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Blog Educativo fundado por Docentes 2.0 ® el 7 de Junio de 2013

LA COMPETITIVIDAD EN LA EDUCACIÓN

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Cuando el docente tiene claro qué es una competencia, simplifica todo el trabajo educativo. Al contrario, cuando se tiene una idea aproximada sobre ella, reflejan complicaciones que traen pérdida de tiempo en la preparación de las clases y producen acciones didácticas difusas.

La competencia en educación no se refiere a competir, ni a la coexistencia de una concurrencia en el mercado. En el contexto educativo, competencia se refiere a ser competente, a desenvolverse en la acción con buenos resultados, a estar dotado con una herramienta para afrontar la vida educativa. Es decir, una competencia es la capacitación práctica nacida de los aprendizajes recibidos. A modo de reflexión podemos describirla, como la capacidad de actuación para llegar a un resultado en una situación concreta. 

Una capacidad, se dice que es una aptitud para desempeñarse. Así, los individuos somos capaces, aptas, o incapaces, ineptas. Una capacidad puede ser manual: como dibujar; mental, como el cálculo; o anímica: como la serenidad para examinar a un lesionado grave.

La actuación, no es solo una aptitud teórica, sino que converge en acciones. Es aquella capacidad, que se tiene para el orden en las herramientas en un taller, no es solo la posibilidad de enseñar y escribir los diversos tipos de materiales que existen, y la forma de distribuirlos, sino tenerlos efectivamente agrupados por categorías y colocados en un lugar adecuado. 

El resultado, es la competencia está siempre encaminada a obtener un objetivo. Es obvio, que lo importante no es tener ordenadas los materiales, sino facilitar la búsqueda y uso cuando se está realizando la actividad. En este modelo, la competencia es el orden, pero el resultado es el trabajo ágil y eficaz. 

En una situación concreta, la competencia no se restringe a aprender un procedimiento robótico que se repite igual todas las veces, sino, que exige adaptaciones, ajustes o cambios oportunos según se modifican las circunstancias. La persona competente no ordena sus herramientas de la misma manera siempre que sale del aula de clases, para realizar una reparación, sino que se adapta a cada situación concreta, ordenándolas en una caja según le pide el nuevo escenario.

En síntesis, una competencia es una capacidad necesaria para el desempeño. Por eso, la persona que posee la capacidad puede atender situaciones parecidas y resolver los obstáculos que surjan. Así, un estudiante que conoce el significado y la lectura de un mapa conceptual puede comprender fácilmente el organigrama, mientras que quien tuvo dificultad de utilizar los mapas conceptuales durante sus estudios pasará aprietos ante el organigrama. 

Educar basados en competencias es algo más que habilitar a los estudiantes para ejercer unas aplicaciones en su vida diaria o en el mundo laboral. Pero, al solicitarlo al nucleó de este modelo educativo es facilitar el ejercicio de ciertas capacidades en el estudiante y procurar que las ejecuté con acierto en diferentes actividades o casos. De este modo, se hace capaz para enfrentar situaciones semejantes cuando las encuentre en su desempeño cotidiano o laboral.

Por eso, la educación basada en competencias se logra con los procesos de toda educación; lograr el conocimiento de las bases, la precisión en los conceptos, la realización de ejercicios, la aplicación a casos diversos y la repetición de las acciones para reforzar el conocimiento.


LAS COMPETENCIAS DEL DOCENTE

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Las competencias del docente son esenciales para el logro de los objetivos planteados en el aula de clases. Por consiguiente, es de suma importancia la coherencia del docente en su actuación y su práctica pedagógica con la metodología de enseñanza-aprendizaje basado en proyecto, así como el significado que tiene Formar Emprendedores. 

De acuerdo al autor Alcaraz, quien señala que “…para el académico, emprender es un vocablo que denota un perfil, un conjunto de características que hacen actuar a una persona de una manera determinada y le permiten mostrar ciertas competencias para visualizar, definir y alcanzar objetivos”. Extiende su explicando que son individuos que realizan actividades novedosas, que se caracterizan por su capacidad para crear e innovar, es decir, surgen de lo convencional haciendo cosas diferentes con los recursos disponibles, asumiendo el compromiso y la responsabilidad, agregando valor al proceso o actividad en la que actúan. 

