Mayer la Inteligencia Emocional es pensada como una inteligencia genuina basada en el uso adaptativo de las emociones de manera que el individuo pueda solucionar problemas y adaptarse de forma eficaz al medio que le rodea.

Los autores consideran que la IE se conceptualiza a través de cuatro habilidades básicas, que son: la habilidad para percibir, valorar y expresar emociones con exactitud, la habilidad para acceder y/o generar sentimientos que faciliten el pensamiento; la habilidad para comprender emociones y el conocimiento emocional y la habilidad para regular las emociones promoviendo un crecimiento emocional e intelectual”.

Existen cuatro áreas esenciales en las que una falta de IE, estimula o proporciona la aparición de problemas de conducta entre los estudiantes: 
  1. Inteligencia emocional y las relaciones interpersonales,
  2. Inteligencia emocional y bienestar psicológico,
  3. Inteligencia emocional y rendimiento académico, 
  4. Inteligencia emocional y la aparición de conductas disruptivas.

Inteligencia emocional y las relaciones interpersonales: Uno de los objetivos más significativos de cualquier individuo es mantener las mejores relaciones posibles con las personas que nos rodean. Una alta IE les ayuda a ser capaces de ofrecer a los que los rodean una información adecuada acerca de nuestro estado psicológico. Para poder manejar los estados emocionales de los demás se debe ser capaz de manejar bien los propios estados emocionales. Las personas emocionalmente inteligentes no sólo son más hábiles a la hora de percibir, comprender y manejar sus propias emociones, sino también son más capaces de extrapolar estas habilidades a las emociones de los demás. 

Inteligencia emocional y bienestar psicológico: El modelo de Mayer y Salovey nos proporciona los pasos adecuados para conocer los procesos emocionales básicos que subyacen al desarrollo de un adecuado equilibrio psicológico y ayuda a alcanzar mejor el rol de mediador de ciertas variables emocionales de los estudiantes y su influencia sobre el ajuste psicológico y el bienestar personal. Además, cuando los estudiantes son expuestos a asignaciones estresantes, perciben los estresores como menos amenazantes y sus niveles de cortisol y de presión sanguínea son más bajos e, incluso, se recuperan mejor de los estados de ánimo inducidos experimentalmente.

Inteligencia emocional y rendimiento académico: La capacidad para atender a las emociones, apreciar con claridad los sentimientos y poder reparar los estados de ánimo negativos va a influir decisivamente sobre la salud mental de los estudiantes y este equilibrio psicológico, a su vez, está relacionado y afecta al rendimiento académico final. Las personas con escasas habilidades emocionales es más probable que experimenten estrés y dificultades emocionales durante sus estudios y, en consecuencia, se beneficiarán más del uso de habilidades emocionales adaptativas que les permiten afrontar tales dificultades. 

Inteligencia emocional y la aparición de conductas disruptivas: Las habilidades que incluye la IE son un elemento clave en la aparición de conductas disruptivas en las que subyace un déficit emocional. Es lógico esperar que los estudiantes con bajos niveles de IE presenten mayores niveles de impulsividad y peores habilidades interpersonales y sociales, lo que cual favorece el desarrollo de diversos comportamientos antisociales. Los adolescentes con un mayor repertorio de competencias afectivas basadas en la comprensión, el manejo y la regulación de sus propias emociones no necesitan utilizar otro tipo de reguladores externos (tabaco, alcohol y drogas ilegales) para reparar los estados de ánimo negativos provocados por la variedad de sucesos vitales y acontecimientos estresantes a los que se exponen en esas edades.


LA ACTITUD DEL DOCENTE EN EL AULA

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La actitud y conducta del docente, sus creencias y expectativas sobre la capacidad y logros del educando, influyen de una manera determinante en la creación de un concepto académico positivo o negativo del estudiante. En el docente convergen expectativas y representaciones de él mismo y de los estudiantes. No es, neutro en el plano cultural. Su propio recorrido profesional, así como, sus medios socioculturales condicionan mucho las expectativas y representaciones que tiene del estudiante ideal. 

El docente valorará a los estudiantes que se acercan más a su mundo mientras que subestimará a los que se alejan del mismo en actitudes verbales, del gesto y escritas interiorizadas rápidamente. La subestimación alcanza al individuo interiormente en la imagen que tiene de sí mismo. Esta observación desarrolla el tema llamado "Pigmalión" y subraya hasta qué punto las previsiones de los docentes pueden condicionar el comportamiento escolar de los estudiantes. 

De acuerdo con los autores Rosenthal y Jacobson, este fenómeno se refiere al proceso por el cual las creencias y expectativas de una persona afectan de tal manera a su conducta que ésta provoca en los demás una respuesta que confirma esas expectativas. Los estudios realizados por Jordán ilustran claramente la tendencia del docente a catalogar e identificar a cada escolar por su cultura de referencia. La visión determinista del docente sobre los comportamientos y actitudes de un grupo social encasilla las conductas de los estudiantes, dificulta el aprendizaje escolar y la integración en el grupo de iguales e imposibilita que se establezcan relaciones de comunicación y relaciones positivas. 

Finalmente, esta conducta pone trabas a la capacidad de transformación y enriquecimiento de la personalidad al que todo ser humano tiende a lo largo de la vida. Entre la ignorancia de la cultura de referencia y el encasillamiento hay que establecer, como respalda Marina Lovelace, una posición analítica que incorpore a la lectura las variables individuales: “No se puede crear el sentido de comunidad interracial sin el respeto a la individualidad y no se pueden desarrollar actitudes antirracistas sin entender otras culturas y establecer relaciones entre los diferentes grupos humanos e individuos que constituyen la sociedad. En definitiva, la comunidad interracial solo puede sustentarse sobre el desarrollo de la individualidad en su más amplio sentido”. 

El docente juega un papel protagonista en cualquier cruzada contra el fracaso y abandono escolares. Lo cierto es que el hecho de que los estudiantes sean cada vez más heterogéneos por la presencia en las aulas de escolares de diferentes culturas, clases sociales, capacidades y motivación, hace mucho más difícil la tarea de enseñar. Por tanto, el esfuerzo del docente es mucho mayor que en el pasado, por ello es imprescindible fortalecer su trabajo e impulsar iniciativas en tres ámbitos principales: su formación, sus condiciones de trabajo y su desarrollo profesional.

LOS DOCENTES VIAJEROS.

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Los sofistas fueron los genuinos docentes viajeros que iban de una ciudad a otra, tratando de interpretar la realidad educativa y social. Los sofistas se aseguraron un porvenir en el destino de los pueblos, divulgando experiencias ajenas, cuya base es la especulación. Pero esta divulgación permitió definir claramente el raciocinio, la libertad mental que necesitan el hombre y la mujer para alcanzar el desarrollo político y social de las sociedades griegas. 

Los sofistas, cuya comprensión se determinó en base a su sabiduría, emprendieron la búsqueda para hacer sabios a otros y, en este sentido, quedaba demostrado en carácter reproduccioncita de la educación. Tanta fue la orientación de los sofistas que lograron incidir en la sociedades griegas, que la convicción definida, se enmarcaba en la habilidad de persuadir con base a la palabra. Se trata pues, de una exigencia, en la que el “aprendizaje oratorio” se convierte en el método de culminación del acto de educar. Durante el siglo V, el conferenciante se exigía a sí mismo con la única intención que el lenguaje planteado tuviera eco en los discípulos. Naturalmente la cultura era el producto de aprendizaje y adquiría, desde esta óptica, la ambición política en la que el maestro caracterizaba su acción. 

En la preparación de los jóvenes, los sofistas se convirtieron en negociantes de la educación, ya que dicha preparación tenía alto costo y, por ende, determinaba la calidad de su enseñanza. Una de las premisas del desarrollo educacional de los sofistas consiste en “una actitud radical y crítica que no se detiene ante la autoridad de ninguna tradición, pretendiendo liberar a los hombres de todo prejuicio”. Este planteamiento es principal al momento de evidenciar que los sofistas y su Atenas coincidieron en ubicar a la tradición y la ilustración como premisas clave dentro su filosofía. La tradición es sinónimo de cultura y la ilustración consistía en examinar y criticar a la luz de la pura razón humana, los mitos, las creencias y sobre todo las instituciones políticas y sociales. La ilustración es, por tanto, el método de crítica, ubicando a la persona y la sociedad y sus diversos problemas como objetos de estudio y determinaciones en el acto de educar. La elocuencia y el humanismo son, en detalle, correlaciones en las que se evidencia el carácter educativo de los sofistas y, a partir de ellas concretaron el abordaje de la realidad. 