El autor Fillion, señala las actividades típicas de un emprendedor las cuales son: la identificación de oportunidades, la concepción de visiones, la toma de decisiones, la implementación de las visiones, necesidad de logro es decir que busca las vías para llevar sus ideas de lo abstracto de pensamiento a lo concreto, el trabajar en equipo, la búsqueda y obtención de apoyo. 

Tomando en cuenta lo mencionado por estos autores, los docentes son fuentes de apoyo, de aliento y orientación a sus estudiantes para la consecución de las metas que los mismos se proponen durante sus estudios, unido a características importantes como son la imaginación, la pasión, la originalidad, identificación de fortalezas y debilidades que lo hacen ser un educador diferente por sus acciones con el propósito de formar emprendedores. 

El autor Maldonado, sugiere que un experto en su área debe ser capaz de diseñar una bitácora académico profesional en donde pueda demostrar sus competencias básicas, específicas o transversales o académicas adquiridas en el escenario educativo o a lo largo de su experiencia laboral. Por otra parte, Zabalza, ilustra que las competencias profesionales del docente están referidas a comportamientos profesionales y sociales, competencias referidas a actitudes, competencias referidas a capacidades creativas y competencias de actitudes existenciales y éticas. 

En síntesis, los estudiantes han expresado la importancia de utilizar diversas estrategias para trabajar eficientemente en equipo, para manejar el tiempo y para tomar decisiones, destrezas y habilidades que se desarrollan a través de un proceso práctico de aprendizaje responsable, activo y autónomo. Por último, evaluar en todos los sistemas formativos es un proceso imprescindible y es parte del currículo como el mecanismo que se dispone para mejorar y garantizar la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje. El proceso de evaluación implica recolectar la información, valorar la información recogida y tomar decisiones que permitan realizar los ajustes necesarios al programa.


COMPETENCIAS PROFESIONALES EN LA EDUCACIÓN

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Algunos expertos señalan, que se necesita un programa de formación profesional donde no considerar solamente la articulación de los distintos saberes académicos (disciplinarios, didácticos, pedagógicos, empíricos, entre otros.) sino, además la organización de los espacios necesarios para la movilización de esos saberes o recursos, para la manifestación de competencias profesionales. 

Para referirnos al elemento de competencia en educación, tomaremos como referencia el trabajo de competencias de Quebec, que, de acuerdo con el autor, la persona competente sabe elegir, armonizar y movilizar los recursos que le permitan manejar eficazmente las situaciones de su profesión. El profesional es pensado como alguien que va más allá de lo prescrito, alguien que es capaz de decidir, actuar y reaccionar a los distintos eventos que emergen en el ejercicio profesional. 

La práctica establece un espacio fértil para el desarrollo de competencias de los tres actores involucrados en el proceso de enseñanza-aprendizaje: estudiante, docente y supervisor. Es en este contexto que los estudiantes podrán comprobar si es realmente esa la profesión que quieren realizar en el futuro y, además, construirse profesionalmente al desarrollar sus competencias profesionales y al apropiarse un modelo identitario. Por parte del docente, es también el espacio que les permitirá adquirir una nueva identidad, la de formadores, y el desarrollo de competencias específicas al rol y funciones que les corresponde asumir. 

En ese sentido, es sin duda que la práctica constituye una instancia de desarrollo profesional. Sin embargo, sería inocente pensar que ese desarrollo se produce de manera espontánea, que sólo basta asumirse como formador para pensar y actuar como tal. Si es durante las prácticas que se realiza la verificación del nivel de desarrollo de competencias profesionales en los estudiantes, es también durante ese mismo terreno que se realiza la verificación de manifestación de competencias por parte de los formadores, en este caso del supervisor de prácticas. 