Los sofistas fueron un movimiento cultural especializado, más que en proporcionar filosofía en todas sus dimensiones, en un análisis de las sociedades griegas y, su recreación, estuvo ubicada en la relación entre individuo y Estado. Visiblemente, su principal objetivo era la venta de artículos educativos, en el que se expresa la propiedad privada, y el saber cómo elementos indisolubles. Sus principales representantes, Protágoras de Abdera, Gorgias de Leontini; Hipias de Elis. 

Además, se puede identificar a los sofistas como los creadores de la educación liberal; tal fue la trayectoria obtenida que influyó en la concepción del mundo tal como es entendido en la actualidad por los países de Occidente. Generalmente, es cierto que esta concepción llegó a las especificaciones del currículo educativo de las disciplinas que más adelante se denominaron las siete artes liberales, divididas en el trivio (gramática, dialéctica y retórica) y el cuadrivio (aritmética, geometría, astronomía y música). 

En los grandes Sofistas como Hipias y el Ateniense Antifón esta contradicción dio como resultado la consideración de que todos los hombres son por naturaleza iguales: sólo por convención artificial se dividen en griegos y bárbaros, libres y esclavos, nobles y plebeyos. Esta forma de enmascarar la igualdad desencadenó el criterio del liberalismo, el cual, libera a las personas desde la óptica de la individualidad o del esfuerzo particular.


LA INSEGURIDAD DEL ESTUDIANTE EN LA BÚSQUEDA DE INFORMACIÓN O CONOCIMIENTOS.

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En la educación es muy frecuente encontrar casos de estudiantes sin déficit atencionales ni problemas perceptivos, con conocimientos o base de partida apropiados, con una capacidad memorística normal, con una capacidad intelectual ordenada, sin problemas afectivos que interfieran su actividad, de clase social media o incluso alta, en definitiva, un estudiante con todo a su favor para florecer en el sistema educativo y que sin embargo, y sin ser aplicable a las características descritas anteriormente, ellos tienen bajo rendimiento y el consiguiente fracaso escolar.

En la actualidad, es muy común oír las quejas de los padres y de los docentes sobre el escaso interés con que éstos se enfrentan a las actividades escolares plasmado en el famoso "Él Puede, pero no quiere, no tiene interés", dando a deducir que se trata de un problema motivacional. Esto implícita a esta forma de pensar, existe la consideración de que tal conducta es función de dos factores: el poder y el querer.

La motivación representa junto con la emoción la parte no cognitiva (oréctica, irracional, cálida) de la mente humana. Etimológicamente la palabra motivación procede del latín moveo, movere, movi, motum (lo que mueve o tiene la virtud para mover) y está interesada en conocer el porqué de la conducta. Es la necesidad o el deseo que dirige y energiza la conducta hacia una meta. En esta definición está sobrentendida la consideración en tal proceso psicológico básico de dos componentes principales: los direccionales y los energizadores de la conducta dirigida a meta.

Una característica de la motivación que hay en la base de la conducta de una persona es que no es visible directamente, de ahí que se infiera de la ejecución (conducta observable), o para "ver" la motivación se recurra a tesis (cuestionarios, auto-informes y pruebas proyectivas). Además, la motivación puede estar autorregulada o regulada por el ambiente. Finalmente, dado el carácter de sistema de la mente humana, la motivación está relacionada con los demás procesos psicológicos básicos, si algo genera emociones agradables se produce una fuerza que atrae hacia ese algo, y lo contrario si la emoción que genera ese algo es desagradable. Si algo atrae mucho se atiende preferentemente, se memoriza y aprende mejor y se piensa y habla más tiempo sobre ello.

Una viable clasificación de los motivos los engloba en dos grandes categorías: motivos primarios y motivos secundarios. Los motivos primarios son innatos o no aprendidos, mientras que los secundarios son motivos adquiridos o aprendidos y se les conoce también como motivos sociales. Están determinados por el medio ambiente y por la cultura que prevalece en este medio, y también la interacción que los sujetos establecen con los miembros del grupo al cual pertenecen. A diferencia de los motivos primarios, los motivos sociales no tienen como objetivo satisfacer una necesidad fisiológica. Son motivos sociales el logro, la afiliación y el poder. 