En síntesis, para poder mejorar las competencias profesionales en el proceso de enseñanza-aprendizaje se debe modificar a nivel de:

1. Saber-hacer empírico porque éste se origina a partir de su experiencia en terreno;

2. Saber relacional porque éste se construye y modifica en función de las relaciones establecidas con los diferentes actores que contacta en el ejercicio de sus funciones: docentes, estudiantes, directores de las instituciones, entre otros.; 

3. Ser cognitivo porque para observar debe recurrir al análisis y resolución de problemas.

INFOGRAFÍA: CUALIDADES DE LOS BUENOS DOCENTES

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La enseñanza es uno de los compromisos más complejos hoy en día. enseñar requiere conocimiento amplio de una materia, plan de estudio y estándares; entusiasmo, una forma de ser cariñosa y un amor por el aprendizaje; conocimiento de tácticas de disciplina y manejo de un salón; y un deseo de hacer una diferencia en las vidas de los estudiantes.

Para ver la infografía puedes entrar a la sección a través de este Enlace.

LA HABILIDAD DEL DOCENTE

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La Práctica Docente, se caracteriza por la complejidad, singularidad y coexistencia de las interacciones que en ella se originan. Sin duda, un proceso de esta naturaleza está sitiado en diversos pensamientos, dilemas, y obstáculos sobre los que con poca frecuencia se reflexiona y sobre los que cada practicante actúa con el repertorio de potencialidades que posea. 

De acuerdo con el autor Cifuentes, señala dos complejidades de la Práctica: 

1. La complejidad epistemológica referente al qué se pretende conseguir con las prácticas de enseñanza y testifica que lógicamente se pretende que el estudiante se inicie en la profesión del educando, pero esto es más que adquirir conocimientos y destrezas. Se trata también de la adquisición de intereses, valores y actitudes de los docentes, aprender las características, significado y función social de la profesión.

2. La complejidad organizativa derivada de la relación entre dos instituciones bastante diferenciadas, universidad y centros de enseñanza no universitaria, y la particularidad de la práctica que trasciende lo disciplinar y requiere de una organización interdisciplinar. Aunado a esto se encuentra el hecho de la dificultad de unificar criterios y conceptos sobre realidades tan complejas.


En este sentido, es relevante reflexionar el objeto de estudio de la práctica; es decir: ¿Qué se presume que deben aprender los futuros docentes y en todo caso para qué y cómo aprenderlo? Si la complejidad de la práctica requiere la adquisición de conocimientos, destrezas, valores y actitudes, y aprender las características y función social de la profesión, 

Desde esta perspectiva, el estudiante practicante se encuentra bajo la presión de las múltiples y simultáneas demandas del docente, docente colaborador, el grupo de estudiantes con los que le corresponde actuar y otros. Ante estos requerimientos, activa su colección intelectual, emocional y a partir de él actúa en el contexto escolar, que al mismo tiempo le plantea sus contradicciones y aciertos. 

El autor Pérez, afirma que los recursos intelectuales que se activan en la acción son de carácter tácito, implícito y aunque pueden explicitarse y hacerse consciente mediante el meta-análisis, su eficacia consiste en su vinculación a esquemas y procedimientos semiautomáticos. De allí la relevancia de atender en el proceso de formación no sólo los elementos conceptuales, procedimentales, sino además los actitudinales, afectivos y emocionales.

LAS CAPACIDADES ASOCIADAS A LA TECNOLOGÍA

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Las capacidades asociadas a la tecnología requieren una capacitación específica, aunque sin embargo, no admiten una formación profesional específica, creemos que cualquier docente puede lograr alcanzar estas competencias con procesos de capacitación en forma progresiva. 

El concepto de competencias que propone el autor Bosco, se refiere a la posibilidad de desarrollar capacidades que permitan “usar funcionalmente los conceptos y habilidades en contextos diferentes".

En el caso específico, de las competencias vinculadas con las TIC, las capacidades trascienden a dichas tecnologías. El autor Area sugiere, considerar cuatro dimensiones para clasificar las competencias: 
  1. Dimensión instrumental 
  2. Dimensión cognitiva
  3. Dimensión actitudinal 
  4. Dimensión axiológica 

Y de acuerdo a ello, la capacitación no sólo tiene que apuntar al lucro de habilidades tecnológicas específicas para el uso de las TIC como recurso, sino que debe promover el uso crítico de las tecnologías desde actitudes positivas hacia la comunicación, colaboración y construcción del conocimiento. Luego, la capacitación tendrá que revertir las creencias, temores, resistencias para trabajar con TIC y promover el desarrollo de las competencias atendiendo las cuatro dimensiones mencionadas.