El primero se define como el deseo de una persona de alcanzar altos estándares de ejecución en aquellas actividades o empresas en que se implique, bien sea en relación a otras personas o en relación a sí mismo. Puesto en relación con el consumo responsable, tras la conducta de reciclaje puede estar ya no tanto la búsqueda de premios o castigos, ni siquiera la comparación de hacer las cosas mejor que otros, sino el verse a sí mismo como dominando la regla de las 3 R: reducir, reutilizar, reciclar. Además, los motivos sociales pueden ejercer una gran influencia y control sobre los motivos primarios.

EL DESAFÍO DE LOS DOCENTES.

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La mejor réplica para el ímpetu docente tiene que ver con el desafío y la pasión del estudiante por aprender. Algunas de las ideas centrales de Paulo Freire están relacionadas con ciertos elementos en torno al quehacer creativo del aprender: 

  1. El aprendizaje como desafío.
  2. El placer por generar y construir aprendizajes.
  3. El aprendizaje como fomentador de pasión y compromiso vital con la transformación. 

Estas ideas están abiertas a los docentes, en la medida que son saberes solicitados por la práctica educativa en sí misma. Es decir, es la práctica educativa la que demanda saberes necesarios por parte de los docentes. No son saberes abstractos y generales para cualquier persona, sino saberes exigidos desde los temas, problemas y situaciones concretas que los docentes viven cotidianamente. 

Enseñar requiere de condiciones y requerimientos que hacen posible la enseñanza. Estos requerimientos existen antes de que la enseñanza se ponga en práctica. No son los resultados de lo que produce o debe producir la enseñanza ni la aplicación de unas determinadas reglas o métodos de enseñanza. Por el contrario, son exigencias necesarias, fundamentales, indispensables para que sea posible enseñar algo a alguien. Por eso no forman parte de una receta ni un conjunto de normas que hay que aplicar formal o mecánicamente. Son fundamentos, criterios, perspectivas, opciones, posicionamientos y convicciones, que están en la base que le otorga sentido al enseñar. 

Esta perspectiva es enfrentada a la que comúnmente marca las inquietudes de muchos docentes: 

  1. La de buscar herramientas.
  2. Técnicas.
  3. Métodos con pasos bien delimitados y estructurados.
  4. Orientaciones listas para aplicar y así cumplir con los requisitos de una buena práctica educativa. 

Paulo Freire tiene aportes fundamentales: su proposición metodológica de alfabetización constituyó una revolución respecto a los métodos que se utilizaban anteriormente. Pero ello es sólo una parte pequeña de sus contribuciones. Además, sus aportes metodológicos, antes que elaboraciones puntuales y acotadas, son sólo una consecuencia de sus aportes filosóficos, de la epistemología dialéctica y liberadora que caracteriza su pedagogía y que responde a un posicionamiento ético y político. 

Pensar al docente en su rol como retador supone identificarlo como actor en el proceso de enseñanza, es decir, un sujeto activo y comprometido con las personas con quienes trabaja, con su contexto, sus dilemas, sus opciones y alternativas posibles. Por eso, tal vez el primer desafío viene por parte de los estudiantes hacia los docentes. Son ellos quienes desafían con sus preguntas, sus intereses, sus conocimientos, afirmaciones o negaciones sobre los contenidos a trabajar, su percepción sobre los docentes: sobre el rol, capacidades, comportamientos.

Ahora bien Cuando el estudiante puede cambiar el marco y experimentar con las herramientas que domina, estará efectuando sus verdaderos progresos. No se trata sin embargo de un momento atado a una variable exclusivamente temporal y lineal, sino a las condiciones inherentes al vínculo que se establece entre docentes y estudiantes. Tampoco implica, como se verá, un requisito excluyente del campo disciplinar de referencia. 

Sentirse desafiados por los estudiantes con quienes trabajamos, es quizás la primera actitud democrática que podemos poner en práctica para generar condiciones y disposiciones de aprendizaje. Lo hacemos cuando se asume y promueve una actitud dialógica, generando las posibilidades para el aprendizaje, cuando admitimos que no sabemos absolutamente todo sobre los contenidos a tratar; cuando aceptamos que los estudiantes tienen sus saberes, sus interrogantes y sus exigencias; pero, a la vez, cuando se sabe que se pueden enfrentar este desafío porque se han preparado lo mejor posible: se tiene criterios, herramientas y procedimientos para abordar con creatividad y rigor el tema en cuestión. En síntesis, asumir y promover una actitud dialógica, antes que declarativa y prescriptiva, se constituye en una actitud docente construida en el tiempo.

Misión y Visión de Docentes 2.0



La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

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