Pero, ahora te preguntamos: ¿Cuál sería el modelo ideal, de acuerdo a las capacidades de un docente orientado al aprendizaje?



EL DISEÑO DE APRENDIZAJE POR COMPETENCIAS

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Actualmente, las técnicas de estudio se diseñan desde un enfoque de aprendizaje por competencias. Este método, que supera los diseños por contenidos, se deben situar en un contexto de rápida creación, difusión y acceso a la información, y en un mundo globalizado. Desde este marco de ideas, es coherente trabajar para favorecer grandes capacidades que puedan ayudar a recrear, adaptarse y actualizarse a lo largo de la vida, más que restringirse a aprender ciertos conocimientos que pueden quedar obsoletos rápidamente. 

No obstante, el diseño por competencias intenta combinar el conocimiento conceptual con el aprendizaje de técnicas, destrezas y habilidades y con el planteamiento de ciertas actitudes para el desarrollo personal y profesional. Trabajar por competencias admite interrogarse la finalidad de los conocimientos que deseamos que aprendan los estudiantes. Además, ofrecer experiencias de integración y aplicación de los conocimientos que se adquieren, para que no sólo se conozca, sino que se comprenda como hacer y ser, para que aprenda resolver problemas, tomar decisiones y enfrentar situaciones, proporcionándoles una respuesta eficiente. 

Todo ello, lo que se supone enfatizar las metodologías activas, donde hay que buscar información, seleccionar la oportuno, convertirla en conocimiento y aplicarla, con criterio, para solucionar problemas. No obstante, este tipo de diseños podría llevarnos a una confusión, a un conjunto de labores puntuales, poco relevantes y significativas que no sólo no desarrollarían la competencia, sino que expondrían al educando al riesgo de no adquirir los conocimientos necesarios para seguir aprendiendo a lo largo de la vida. De allí, la importancia de la selección de competencias sustantivas y de estrategias formativas, con soporte tecnológico, que contribuyan a su desarrollo.



LAS COMPETENCIAS AFECTIVAS DE LOS DOCENTES

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De acuerdo con los autores Chory y McCroskey, quienes llevaron a la prueba un estudio estadístico para medir la cantidad de afecto que tenía un Aula de clases. Los investigadores encontraron que los factores que mayor influencia tenían sobre la creación de un clima afectivo propicio para el aprendizaje eran:

  1. La inmediatez no-verbal, claves no verbales que comunican un sentimiento positivo de aprobación hacia la audiencia. 
  2. Un estilo de manejo de la clase centrado en el estudiante 
  3. Que los estudiantes asistan a clases regularmente. 

Además, los investigadores encontraron otros aspectos que no influyen en el clima afectivo, tales como la edad de los estudiantes, el número de educandos por clase, o el tipo de docente (ayudante o educando titular). 

En relación con las dimensiones afectivas de la enseñanza, Rompelmann presenta 15 categorías organizadas en tres grandes componentes: 

1. La oportunidad para responder. 

1.1. Equidad en la oportunidad de respuesta. 

1.2. Apoyo individual al estudiante. 

1.3. Latencia 

1.4. Profundizar 

1.5. Mantener altas expectativas en el razonamiento. 


2. Realimentación. 

2.1. Corregir. 

2.2. Elogiar el desempeño escolar y hacer críticas positivas. 

2.3. Dar razones de los elogios. 

2.4. Escuchar activamente. 

2.5. Oportunidad de expresar y aceptar los sentimientos del otro. 


3. Dimensión: Consideraciones hacia las personas. 

3.1 Proximidad. 

3.2 Cortesía/Respeto. 

3.3 Tocar de forma afectuosa, no amenazante o intimidante. 

3.4 Poner límites al comportamiento, la actuación o la intervención de los estudiantes en diferentes labores. 


Estas dimensiones constituyen un punto de partida muy valioso para mejorar las propuestas de evaluación de la docencia que se realizan actualmente en todos los niveles educativos. Será necesario, sin embargo, incluir estas dimensiones en forma de reactivos para construir instrumentos que puedan ser respondidos por los educandos, el propio docente o los pares académicos. 




Misión y Visión de Docentes 2.0



La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

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